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La risa, un nuevo campo para la salud
POR JOAQUIN ORAMAS
SE ha demostrado que sin
descuidar el rigor científico en la atención
facultativa, existen nuevos campos que pueden servir
de complemento terapéutico que contribuyan a la
prolongación de la vida e incluso llegar a 120 años.
Esta es la experiencia
acumulada durante los intentos de algunos médicos y
profesionales en distintos campos, quienes en forma
más amplia sitúan el estado anímico en el centro de
la discusión sobre las causas de muchas
enfermedades. Ellos afirman que pueden demostrar lo
beneficioso del humor y su producto inmediato, la
risa, pues se pueden convertir en elementos
positivos en las terapias de recuperación.
El doctor Raymond Moody
asegura que el buen estado de ánimo tiene un
importante poder curativo. Reafirmando esa teoría
hace propuestas concretas para su incorporación a
actividades de terapia en instituciones de salud.
"Con los años he encontrado un número sorprendente
de casos en los cuales los pacientes que se reían de
sí mismos recuperaban la salud, o al menos
utilizaban el sentido del humor como respuesta
positiva y adaptable a la enfermedad", asegura.
Corroborando una creencia
popular acerca de lo provechoso para el organismo
que significa mantener un buen estado de ánimo, el
científico norteamericano decidió someter los datos
empíricos transmitidos por generaciones a una
minuciosa investigación cuyos resultados le
convencieron de que el humor y la salud están
relacionados.
La risa, la carcajada e
incluso la sonrisa son un fenómeno complejo, que
involucran aspectos fisiológicos y mentales de quien
las experimenta. Entre los aspectos fisiológicos,
Moody destaca la relajación de los músculos, con una
importante influencia sobre el tono muscular, así
como el movimiento del diafragma, músculo que separa
las cavidades abdominal y pectoral, el cual reviste
importante misión en la función respiratoria. El
diafragma se ve implicado activamente cuando reímos.
Los estudios revelan la profunda relación de la risa
con los estados fisiológicos y sicológicos del
organismo. Entre estos últimos se enumeran el
proceso de regresión a un nivel anterior de
funcionamiento mental o emocional, generalmente como
mecanismo para aliviar una realidad que se percibe
como dolorosa o negativa.
Paralelamente, al reír las
personas exteriorizan emociones y sentimientos
percibidos como una energía que urge por ser
liberada, sobre todo cuando necesitamos expresar
alegría y determinada situación no lo permite.
Resulta contrapartida de impresiones negativas o de
ciertos estados emocionalmente muy dañinos como la
cólera, el deseo de venganza, entre otros.
El autor también hace
hincapié en los factores sociales de la risa, como
son su carácter contagioso, la forma de aliviar a
veces situaciones socialmente incómodas y el poder
comunicativo del humor.
Por otra parte, advierte
sobre las revelaciones de la inmunología, al
demostrar el vínculo estrecho entre el estado
emocional de las personas y el funcionamiento de su
sistema de defensas. Este descubrimiento abre un
campo fértil no sólo para las terapias de
recuperación, sino también para enfocar las
actividades de prevención, teniendo en cuenta estos
factores.
"No estoy proponiendo que
los médicos se conviertan en humoristas. Tampoco
recomiendo reemplazar con risas las técnicas médicas
que ya poseemos. Sólo propongo que se utilice como
complemento, pues facilitar la risa de alguien
equivale a incrementar directamente la calidad de su
vida, concluye el autor.
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