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THORAYA AHMED OBAID EN LA HABANA
“Cuba me ha
cautivado”
TEXTO Y FOTOS DE ALBERTO D. PÉREZ —especial para
Granma Internacional—
ESTA mujer alta y trigueña, nacida en Bagdad en el
seno de una numerosa familia árabe saudita y que
aparenta tener menos que sus casi sesenta años de
edad, dirige una de las más pequeñas instituciones
de las Naciones Unidas —el Fondo de Población
(UNFPA)— que, sin embargo, extiende su influencia y
trabajo sobre el principal recurso de nuestro
planeta: su gente.
Queda mucho por hacer en el mundo, como lo
evidencian las Metas de Desarrollo del Milenio
aprobadas por los Jefes de Estado y Gobierno en una
Cumbre celebrada en el 2001 a instancias de la ONU.
Cada minuto muere innecesariamente una mujer en
nuestro planeta a consecuencia de complicaciones del
parto o del embarazo.
Pero la causa real es la falta de atención a la
salud sexual y reproductiva para las niñas, las
jóvenes y las mujeres, hecho que también favorece al
avance de diversas dolencias, así como de la
pandemia del VIH/SIDA y otras enfermedades de
transmisión sexual. La discriminación contra el sexo
femenino provee el telón de fondo para tanta
barbarie.
Aprovecho la corta visita a Cuba de la doctora en
Humanidades Thoraya Ahmed Obaid para conversar con
ella para los lectores de Granma Internacional.
Desde el año 2001 es Directora Ejecutiva de UNFPA y
Subsecretaria General de las Naciones Unidas. Le
acompañaron en su visita la Directora Regional para
el área, Marisela Padrón; el Representante en México
y Director para la Oficina en La Habana, Rogelio
Fernández, y la Jefa de Despacho, Cecile Cuffley, a
quienes se agregaron en La Habana el Representante
en Cuba, Bruno Moro, y el Representante Auxiliar,
Alfonso Farnós.
En Cuba, UNFPA patrocina un pequeño programa de
cooperación (medio millón USD al año) en atención al
hecho de que la Isla ha logrado solucionar la
mayoría de los problemas en ese campo, aunque
precisa apoyo en sectores muy específicos,
especialmente aquellos más fuertemente afectados por
el bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba
desde principios de la década de los 60. Le dirijo a
Thoraya A. Obaid la primera pregunta:
¿Hábleme de UNFPA?
“Ud quedará sorprendido en saber que si bien
trabajamos en casi todos los países en desarrollo,
UNFPA es una de las más pequeñas instituciones de
las Naciones Unidas. Contándome a mí, nuestro
personal global apenas llega a un millar de
funcionarios, de los cuales las dos terceras partes
son nacionales. Hemos llegado a la conclusión que
para entregar servicios de calidad debemos tener
personal nacional: poseen conocimientos y
capacidades y les son propias las costumbres y usos
locales. En realidad somos únicos en este sentido:
pequeños en tamaño pero hablamos en voz muy alta.”
Son pequeños pero tienen una enorme clientela, la
mayor de todas las instituciones de la ONU.
“Sí. Trabajamos con los gobiernos, con las
organizaciones no-gubernamentales, con grupos de
mujeres y jóvenes y es por eso que alcanzamos a
tantas personas. Tratamos de vincularnos a programas
de salud sexual y reproductiva y de equidad de
género en marcha o de fomentarlos y alentarlos allí
donde no existen. De hecho, las personas mismas se
convierten, a través de esos programas y proyectos,
en nuestros asociados y en promotores y actores
principales de ese gran esfuerzo.”
El trabajo de UNFPA tiene poderosos enemigos y la
institución está sometida a fuertes presiones.
“Efectivamente, tenemos muchas presiones, en
especial de un país específico que no aporta a
nuestra institución las contribuciones financieras
que debiera. Sin embargo, en este año que ya
concluye, durante todos los encuentros regionales
para celebrar el décimo aniversario de la histórica
Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo, efectuada en la capital egipcia en 1994,
los países reafirmaron su compromiso con el Programa
de Acción de El Cairo y subrayaron que la salud
sexual y reproductiva es ya parte integral de sus
leyes y políticas nacionales y de tal forma son
ahora los dueños de ese Programa, saben qué hacer y
cómo hacerlo. Eso nos reconforta
extraordinariamente.”
Ud. termina ya una muy corta visita a Cuba. ¿Cuál ha
sido su programa?
“Junto con mi delegación, visité a nuestras
contrapartes en el Programa de Cooperación: Se
incluyeron varios ministerios —Educación, Salud
Pública, Cooperación Externa, Relaciones
Exteriores—, pude ver el gran trabajo de la Escuela
Latinoamericana de Medicina, conversé con líderes de
la Federación de Mujeres Cubanas, aprecié el
esfuerzo nacional de Educación Sexual para
adolescentes en una escuela secundaria y participé
en un Taller que pasó revista a las experiencias
multisectoriales cubanas de estos 10 años del
Programa de Acción de El Cairo. Acudí a la Planta de
Anticonceptivos Orales, construida con apoyo de
UNFPA, y recibí también una información sobre el
exitoso programa contra el VIH/SIDA que conduce el
Gobierno cubano con apoyo del Fondo Global, Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y
otras instituciones del Sistema de la ONU, entre
ellas el UNFPA. Naturalmente, me reuní con mis
colegas de las Naciones Unidas en Cuba, y escuché
sus informes sobre sus respectivos y exitosos
programas de cooperación.
“Por doquier he podido apreciar la seriedad del
trabajo de las personas y las instituciones. Se nota
un verdadero deseo de realizar un buen esfuerzo y
lograr excelentes resultados. Y, a pesar de las
presiones y dificultades que enfrenta este país, es
evidente la decisión de forjar una vida mejor para
el pueblo. Esta decisión y esta disciplina, créame,
no se repiten con frecuencia en otras tierras. Y lo
que traen aparejados este compromiso y esta
disciplina de Cuba son una profesionalidad y
resultados de la más alta calidad. Esa es mi
experiencia en Cuba durante todos mis encuentros y
visitas y ello me ha causado una gran impresión y
agrado.”
¿Algún proyecto ha llamado su atención en
particular?
“Me inclino por el proyecto de educación sexual
para jóvenes que asisten a las escuelas de nivel
secundario, incluidas las técnico-profesionales y la
de preuniversitario. Pude ver cómo se educan unos a
otros para mantenerse protegidos contra las
infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA y
evitar embarazos no deseados, así como la excelente
relación que se ha creado entre los maestros y
facilitadores, los estudiantes y sus padres y
familias. Este constituye un singular vínculo
trilateral que es muy difícil encontrar en otros
países, donde usualmente sólo se enfoca a los
jóvenes, lo cual contribuye a ampliar la brecha
entre ellos y sus padres. Pero aquí, en Cuba, todos
los factores se conjugan con excelentes resultados.
Este proyecto me llamó poderosamente la atención,
pero en general son muy buenos todos nuestros apoyos
en este país, que están realmente vinculados unos
con otros”.
¿Algo más?
“Sí, he hablado sobre mis impresiones en la parte
profesional. En lo que respecta al lado humano —y es
evidente que Uds. tienen sangre árabe en sus venas—,
los cubanos son cálidos, expresan sus emociones con
sinceridad y hacen que los visitantes se sientan
como en su casa. Puedo asegurarle que Cuba me ha
cautivado”. |