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Cuba
controla efectos de brote de meningitis gracias
vacuna contra
esta enfermedad
LONDRES
(EFE).— Los países en vías de desarrollo
deben potenciar la biotecnología en el sector de la
salud para combatir las enfermedades que sufre su
población, según un estudio del que se hace eco la
revista Nature Biotechnology.
El informe
pionero de un grupo de investigadores canadienses ha
revelado los frutos exitosos de siete países de ese
grupo —Brasil, Cuba, China, India, Sudáfrica, Corea
del Sur y Egipto— que han utilizado en los últimos
veinte años la biotecnología para desarrollar
medicamentos genéricos y vacunas, a pesar de sus
recursos en muchos casos limitados.
Según
los expertos, la biotecnología es una vía barata y
relativamente simple que permite incluso a las
naciones más pobres adquirir rápidamente la
capacidad de crear sus propios productos
farmacéuticos, sin necesidad de depender así de las
importaciones de los países industrializados.
Por
ejemplo, Cuba ha conseguido controlar los efectos de
un brote de meningitis —del tipo "meningocci
serotype B"— gracias al desarrollo de la primera y
única vacuna contra esta variante de la enfermedad.
La
insuficiencia de insulina ha llevado al Brasil a
desarrollar y patentar un proceso de producción de
insulina humana recombinante, un producto que Egipto
también ha hecho suyo para combatir la diabetes a
nivel local.
En el
caso de Sudáfrica, el Gobierno combate el Sida
promoviendo el desarrollo de una vacuna contra el
subtipo C, mientras que las empresas biotecnológicas
indias han producido una vacuna contra la hepatitis
B mucho más barata que la de los países
industrializados y que se vende en el subcontinente
y a UNICEF.
La
biotecnología ha motivado además el incremento sin
precedentes de literatura médica en esos siete
países que han escalado en el ranking mundial: Corea
del Sur, por ejemplo, ha pasado de la 23 posición en
1993 a la 12 en el 2002, superando incluso a Suiza.
Los
expertos advierten, sin embargo, que la
biotecnología no representa la panacea para los
problemas sanitarios de las naciones en vías de
desarrollo y avisan de los múltiples obstáculos que
aún deben superar sus gobiernos, como la falta de
fondos, de infraestructura y la desconexión
existente entre la investigación y la industria.
El 98%
de los niños que muere antes de los cinco años en el
mundo vive en los países menos industrializados,
donde se concentra además el 99% de las víctimas de
enfermedades como la tuberculosis, la difteria y la
tos ferina. |