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El tiempo libre es salud
POR JOAQUIN ORAMAS
LA expectativa para que el hombre
viva 120 años con calidad es posible y real, porque
su naturaleza resistente lo permitiría.
Si para solidificar y conservar el
cuerpo el ser humano es capaz de llevar una
existencia sana, ejercitarse y apartarse de una vida
nociva, tal propósito solamente se puede realizar en
una sociedad cuyos objetivos sean éstos. De otra
manera no sería utópico sino pura fantasía.
Así lo explicaba Eusebio Leal,
historiador de la Ciudad de La Habana, en la
apertura del Segundo Congreso Internacional
Longevidad Satisfactoria, quien calificó dicho
objetivo como el mayor reto del hombre en el nuevo
siglo. Asistieron al evento especialistas de más de
diez países.
Luego de reafirmar que la utopía es
aspiración y la fantasía un sueño lleno de
contradicciones, manifestó el Historiador de la
Ciudad que quizás estemos en capacidad de llevar
adelante esa nobilísima utopía; dedicarnos a
trabajar con ardua y tesonera voluntad para que
aquello que se convierta en ejemplo magnífico del
quehacer permita aprovechar lo que el filósofo
italiano Gianni Coti llamaba al tiempo libre como el
espacio más fecundo de la vida, expresaba en su
narración el historiador.
¿Cómo venir a hablar de tiempo libre
en un país tan ocupado?, le preguntaron al filósofo
en La Habana durante un evento sobre el asunto
celebrado a principios de la Revolución.
Y decía Gianni Coti: "El tiempo de
libre disposición es el más rico. Cuando el hombre
logra por excepción trabajar en lo que le agrada, la
creación científica, artística, por ejemplo, es un
hombre más realizado. Cuando el hombre está ligado a
la cadena de trabajo como condena y no puede lograr
a través del trabajo más que agotamiento y
sufrimiento, en ambos casos, el pequeño tiempo de
libre disposición es el más rico.
Recordó Eusebio Leal que el filósofo
Pablo Lafargue, compañero de Marx y Engels,
pronosticó que el tiempo libre y el ocio serían
también, un día, derecho de la clase trabajadora.
Insistió en lo beneficioso que es para la salud ir a
una excursión, leer un libro, conversar con nuestros
amigos, realizar un trabajo voluntario por amor a la
sociedad, asistir a una obra teatral, ver una buena
película, entre otras actividades recreativas y
culturales, y opinó que entonces estamos
aprovechando de manera más hermosa nuestro propio
tiempo. Ratificó que la capacidad del disfrute de
las cosas reales, tangibles y de aquellas que forman
parte en el mundo del espíritu son un privilegio
exclusivo de la condición humana.
La necesidad de poder gozar y
aspirar a un instante de reflexión es un derecho
legítimo conculcado a las grandes mayorías,
sentenció, para enaltecer seguidamente, el propósito
de dar un contenido digno a la larga vida, como
ocurre con los que abogan y actúan para que el ser
humano logre los 120 años de existencia activa.
Recomendó aprovechar y disfrutar el
tiempo de la vida y exhortó a ayudar para que otros
puedan gozar dignamente la existencia.
Este sería, en definitiva, el
mensaje que un restaurador de piedras, papeles y
objetos pueda darles, concluyó Eusebio Leal.
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