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Se empieza a reconocer a los
super longevos
POR JOAQUIN ORAMAS
CUAN cerca estamos en
realidad de vivir 120 años, fue la constante en la
Tercera Conferencia Internacional sobre Longevidad
celebrada en la Ciudad de La Habana, donde
científicos coincidieron en que este propósito
depende de dos factores importantes. El primero es
el exógeno, o sea, del ambiente, la sociedad, la
ecología, la cultura, la adecuada relación del
hombre con los alimentos, entre otros.
El segundo es el endógeno,
el propio envejecimiento en que desempeñan
influencia las propias características genéticas del
individuo como especie.
Tenemos el potencial máximo
de vida, hasta dónde puede vivir una especie y se
comienza a reconocer como super longevos, a personas
que han vivido más de 110-115 años, declaró en el
evento el profesor Enrique Vega, quien afirmó que en
el año 2050 prácticamente el 90% de las personas de
América Latina y el Caribe van a sobrepasar los 60
años.
Y citó criterios que manejan
algunos investigadores en torno a la posibilidad de
alargar la vida hasta los 120 años. Hay quien dice
que cuando el promedio de vida alcance los 80-85
años comenzará a detenerse el incremento de ese
promedio de existencia, mientras otros afirman que
seguirá aumentando con la reducción permanente de la
mortalidad de los seres humanos. Y cada día se irán
acercando a la expansión máxima del promedio de
vida.
Sobre los que consideran que
en el siglo XXI el incremento de la expansión de la
vida será menor de lo que pasó en el siglo XX puso
el ejemplo de Dinamarca, con un promedio de
longevidad mayor de 80 años, donde hay crecimiento
de la expectativa de vida. También en Japón, país
con lugares en los que se registran cifras de
mortalidad muy bajas, la cual sigue disminuyendo,
sobre todo en edades avanzadas, con individuos que
viven como promedio, nueve años después de los 80.
En este sentido resalta el caso de la isla de
Okinawa, cuyos pobladores se alimentan de vegetales
y pescado, principalmente.
¿Qué pasará en Cuba?,
interrogaron desde el público y el doctor Vega
aseguró que la mayor de las Antillas será uno de los
países con más número de personas que superarán los
80 años alrededor del 2050. Y la proporción superior
a esa edad en la Isla será una de las más altas del
mundo comparada con Europa y Estados Unidos, añadió.
Tendrá más del 30% de su población que sobrepase los
60 años, afirmó. Actualmente viven en el país
antillano unos tres mil centenarios.
Qué es lo que determina que
exista una situación así de la vida, preguntó otro
de los asistentes. A lo que respondió el
conferencista:
“Es importante tener en
cuenta que la prolongación de la vida, la capacidad
de vivir más es una relación importante entre la
capacidad de adaptarse de un organismo determinado a
un medio ambiente concreto y la de desarrollarse en
esa situación. Lo cual hace que la exigencia del
ambiente, la adaptación al medio es lo que determina
que la persona pueda vivir más o menos.”
Profundizando el concepto,
afirmó que cuando las especies en general están en
un medio ambiente determinado y tienen que
adaptarse, la naturaleza ha diseñado el proceso para
que esta máxima capacidad de aclimatación se
desarrolle hasta que el individuo tenga una
capacidad reproductiva activa.
Una vez que el ser humano
cumple la actividad de reproducirse, agrega, en ese
momento su volumen de adaptación al medio ecológico
empieza a disminuir. Pero, reitera como una realidad
que esto no depende sólo del medio ecológico sino
también del social.
Entra, entonces, en otro
aspecto igualmente interesante. Se refiere al hecho
de la expansión de la vida del hombre producida a
partir de la etapa posreproductiva.
Muy pocos animales, los
domésticos son excepción, viven un porciento
importante después que se reprodujeron. Todo en la
naturaleza está condicionado para que ese animal que
ya ha acabado su capacidad reproductiva sea
liquidado. Porque no puede competir por los
alimentos con las nuevas generaciones, precisa, a la
vez que indica una marcada excepción: el hombre.
El ambiente social ha
condicionado que en el ser humano esa expectativa de
vida sea en igual proporción, como promedio, después
que se reproduce que antes de proliferarse.
Trajo, finalmente a
colación, la existencia de elementos que en la vida
social han desarrollado la aptitud suficiente para
que el ser humano escape a ese condicionamiento
genético. De ahí que sumen decenas de miles los
centenarios en el mundo y muchos hombres y mujeres
vean con optimismo la posibilidad de vivir 120 años.
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