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El
hombre podría ser inmortal
POR
JOAQUIN ORAMAS
HASTA
ahora estamos luchando para prolongar la vida hasta
los 120 años, pero por los avances de la ciencia el
hombre podría ser inmortal, aseguró el doctor y
profesor Eugenio Selman, presidente de la comisión
organizadora que auspicia la realización de medidas
personales destinadas a alcanzar tan avanzada edad
con calidad en la existencia.
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El hombre es un ser social y necesita de las
relaciones con su familia y la sociedad. |
Esta
declaración se realizó en la primera actividad
científica del Club, celebrada en el Hotel Nacional
de Cuba.
Para fundamentar esa apreciación el profesor, que
fue decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la
Universidad de La Habana, cita los resultados de la
aplicación de las células madre en la solución de
afecciones en órganos vitales, lo cual es un aporte
en los esfuerzos por prolongar la vida a pacientes
en estado crítico. Explica que las células madre
tienen la facultad de restauración de distintos
órganos, lo cual se está comenzando a hacer en Cuba.
Cita al respecto el caso de un enfermo con infarto
a quien en el Instituto de Cardiología y Cirugía
Cardiovascular de La Habana le inyectaron en el
corazón células madre extraídas de la médula, con
resultados satisfactorios.
Abundando en el tema, señala que en Estados Unidos,
a partir de los hematíes, producen células madre que
se usan para otros órganos. Refiere las alentadoras
expectativas que despierta esa importante solución
científica y continúa como ejemplo en el caso de los
trasplantes del corazón.
Ahora resulta necesario utilizar el órgano de
personas fallecidas, pero en el futuro, con la
utilización de las células madre en el cultivo de
tejidos de la propia persona afectada se podrá
formar su propio corazón. Situación favorable que
elimina el rechazo. Luego de advertir que están
dando los primeros pasos y pasarán muchos años en
esa situación, indica que se trata de una
posibilidad del futuro.
CONSEJOS PARA VIVIR MAS
En la
conferencia magistral que pronunció el profesor
Eugenio Selman reitera algunas de las orientaciones
necesarias para prolongar la existencia con
calidad. Recuerda entonces que el hombre es un ser
social y necesita de las relaciones con su familia y
la sociedad, necesidad —advierte— que la
“civilización” moderna ha ido destruyendo, sin dejar
de reconocer que aporta a la humanidad muchos
avances que permiten aumentar la expectativa de
vida. Decía el escritor inglés Charles Dickens que
mientras el hombre tenga capacidad de quitar un
mínimo de carga a un semejante, el hombre es útil y
es pleno... “y a eso tendremos que llegar”, insiste
el profesor.
También asegura que si se quiere llegar a los 120
años hay que proponérselo y empezar a luchar por
este objetivo. Explica que el optimismo, que ahora
llaman pensamiento positivo, resulta una ayuda
valiosa, lo cual está demostrado científicamente.
Hace mención entonces al estudio que efectuó en 1949
a 442 pacientes la clínica norteamericana de los
Hermanos Mayo.
Las
personas se clasificaron en dos grupos: los
optimistas y los pesimistas. Treinta años más tarde
reanudaron las pesquisas sobre lo que le había
pasado a cada uno de ellos y dio como resultado que
los optimistas vivieron como promedio 7,5 años más
que los pesimistas.
Menciona, asimismo, la investigación que durante
diez años hicieron especialistas de la universidad
norteamericana de UCLA para certificar cómo la mente
controla el organismo. Y demostraron que la risa
aumenta la inmunidad, las defensas de la persona.
Hicieron un estudio con análisis de sangre a
individuos a quienes mostraron películas de humor.
Media hora después les extrajeron de nuevo sangre y
resulta que los glóbulos rojos les habían aumentado
un 30%, nada más que con la risa.
Igualmente, demostraron que el sistema nervioso,
compuesto por el Simpático y el Vago, vinculados al
funcionamiento del tubo digestivo y el respiratorio,
son autónomos y se pueden controlar. De tal manera
que, concentrándose, relajándose y mediante ciertos
ejercicios, la persona llega a hacer que la sangre
fluya a la zona del cuerpo que quiera.
