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Cuba “fertiliza” el aire
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El país retiene más dióxido de
carbono que el que emite,
con lo cual contribuye a disminuir los gases de
efecto invernadero
que calientan el Planeta
POR RAISA PAGES —de Granma Internacional—
CON
un índice de cobertura forestal de 23,4% del
territorio nacional, Cuba evalúa la capacidad actual
de retener carbono de la atmósfera por parte de los
recursos boscosos existentes, los cuales constituyen
la principal fuente de absorción de los gases que
recalientan el Planeta.
El
sector forestal presentó durante este año un
programa de desarrollo hasta el 2015, el cual
permitirá aumentar las plantaciones maderables hasta
cubrir 29,3% del archipiélago caribeño.
Con
ese ambicioso plan el patrimonio forestal se
incrementará en áreas en que no se plantará la caña
de azúcar y otros cultivos. El programa se dirige,
además, a enriquecer los bosques naturales y
protegerlos.
Las
especies arbóreas “fertilizan” la atmósfera, por su
capacidad de retener dióxido de carbono, uno de los
gases de efecto invernadero. Los árboles actúan como
si limpiaran el aire de gases nocivos para el
Planeta.
Las
respuestas del bosque a determinadas cantidades de
emisiones de carbono no son iguales en las diversas
especies forestales. Por eso se evalúan en Cuba unos
16 tipos de árboles como pinos, bambú, almácigo,
majagua y otros.
El
investigador titular Arnaldo Alvarez Brito, quien
preside el proyecto El Sector Forestal y el Cambio
Climático en Cuba, participó como experto del panel
regional que investigó, en 1993, los ecosistemas
terrestres comprendidos entre el Trópico de Cáncer y
el de Capricornio, en el continente americano.
Brito explicó a este semanario que, en 1990, la
Isla era un país emisor de carbono por el desarrollo
de tecnologías basadas en el uso del petróleo y sus
derivados, debido a que esos insumos provenían de la
antigua Unión Soviética, mediante relaciones
favorables de intercambio comercial.
Con
la ruptura comercial con el antiguo campo
socialista, la carencia de combustible provocó que
se asumieran otras tecnologías más ahorradoras de
combustible y menos contaminantes.
La
situación cambió en 1994. En un segundo estudio,
efectuado en ese año, arrojó que la nación adquirió
la capacidad de sumidero de carbono, al tener una
absorción de 2,8 gigagramos de carbono (es decir
retiene más carbono que el que emite).
EN
LAS ZONAS BAJAS
Entre los posibles impactos del cambio climático en
Cuba se incluyen penetraciones del mar en zonas
bajas. Para elaborar estrategias de mitigación ante
este fenómeno se seleccionó a la empresa forestal
integral Guanahacabibes, en el extremo occidental
del país.
En
esa zona de Pinar del Río, la punta más
sobresaliente al oeste del archipiélago, se
evaluaron los efectos en los manglares costeros, las
alteraciones de superficie y los cambios en la
composición de especies de los ecosistemas.
Esa
entidad, apuntó Brito, necesitaba una estrategia de
adaptación. Se identificaron las áreas más bajas,
las zonas que podría cubrir el mar en el futuro e
iniciar la aplicación de esos resultados en su
proyecto de ordenación forestal a largo plazo. Se
indicó comenzar la explotación boscosa de las áreas
con mayores probabilidades de perderse.
Como parte del proyecto se ejecutan, además,
posibles impactos y estrategias de adaptación en
otras empresas forestales cubanas, como las de
Matanzas, Villa Clara y Baracoa, La Palma, Mayabeque,
Ciénaga de Zapata, Ciego de Avila y Gran Piedra.
En
la evaluación de los recursos forestales del mundo
para el 2005, la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO), orientó
medir, además, la biomasa proporcionada por hojas,
raíces y los residuos del bosque que ya no están
vivos como ramas y árboles muertos.
Brito anunció que Cuba está trabajando en este
mismo tipo de medición de la FAO a escala nacional.
MERCADO DE CARBONO
Con
la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto el
próximo 16 de febrero, Cuba podría acceder al
mercado internacional de emisiones de carbono, uno
de los mecanismos implementados por ese acuerdo
internacional.
Todos los países desarrollados que firmaron y
ratificaron ese documento, están legalmente
obligados a cumplir con sus compromisos o cuotas de
emisión. Las naciones altamente contaminantes tienen
dos alternativas de reducción de emisiones. Una es
el cambio tecnológico de todo su desarrollo
industrial para rebajar la contaminación. La otra es
el mercado de cuotas de carbono.
El
comercio de cuotas de carbono es un mecanismo por el
cual las naciones industrializadas pueden entrar en
negociaciones con los países subdesarrollados para
financiar proyectos de reforestación o programas de
energías renovables en sus sistemas productivos.
Para el investigador Arnaldo Brito, este mercado de
carbono no es una solución del problema sino una
negociación, porque de forma global se mantienen las
emisiones. |