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Me admira la tenacidad de Cuba para lograr
avances en la Medicina
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Dijo en La Habana
el cardiólogo Gunther Fischer
José A. de la Osa
El científico
alemán Gunther Fischer, pionero en su país en la
Cardiología Intervencionista pediátrica, una especie
de técnica de "mínimo acceso" para el tratamiento de
afecciones del corazón, confiesa no recordar las
veces que ha viajado a Cuba.
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Profesor
Gunther Fischer.
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Una estrecha
colaboración con especialistas del Cardiocentro
William Soler mantiene el profesor Fischer en la
aplicación del denominado cateterismo cardíaco, que
permite el diagnóstico preciso de malformaciones del
corazón y proceder incluso, en muchos casos, a su
tratamiento durante el mismo examen.
Esta
especialidad en Pediatría, que comenzó a dar sus
primeros pasos en la década de los años sesenta del
pasado siglo XX, con el devenir se ha consagrado
como un proceder diagnóstico y terapéutico de
elección, que salva no pocas vidas y evita la
cirugía tradicional.
En esencia esta
técnica se emplea en el tratamiento de las
cardiopatías con la utilización de un catéter, un
tubo fino y flexible, que se introduce previa
anestesia local por la vena o arteria femoral (en la
ingle), y guiado por imágenes de Rayos X o
Ecocardiográficas, puede llegar hasta las venas,
arterias y cámaras del corazón. En la actualidad, y
gracias al gran desarrollo de la tecnología de los
catéteres, posibilita diagnosticar y tratar
numerosas enfermedades, aunque su uso se ve limitado
en países en vías de desarrollo por el alto costo de
los dispositivos que emplea.
En Alemania el
profesor Fischer fue el primero en emplear este
proceder en un niño de tres años para cerrarle un
defecto congénito del corazón, conocido como
comunicación interauricular.
Cardiólogo
intervencionista desde hace 15 años, el científico
trabaja en un hospital de Kiel, una ciudad portuaria
del Norte de Alemania, donde casi el 50% de los
pacientes que requerían con anterioridad cirugía
tradicional del corazón, son tratados ahora con
cateterismo, practicado incluso a los recién
nacidos. También dedica parte de sus jornadas a la
investigación, en estrecha cooperación con
ingenieros y técnicos, en el perfeccionamiento y
creación de nuevos dispositivos que permitan mejorar
estos procederes mínimamente invasivos.
El científico
alemán, que procede de una familia de "médicos,
enfermeras y fotógrafos" habló a Granma de su
acendrado amor por la Medicina y, sobre todo, por la
Cardiología, y recordó lo mucho que le debía a esta
especialidad cuando, dijo, desde sus 48 años mira
retrospectivamente su vida. Era apenas un
adolescente cuando fue sometido a una cirugía
cardiovascular como consecuencia de una enfermedad
congénita.
De visita
nuevamente en nuestro país, para participar en un
congreso organizado por la Asociación Médica del
Caribe (AMECA) y favorecer nuevos intercambios
científicos, Fischer subraya que ha sido testigo en
estos años, de los esfuerzos de Cuba para la
introducción de las nuevas técnicas en el
tratamiento de las cardiopatías congénitas, no
obstante los problemas económicos del país
originados por el injusto bloqueo norteamericano.
"Me impresiona y admira mucho, dijo, la tenacidad
del Gobierno revolucionario en estos propósitos,
porque soy testigo de los avances alcanzados". |