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El estrés, arma de un solo filo

POR JOAQUIN ORAMAS

ALGUNOS escépticos dicen sobre las teorías de la posibilidad de llegar a los 120 años: Hay mejor servicio de salud, practicamos la prevención, los medicamentos y otras condiciones hacen crecer el promedio de vida útil en el mundo actual, pero quién controla el estrés que causa la agitación de la vida moderna, amenazada, incluso, por los problemas del medio ambiente. Tensiones que originan el desbalance de los sistemas bioquímicos del ser humano, lo que se denomina por los científicos estrés oxidante, padecimiento que tiene una sola alternativa, el daño a la salud.

El doctor Alberto J. Núñez Sellés, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba y de otras instituciones internacionales, califica el proceso de envejecimiento como un ejemplo típico de la influencia del estrés oxidativo sobre el organismo humano, incluso desde el momento de la creación del bebé.

Sobre el tema, el académico, autor de varias obras científicas, enfatiza en que la posible longevidad del ser humano al nacer dependerá de las calidades del espermatozoide y el óvulo, así como de la aplicación de métodos y hábitos de vida sanos, tanto de la madre como del padre.

El doctor Núñez  Sellés recomienda que antes de concebir, la pareja se someta a algún tipo de asesoramiento genético. Los hábitos sanos de la pareja y una adecuada alimentación durante el embarazo permitirán al “pequeñito” que nace, pero que ya es un viejito de nueve meses de edad, aspirar desde sus inicios s tener un proceso de envejecimiento y llegar al potencial de vida del ser humano: los 120 años o más.

Trae a colación una anécdota ilustrativa sobre el papel de los padres  y en general de la familia en la formación de hábitos y valores desde el primer día de nacimiento de una criatura.

Cuentan que una campesina, con su bebé en brazos, se acercó en una ocasión al pedagogo ruso Antón Makarenko para pedirle que se encargara de la educación de su pequeño, pues no quería perder tiempo en la formación del niño. Makarenko le preguntó la edad del bebé y al responder ella que tenía seis meses, el pedagogo le explicó: “Pues ha perdido seis meses en la educación de su hijo, si es que ahora pretende comenzar”.

El doctor Núñez Sallés subraya posteriormente el ambiente favorable en que debe crecer el niño, los hábitos de alimentación e higiene, entre otros cuidados que le deben enseñar.

Si esa etapa de envejecimiento del infante se produce en un ambiente hostil, de continuas peleas o, en el peor de los casos, de separación de los padres, las consecuencias serían desastrosas, advierte. Por lo que, aunque se produzca la separación de los padres, ambos, de mutuo acuerdo, deben seguir ocupándose de los hijos.

Revela que más del 90% de los estudiantes de enseñanza primaria y secundaria con problemas de conducta o de aprovechamiento docente tuvo una infancia o adolescencia en ese ambiente desfavorable.

Luego indica que la adolescencia es quizás la etapa más compleja y decisiva para poder llegar a la longevidad, dado que en ella maduran los principales órganos, comienza el desarrollo del futuro perfil psicológico del adulto y se fortalecen o deterioran los hábitos adquiridos durante la infancia, sean éstos buenos o malos. Igualmente, se refuerzan las inquietudes sexuales y comienzan cambios importantes en el metabolismo, que se reflejan en su físico y psiquis.

A lo que agrega que, la familia y el sistema de instrucción desempeñan entonces un papel predominante en la formación de la motivación para una vida responsable y saludable. No resulta por tanto sorprendente que se vinculen los aspectos del sistema educacional, cultural y de la vida social en su conjunto, como un aspecto determinante durante la adolescencia para poder aspirar a una longevidad satisfactoria, sentencia.

Prosigue en el tema de las distintas etapas en la vida del ser humano y afirma que generalmente se acepta que su desarrollo físico alcanza un tope alrededor de los 25 años, con una escala máxima de madurez intelectual en los 45 años. A partir de entonces se inicia un proceso lento de retroceso hasta los 65 años, en lo que se inicia la llamada Edad del Adulto Mayor.

Entre los 25 y 65 años es, actualmente, la etapa más intensa de la vida del hombre y la mujer, tanto desde el punto de vista físico como intelectual. A su vez, es cuando con mayor intensidad se reflejan las consecuencias de los diferentes tipos de estrés sobre la bioquímica del organismo, generalmente asociados a la aparición de enfermedades infecciosas transmisibles o crónicas no transmisibles, indica.

Quizás lo más trascendente de esa etapa para llegar a alcanzar después una longevidad satisfactoria es el sentimiento de satisfacción consigo mismo.

Cita en esa oportunidad un pensamiento del Apóstol cubano José Martí, quien escribió que el hombre en su vida debe sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.

Razonando este pensamiento martiano, reflexiona, plantar un árbol es la manifestación de perdurabilidad, de amor a la naturaleza y a todo lo que nos rodea; tener un hijo, aparte de la necesaria prolongación como especie biológica, es la continuidad de la familia y de sus valores; escribir un libro es la máxima aspiración de la realización cultural. Y cómo pensar en escribir un libro si no se sabe leer y escribir. Y más allá, ¿ cómo se puede disfrutar mejor la vida si no se sabe apreciar la lectura de un libro, los valores estéticos y el mensaje de una pintura, una obra teatral o cinematográfica o la manifestación de la danza clásica o folclórica.

Ratifica el académico que el hombre biológico puede alcanzar la edad de 120 años, profundizando la explicación en la etapa de la vida que se puede extender hasta 55 años (entre 65 y 120), que es la de mayor duración, si se compara con cualquiera de las anteriores del proceso de envejecimiento.

Es cuando aparecen las mayores limitaciones físicas, si no se han tomado en las etapas anteriores las medidas pertinentes para evitarlas. Pero es el lapso con mayor experiencia acumulada, recuerda para añadir a continuación que uno de los aspectos que mayor atención ha recibido en la literatura científica sobre el proceso de envejecimiento es la relación cada vez mayor que se observa en el adulto mayor de 65 años con el incremento de los marcadores del estrés oxidativo. Recomienda un balance adecuado de la dieta, el ejercicio físico y la suplementación con vitaminas, bajo estricta supervisión médicas, para enfrentar esta etapa de la existencia con mayor expectativa de vida.

Pero nunca será menos importante la participación activa del adulto mayor en la actividad social y cultural, pues nada más lejos de una longevidad satisfactoria que la persona encerrada en su casa, dependiendo de la familia, vecinos o amigos para continuar como ser social activo, concluye. •

 

Pie de foto

 

Entre los 25 y 65 años es, actualmente, la etapa más intensa de la vida del hombre y la mujer. A su vez, es cuando con mayor intensidad se reflejan las consecuencias del estrés.

- Vive más quien controla el estrés

 

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