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Vislúmbrase guerra en el Senado de
EE.UU. por nominación de jueces
WASHINGTON, 28 dic (PL).— Una dura lucha se
vislumbra hoy entre la mayoría republicana y la
minoria demócrata tras el anuncio de la Casa Blanca
de que volverá a nominar a varios jueces
conservadores para tribunales federales.
La
declaración de la oficina oval provocó protestas en
las filas opositoras, incluido el senador Patrick
Leahy, quien acusó al presidente George W. Bush de
dividir al país.
"Esta
administración está acabando el año como lo empezó,
escogiendo la confrontación sobre el compromiso, la
ideología sobre la moderación y el desafío sobre la
cooperación", subrayó.
Por su parte, el senador electo Ken
Salazar pronosticó una lucha sangrienta si los
republicanos tratan de cambiar las reglas en la
Cámara alta para dar luz verde a esas designaciones.
Salazar
advirtió que su partido se opone a alterar los
procedimientos en el Senado que permiten a los
demócratas, pese a ser minoría, bloquear el
proyecto, impulsado por Bush.
Esa
técnica es conocida en el lenguaje político de
Estados Unidos como filibusterismo y consiste en
iniciar debates con tiempo ilimitado para impedir la
aprobación de cualquier iniciativa.
Bill
Frist, líder de la mayoría republicana en ese órgano
legislativo, advirtió que acabará con el
filibusterismo, que calificó como la tiranía de la
minoría.
Mediante ese procedimiento los demócratas bloquearon
en los últimos dos años a numerosos magistrados
conservadores propuestos por la Casa Blanca.
Tras su
reelección y apoyado por el aumento de la mayoría
republicana en el Congreso, el gobernante quiere
designar en su segundo mandato a los letrados, la
mayoría de ellos criticados por su extremo
conservadurismo.
El
presidente de la organización People for the
American Way, Ralph G. Neas, criticó los planes del
ejecutivo y aseguró que el gobernante está signado
por la guerra partidista.
Bush y
su equipo quieren copar las cortes federales con
ideólogos de la extrema derecha y hacer retroceder
décadas de progreso en la justicia social, destacó.
Entre
los candidatos de Bush está Priscilla Owen, una
férrea opositora al aborto, y Terence Boyle, ex
miembro del personal del otrora senador
ultraconservador Jesse Helms.
La
lucha también está centrada por el nombramiento de
un nuevo presidente del Tribunal Supremo, debido a
que William Rehnquist está enfermo de cáncer.
Aunque
Rehnquist, de 80 años, no ha renunciado, ambos
partidos trazan sus estrategias para imponer a su
candidato. |