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Los “ahorritos” del general
POR JUAN DUFFLAR
AMEL, del Trabajadores
A la extensa
relación de crímenes y delitos perpetrados por
Augusto Pinochet, se une ahora el robo y
malversación de fondos públicos.
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Augusto Pinochet, máximo
responsable de la muerte
y desaparición de
más de 30 mil chilenos.
Foto: Tomada de Reuters
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Oculta por
varios años bajo los nombres ficticios de Daniel
López o de Red Fox (zorro rojo) su millonaria
fortuna, acumulada con los desfalcos al erario
nacional, ha salido a la luz pública y es objeto
de una nueva acción judicial en su contra.
El origen de
los mal habidos bienes del ex dictador chileno es
investigado por el juez Sergio Muñoz, quien ordenó
congelar sus cuentas secretas a petición del
Servicio de Impuestos Internos, que demandó a
Pinochet por fraude al fisco, aunque sus
familiares insisten en que las sumas provienen de
“donaciones de amigos, ahorros y de gastos de
representación” del ex presidente.
En 1990,
después de haber conducido con mano de hierro
durante 17 años una de las más feroces,
sanguinarias y crueles dictaduras de América
Latina, Pinochet se acogió a un apacible retiro, y
al disfrute de una jugosa jubilación, como pago a
sus “valiosos servicios al país”.
Para el máximo
responsable de la muerte y desaparición de más de
30 mil chilenos y de las horrendas torturas
infligidas a otras decenas de miles, su
octogenaria existencia transcurrió por largo
tiempo bucólicamente, amparada por el beneficio de
la inmunidad de su auto conferido cargo de
senador vitalicio de la República.
Sin embargo,
lenta, pero inexorablemente, la justicia, de la
que hizo escarnio durante los años de su brutal
dictadura, comenzó a minar los cimientos del nuevo
“Palacio de la Moneda” que se había edificado para
gozar de una vida disipada, sin remordimientos y
sin el merecido castigo a sus abominables
crímenes.
La primera gran
señal del derrumbamiento fue su detención el 16 de
octubre de 1998 en Londres, donde permaneció bajo
arresto domiciliario por espacio de 503 días, a
solicitud del juez español Baltasar Garzón, que
intentó extraditarlo a España tras acusarlo de
delitos de genocidio, terrorismo y torturas.
La situación
del sanguinario general se complicó aún más este
diciembre, con el tercer desafuero para ser
juzgado por su responsabilidad en el asesinato del
ex jefe del Ejército Carlos Prats y su esposa,
ocurrido en Buenos Aires, en 1974.
En el 2001,
Pinochet fue privado de su inmunidad por su
vinculación con las 75 ejecuciones de la Caravana
de la Muerte, caso que fue sobreseído en el 2002,
debido a una alegada “demencia vascular
irrecuperable”, lo que le permitió evadir otros
cargos judiciales.
Otro de los
procesos en que se ve actualmente involucrado el
general fascista, es el que se le sigue por su
presunta responsabilidad en los crímenes de la
Operación Cóndor, coordinación que hubo en los
años 70 entre las dictaduras del Cono Sur para
eliminar a los opositores.
Junto a esas
fechorías, en la actualidad se le comienza a
investigar por toda una serie de delitos
económicos.
Según una
investigación del Senado estadounidense, dada a
conocer en julio pasado por supuesto
“enriquecimiento ilícito y lavado de dinero”, el
ex dictador mantuvo una fortuna oculta de ocho
millones de dólares en el Riggs Bank de
Washington, y hace apenas dos semanas una nueva
indagación llevada a cabo por el propio banco,
descubrió otras cuentas en su sucursal de Miami,
por valor de 12 millones de dólares, esta vez bajo
los seudónimos antes señalados.
Las marañas
financieras de Pinochet abarcaron las canonjías
que se concedió como presidente, las cuales le
reportaron, en los primeros cinco años de su
régimen, cerca de siete millones de dólares, según
trascendió en un documento reservado del
Ministerio de Defensa chileno.
Entre marzo de
1974 y septiembre de 1997, refiere la indagatoria,
el general realizó cinco viajes al exterior en
calidad de Jefe del Ejército y presidente de la
República.
Por los
viáticos que se asignó en concepto de “comisiones
de servicios en el extranjero”, durante sus
periplos a Brasil, Paraguay, España, Washington y
Argentina, el taimado dictador se embolsó las
sumas de 800 mil, un millón 500 mil, un millón,
tres millones y 500 mil dólares, respectivamente.
La notorias
trapacerías financieras del fullero general le
permitieron hacer una fortuna, amasada con la
sangre, los sufrimientos y el luto del pueblo
chileno, que hoy reclama el justo castigo para el
general que asaltó el Palacio de la Moneda, sede
del gobierno legítimo y constitucional de Salvador
Allende, para convertirse, como el más vulgar de
los delincuentes, en dueño absoluto de la moneda
de palacio.
Pero a los
sátrapas, la justicia, como la vida, también les
da sorpresas, nada gratas por cierto para el
verdugo chileno.
- Tomado de
Trabajadores |