A medida que se extiende en el mundo
la confianza en que el hombre puede prolongar la
vida e incluso aspirar en el futuro a alcanzar los
120 años son más los que reflexionan sobre los
beneficios de la actividad física y promover un
estilo de vida activo para lograr ese objetivo.
En tal sentido, la Organización
Mundial de la Salud (OMS) hace hincapié en la
necesidad de que el hombre y la mujer actuales
abandonen el sedentarismo y elijan formas de vida
más saludables para que su existencia se prolongue
con calidad.
Está ampliamente comprobado que los
estilos de vida sedentarios son una importante causa
de mortalidad, morbilidad y discapacidad. Según las
conclusiones preliminares de un estudio de la OMS
sobre factores de riesgo, el sedentarismo es una de
las 10 causas fundamentales de mortalidad y
discapacidad en el mundo. Datos de esa organización
revelan que aproximadamente dos millones de muertes
pueden atribuirse cada año a la inactividad física.
Actualmente, la OMS está evaluando
el porcentaje mundial de enfermedades causadas por
los 22 factores de riesgo relativos a la salud,
entre los que se encuentra el sedentarismo. Si bien
los resultados de esa investigación no se han
publicado aún, para los estudiosos se hace evidente
que la inactividad física es un problema importante
de salud pública que afecta a millones de personas
en todo el mundo.
UN MAL CULTURAL
Las encuestas de salud realizadas
son notablemente similares: el porcentaje de adultos
sedentarios o casi sedentarios varía entre el 60% y
el 85%. La cultura actual ha llevado a millones de
personas a un punto en que es urgente la
implementación de medidas eficaces para promover la
actividad física y mejorar la salud.
Los niveles de inactividad física
son altos en prácticamente todos los países, tanto
desarrollados como en vías de desarrollo. En los
primeros, más de la mitad de los adultos no son
suficientemente activos. En las grandes ciudades del
mundo en desarrollo, la inactividad física es un
problema cada vez mayor, que excede el ámbito
citadino para alcanzar las zonas rurales. También
allí los pasatiempos sedentarios, como la
televisión, están en franco aumento. Esto se ha
traducido en un incremento de los índices de
obesidad, diabetes y de las enfermedades
cardiovasculares. Los padecimientos crónicos son hoy
la principal causa de mortalidad en el mundo. La
dieta inadecuada, el exceso de calorías, la
inactividad, la obesidad y las afecciones crónicas
asociadas son el gran problema de salud pública de
la mayoría de los países.
Menos comida y más actividad física
son aconsejados por los especialistas para prevenir
el síndrome de la diabetes y la obesidad. La
detección de hábitos sedentarios a temprana edad
sería una manera de prevenir estas afecciones, como
forma de expandir la vida en aras de que sean muchos
más los que puedan aspirar a los 120 años.
Advierten, asimismo, sobre el
peligroso sedentarismo infantil que se agrava cuando
los niños juegan muchas horas en la computadora o se
pasan el día frente al televisor.
En referencia al mencionado
síndrome, algunos especialistas lo definen como un
conjunto de alteraciones que se manifiestan y están
relacionadas con la diabetes y la obesidad, como la
hipertensión arterial, sobreelevación del azúcar en
la sangre, alteraciones del colesterol, y su directa
responsabilidad sobre las enfermedades cardíacas y
cerebrales.
La prevención de estas alteraciones
desde temprana edad se hace cada vez más necesaria,
ya que si hoy 150 millones de personas padecen
diabetes en el mundo, se calcula que en el 2025 ese
número se habrá duplicado si no se cambian ciertos
hábitos sedentarios o la mala alimentación. En Cuba,
hay unos 200 000 diabéticos, cifra que también
aumentará notablemente si no se atienden estos
problemas.
"Comer menos y caminar más" es la
simple receta que dan los especialistas para
combatir el daño que causa el sedentarismo.