Selman
explica la interesante prueba y señala: Ponían un
termómetro en la mano al paciente para determinar su
temperatura, le hacían que se relajara diez minutos,
le decían que se concentrara mirando mentalmente
entre los dos ojos y le contaban hasta diez. Después
le decían: “Concéntrese y mire al centro de su
cabeza y diga mentalmente: la sangre va a fluir a
mis manos”. Cuando al cabo de diez minutos miraban
la temperatura, había subido cuatro o cinco grados y
las manos estaban rojas. El resultado demuestra lo
que siempre se ha dicho desde Hipócrates 3 000 años
antes de Cristo: Que el cerebro lo controla todo en
el organismo humano.
EL EJERCICIO ES VITAL
El
conferencista aboga, asimismo, por el uso de todos
los órganos del cuerpo para que no se atrofien, por
lo que recomienda ejercitarlos y aprender que todos
los extremos son nocivos, ya sea por exceso o por
defecto. Insiste en los ejercicios físicos y también
el del cerebro, mediante actividad cultural de
distinto tipo. Por otra parte, subraya la
importancia de la moderación en el comer, “lo que no
quiere decir que un día, cada cierto tiempo, hagamos
un exceso”, porque el cuerpo lo puede resistir.
Haciendo un resumen, enfatiza en seis aspectos que
califica de fundamentales para llegar a los 120 años
sin grandes esfuerzos. Primero, la motivación, que
con frecuencia pierden los jubilados y “se apagan
como una vela”. El segundo aspecto es la
alimentación adecuada, sobre lo cual expresó que se
puede comer de todo, despacio y moderadamente.
Llama la atención sobre las grasas, de las cuales
recomienda que no se debe comer las de origen
animal, por lo que es preferible las grasas de
origen vegetal, con excepción de la del coco que es
muy dañina.
Hace hincapié en el consumo del pan integral porque
es alimenticio, contiene minerales y fibras. Estas
últimas mejoran el tránsito intestinal y ayudan a
evitar el cáncer en el tubo digestivo.
Al
referir el cuidado de la salud, menciona las 14
vacunas que ponen en Cuba a los niños, enfatizando,
igualmente, en la atención a embarazadas, los
cuidados en el momento del parto, fiscalizar la
calidad del agua que ingiere la madre, así como
otros cuidados en cada una de las etapas de la vida.
Recuerda que el 70-75% del cuerpo está ocupado por
el agua, elemento vital que se necesita tomar
diariamente para metabolizar los alimentos. Si esto
no ocurre, el cuerpo tiene que forzarla para que el
riñón filtre. Argumenta que existe una tesis en el
sentido de que el envejecimiento se produce porque
la gente se seca.
Sobre la actividad física, reitera que benefia a
todo el cuerpo, particularmente a la circulación de
la sangre, pues al mejorarla hace que los órganos
vitales reciban el oxígeno, así como todas las
enzimas, vitaminas y minerales que necesita.
Seguidamente menciona la cultura en todos sus
aspectos, entre otros, por el enriquecimiento
espiritual que produce en el individuo, y porque
combate el estrés.
Por
último, se refiriere a la importancia del medio
ambiente y subraya que en Cuba crece la
reforestación, que registra un 25% de bosques,
mientras al principio de la Revolución era el 14%.
Cita los trabajos de mejoramiento de las cuencas del
río Cauto y la del Almendares, la descontaminación
de las bahías de La Habana y Santiago de Cuba,
control y eliminación de los detritus industriales,
mejoramiento de la biodiversidad, entre otras obras.
Destaca las medidas que se adoptan para que
cualquier obra en construcción que se ejecute no
dañe el ambiente. Ratifica, finalmente, que estos
cuidados, que se pueden cumplir sin grandes
esfuerzos personales, garantizan la prolongación de
la vida activa.
(Para
más información
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