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Ganar
años de vida no es una utopía
POR
JOAQUIN ORAMAS
SI
consideramos que a principios del pasado siglo la
esperanza de vida media era inferior a los 50 años,
situación que se mantuvo incluso después de la
Segunda Guerra Mundial, y que al concluir al siglo XX llegaba a los 75 años, como resultado de los
avances en las investigaciones médicas y en higiene
de la sociedad, no sorprende que algunos
especialistas opinen que todas las personas nacidas
a partir del año 2000 están en condiciones de
alcanzar, por lo menos, una esperanza de vida de
aproximadamente 100 años y más.
Como es
natural se refieren a los que vivan en un mundo de
mayor equidad donde esté desapareciendo la pobreza y
prevalezcan las condiciones de higiene, atención de
la salud, ambiente y la educación indispensables. Lo
cual no ocurre en todos los países.
En el
caso de América Latina y el Caribe la población está
envejeciendo paulatina pero inexorablemente a un
ritmo más rápido de lo que ha ocurrido en los países
hoy desarrollados.
Ocurre,
asimismo, en un contexto caracterizado por la alta
incidencia de pobreza y aguda inequidad social,
escaso desarrollo institucional y baja cobertura de
la seguridad social.
Según
agencias de las Naciones Unidas, en la región, entre
el 2000 y el 2050, uno de cada cuatro
latinoamericanos será una persona adulta mayor. Cita
en el grupo de países de envejecimiento avanzado a
Argentina, Antillas Neerlandesas, Barbados, Cuba,
Guadalupe, Martinica, Puerto Rico y Uruguay.
Dicen
también los expertos que con la medicina contra el
envejecimiento lo que hacemos es ganar años de vida,
pues los avances en las últimas décadas son tan
importantes que en un futuro no lejano se podrán
curar enfermedades actualmente incurables. De ahí
que hoy se cifre el límite máximo de la vida humana
en 120 años o más.
Un
ejemplo claro de que no hablamos de una utopía es
que, en tan sólo 50 años, los países más
desarrollados y algunos en vías de desarrollo, tal
es el caso de Cuba después de la Revolución, han
alargado la vida media en unos 25 años.
Por otra
parte, la ciencia va conociendo mejor los factores
que inciden directamente sobre nuestra salud y, por
tanto, puede investigar nuevos métodos y
tratamientos contra el envejecimiento del organismo,
marcado, según algunos, por un reloj biológico
distinto para cada especie. Aparte de la apariencia
física, envejecer implica, si no se tienen los
cuidados adecuados, una reducción de energía, de
masa ósea y muscular, una disminución del líbido,
depresión del tono vital y el deterioro del sueño,
así como de funciones cerebrales y cognitivas.
Desde
hace años los científicos están buscando una
explicación al envejecimiento, pero todavía no se ha
llegado a una conclusión definitiva. En este
sentido, algunos investigadores han decidido
centrarse principalmente en el estudio de los
fundamentales mecanismos que lo provocan y seguir
una estrategia vital basada en la adopción de
medidas saludables, tanto dietéticas como físicas y
mentales, las cuales desempeñan un papel esencial en
la salud desde el inicio de la concepción del
individuo.
Estas
disposiciones que proponen un sistema de vida que
fomente la salud, establecen medidas fáciles de
cumplir, en las que figuran, entre otras, la
alimentación adecuada a las necesidades del
organismo, eliminación del estrés, ejercicios
físicos según la edad y condiciones de cada cual,
estar en un medio ambiente favorable, elevar la
cultura, las motivaciones y la actitud positiva en
la vida que constituyen la mejor garantía para
prolongar nuestro bienestar el máximo tiempo
posible. |