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 Hábitos de vida y medio ambiente, decisivos en la longevidad

POR JOAQUIN ORAMAS

EL hecho de que en los últimos 50 años se haya incrementado 20 años la esperanza de vida media de la población y en algunos países aumentó, evidencia que el factor determinante en la longevidad son los hábitos y el  medio ambiente.

 Al hacer la afirmación, el doctor en Ciencias Luis Herrera Martínez, director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, se basa en el hecho de que el hombre de hace 50 años, como animal racional, es exactamente el mismo que el de ahora. “No ha tenido una evolución como animal, pues no ha habido la virtualidad de múltiples generaciones para que se registrara una evolución diferenciada”, explica.

 Nuestro entrevistado rartifica que un anvance tan importante de veinte años en sólo medio siglo evidencia que los factores ambientales son determinantes en la posibilidad de obtener una longevidad funcional y efectiva en los próximos años.

Es muy importante destacar que en un 75-80% los factores que determinan la longevidad son de hábitos y el ambiente. Por lo tanto, los elementos sobre los cuales se va a apoyar toda esta campaña muy correcta de prolongación de la vida, no sólo en términos de tiempo sino en condiciones adecuadas para vivir, agrega para citar  los factores nutricionales, el ejercicio y la actitud positiva, entre todos los que contribuyen a preservar la salud.

El sistema de atención médica de Cuba favorece el desarrollo del objetivo de los 120 años.Sus resultados, se pueden ver en las nuevas generaciones que están protegidas desde el punto de vista inmunitario contra trece enfermedades, destaca al explicar como ejemplo que hoy en la Isla  la gente no conoce lo que es el sarampión, la tosferina, la hepatitis B. Esta última vacuna elimina la hepatitis crónica y cirrosis hepática, entre otros males.

 La población cubana, que tiene una cobertura médica prácticamente absoluta, se da cuenta de ello cuando tienen referencia de otros países, indica el científico, quien insiste en lo que suman los buenos hábitos y las condiciones higiénicas adecuadas En la mayor de las Antillas la esperanza de vida alcanza más de 76 años, superior en el Tercer Mundo y en muchos países desarrollados. Con esas ventajas Cuba tiene la posibilidad de que se alcance en ella la edad de 120 años, afirma.

Al hablar de la prolongación de la existencia señala que se convierten en un factor recurrente los elementos de tipo genético relacionados con la biotecnología. Sin embargo, el doctor Herrera Martínez no piensa que esto  deba ser el  motivo particular de éxtasis en la población. “Son factores que se deben tener como elemento de reserva para cada vez dar más posibilidades a la población”, pero insiste en que los ciudadanos tienen que entender que  su conducta, sus hábitos, su decisión, su voluntad de incorporar todos estos elementos mencionados son los decisivos para llegar a tener una esperanza de vida superior y mejores condiciones de vida, mucho más prolongada hasta los120 años.

Al citar los avances médicos que pueden influir menciona la novedosa tecnología del uso de  las células troncales o células madres, sobre las que existen gran esperanza, así como en toda la tecnología que ésta implica, ya que ofrecen la posibilidad de derivar  la formación de órganos y por lo tanto reponer estructuras que llegaran a la disfunción. Es un gran sueño, pues en estos momentos existe la alternativa, pero reitera que todavía no hay la solución. “Existe la alternativa porque se vislumbra que por esa vía se logre un resultado de esa naturaleza”, indica.

INFLUYEN ESTUDIOS SOBRE LOS GENES

El Director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología opina sobre la influencia favorable para la prolongación de la vida que ofrecen  los estudios relacionados con la genómica. Los cuales permiten hacer una caracterización prácticamente a nivel de individuo y muestran el camino para concebir una medicina individual y no a nivel de población.

Al reforzar el criterio con ejemplos, dice: “Vemos cuando alguien toma un dosis de medicamento de 25  miligramos lo hace porque es la media indicada, sin embargo, otras personas necesitarían 10 miligramos o a lo mejor requieren 50”.

Observa que puede haber patrones de tipo de respuesta de genoma que permitan determinar cuál es el patrón del paciente y cuáles las formas más adecuadas de llevar a cabo el tratamiento indicado. Esos patrones se pueden correlacionarse con otros factores para conocer qué niveles de situaciones de riesgo, que en casos normales, puede estar sometido un paciente. Determina que esos objetivos  requieren de un trabajo más prolongado e intenso que permita la correlación de patrones de tipo genético que tiene el individuo con las características de algunas conductas o resultados en términos de su interacción con el medio.

Asegura el doctor Herrera que esos métodos deben incrementarse, pero advierte que se trata de una medicina de muchos recursos. El mundo se dirige a esta eventualidad, de llevar acabo una acción individualizada en el plano de la salud y en de los tratamientos. Lo cual evitaría otros trastornos que ahora son ajustes estadísticos y que en el futuro pueden llegar  a ser individualizaciones de terapéuticas.

A lo mejor no sólo  es a nivel de tipo terapéutico sino también de elementos de conducta y hábitos que pueden llegar a pronosticar cuáles serían los más favorables para diferente tipos de personas existentes en una comunidad.

En esa dirección, existe otro conjunto, explica para referirse a que se consideró el primer gen longevo,  y a todo aquello que tenía que ver con los elementos del colesterol, lo que evidentemente se relacionaba con la longevidad. Expresa que una situación desfavorable respecto al metabolismo de un lípido conlleva a la posibilidad de padecer enfermedades con consecuencias nefastas para la vida del individuo, para su salud y por lo tanto para la longevidad.

Todo aquel conjunto de genes que de una forma u otra se relacionan con factores que determinan la salud de las personas, sobre todo, sus posibilidades de vida después de los 60- 70 años,  son elementos que tienen que ver con la genética del sistema. Considera finalmente que la prolongación de la vida no la debemos centrar en estos momentos en elementos puramente tecnológicos independientemente de su importancia.

Por lo que reitera en que la mayor relevancia en este sentido se halla en las consideraciones desde el punto de vista de conducta, las cuales  califica que son clave. Tales como la eliminación de los malos hábitos, de los excesos inadecuados, cuidar la alimentación balanceada, realizar ejercicios físicos y tener un contenido en la vida.

No es una quimera lo que aconseja, pues se ha logrado por un número de personas que demuestran biológicamente la factibilidad de llegar a ser longevo. Refiere casos conocidos en Japón, el Cáucaso, Colombia y se reportan poblaciones longevas, también en Dominica. Lo cual indica que existen esas posibilidades.

(Para más información redac2@granmai.cip.cu)

 

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