Nueva renuncia ahonda crisis en la
CIA
WASHINGTON, 30 dic (PL).— La crisis interna que vive
la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados
Unidos continúa hoy en aumento, tras la purga
desatada por el presidente George W. Bush.
La prensa capitalina reveló el
último episodio de la crisis en que está sumergida
la mayor agencia de espionaje norteamericana,
criticada por varios errores como las afirmaciones
de que Iraq tenía armas de destrucción masiva.
El
diario The Washington Post afirmó que el
nuevo jefe de esa entidad, Porter Goss, pidió la
renuncia de la jefa de analistas de la CIA, Jami
Miscik.
Según
el periódico, en un mensaje electrónico enviado a
sus subordinados, Miscik destacó que fue forzada a
dimitir.
Con
anterioridad abandonaron sus cargos los jefes de las
divisiones de la CIA en Europa y el Lejano Oriente
"porque no se sentían en un ambiente confortable con
la nueva jefatura de Goss".
Desde
el nombramiento de Goss al frente de la agencia la
situación en su interior se ha deteriorado debido a
los planes de Bush de limpiar a ese organismo de
críticos a su gestión de gobierno.
Las relaciones entre la Casa Blanca
y la CIA son tensas porque muchos funcionarios de la
misma consideran que fue utilizada por Bush como
chivo expiatorio con relación a las falsas
informaciones de inteligencia sobre Iraq, coinciden
medios de prensa.
Por tal
motivo, según el matutino Newsday, el
mandatario encomendó a Goss acabar con los
funcionarios de esa institución que disienten de los
postulados que defiende el ejecutivo.
Unido a
la purga desatada por Goss, su modo de dirigir la
agencia y las facultades otorgadas al jefe de
personal, Patrick Murray, abrieron otra línea de
enfrentamiento con los más veteranos.
Esta
situación provocó la salida masiva de funcionarios
de alto rango, que para muchos en la Unión amenaza
la labor de espionaje de la CIA.
La
primera víctima de la limpieza fue el analista
Michael Scheuer, quien estaba en la mira del
ejecutivo tras la publicación de un libro que
cuestiona la guerra contra el terrorismo lanzada por
Estados Unidos.
Tras
esta dimisión siguió la del número dos del
organismo, John McLaughlin, quien supuestamente dejó
el cargo por razones puramente personales.
La
lista de renunciantes, que parece no acabar, la
aumentaron Stephen Kappes, vicedirector de servicios
clandestinos, la división más poderosa de la CIA, y
su segundo, Michael Sulick. |