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Los
eufemismos de Bush
Lázaro L. Fariñas
LaS
cosas que se les ocurren a los actuales ocupantes de
la Casa Blanca, hay veces que dejan a medio mundo
con la boca abierta. Cuando se descubrió que los
soldados norteamericanos estaban torturando y
haciéndole horrores a los detenidos en las cárceles
de Iraq, al presidente, y también a sus ministros,
se les ocurrió decir que eran solo un grupito de
cuatro o cinco soldados los que estaban involucrados
en esos malsanos hechos.
Según
los que han estado mandando en Washington en los
últimos tres años, solo unos loquitos desenfrenados
estaban haciendo de las suyas en aquel remoto lugar,
utilizando métodos de interrogación reprobables y
despreciados por la administración de Mr. George W.
Bush. Las fotografías que de pronto, y sin el
consentimiento del Pentágono, salieron a la luz
pública, horrorizaron, no solamente a la comunidad
internacional, sino que dejaron perplejos
a los ciudadanos de esta nación que vieron en blanco
y negro lo que estaban haciendo sus soldados en
aquel país lejano.
No hay que olvidar que este gobierno ha vendido la
idea de que ellos son los liberadores de Iraq.
Después de haber fracasado en encontrar las famosas
armas de destrucción masiva y de no haber demostrado
ninguna conexión entre el gobierno de Saddam Hussein
y las células terroristas de Osama Bin Laden, el
único argumento que le quedó al funesto gobierno de
Mr. Bush fue vender la imagen de que ellos serían
los que llevarían a aquel país la democracia y la
libertad. Que el pueblo norteamericano viera a sus
muchachos torturando sádicamente a los prisioneros
iraquíes, desmanteló una de las últimas mentiras que
utilizó George W. Bush para invadir y ocupar a
aquella lejana nación.
Así, tan tranquilo y sin ningún resentimiento, el
lunes pasado el presidente de Estados Unidos se fue
a la televisión para afirmar que tiene un plan de
cinco puntos para Iraq . ¿Saben Uds. cuál es uno de
ellos? Pues bien, dinamitar la tristemente célebre
penitenciaría de Abu Ghraib porque esta ha
representado la represión y la tortura. Ya este país
lleva más de un año siendo el poder en Iraq. ¿Quién
ha reprimido y torturado en ese lugar en los últimos
13 meses? ¿Saddam o Bush? Esto es de créalo o no lo
crea. Es decir, el presidente propone destruir la
infame y famosa penitenciaría para construir una
nueva que no traiga a la memoria de los iraquíes las
horribles torturas que en esa cárcel se llevaron a
cabo por los sicarios de Saddam Hussein. ¿Y qué pasa
con el supuesto grupito de desalmados
norteamericanos? Lo que dice Bush que piensa hacer
me recuerda aquel cuento del esposo que encuentra a
su señora en el sofá de su casa con otro hombre y lo
único que se le ocurre es vender el sofá.
Si por la acción de los sicarios que torturaban en
época del régimen anterior, se condenaba
personalmente a Saddam que era el jefe de gobierno y
presidente de aquel país, ¿qué pasa con la acción de
los sicaritos del ejército norteamericano? ¿A quién
se culpa? Según el presidente Bush, a los soldados
que llevaron a cabo las torturas. ¿Quiere esto decir
que ni tan siquiera el jefe de la prisión debe pagar
por estos terribles actos? Ni el jefe de la prisión,
ni el comandante de las fuerzas en Iraq y, por
supuesto, ni el Secretario de Defensa y mucho menos
el presidente, aparentemente, van a ser castigados
por permitir que esos hechos se hubiesen llevado a
cabo.
Todo hace indicar que los métodos que utilizaron los
carceleros en las prisiones iraquíes fueron
aprobados en Washington por las más altas
autoridades del gobierno, y si así fue, el verdadero
culpable es el comandante en jefe de las fuerzas
armadas de este país: el presidente. ¿Cómo va a ser
que el comandante en jefe de la nación no esté
enterado de los métodos que están utilizando sus
tropas para interrogar a los prisioneros? George W.
Bush no solamente no está aceptando su culpa, sino
que está apoyando a sus subalternos. Así, fue al
Ministerio de la Defensa y allí abrazó al ministro
públicamente para reafirmarle su confianza.
Este presidente
se las trae. Ahora sigue afirmando que, a partir del
1 de julio, se le transferirá la soberanía iraquí a
un gobierno escogido provisionalmente en aquel país.
Según afirma el secretario de Estado, Colin Powell,
los 138 000 soldados norteamericanos que
permanecerán en Iraq no van a obedecer a nadie que
no sea norteamericano. ¿Soberanía iraquí? Eso, más
que un eufemismo, es un chiste. ¿De qué clase de
soberanía puede gozar un país que tiene en su
territorio a decenas de miles de soldados
extranjeros que no responden a su voluntad? Las
cosas que se le ocurren al presidente son
verdaderamente increíbles. Decir que hay una
transferencia de soberanía en aquel ocupado país es
como decir que en el año 1947, Alemania, con
centenares de miles de soldados extranjeros dentro
de su frontera, era un país libre y soberano.
Puede que Mr. Bush se esté pareciendo al famoso rey
del cuento que andaba desnudo por las calles de su
reino. Sus eufónicos eufemismos lo pueden estar
conduciendo, lentamente, a su posible derrota
electoral. Ojalá y así sea.
(Lázaro Fariñas es periodista
cubano radicado en Miami) |