Funciona nueva
marina en
occidente cubano
EN el extremo occidental de Cuba
comenzó a brindar sus servicios la marina Gaviota
Los Morros de Piedra, que reabastece de víveres y
combustible a las embarcaciones que navegan por esa
alejada zona.
Bañada por las aguas del Caribe y el
Golfo de México, la Península de Guanahacabibes, en
la provincia de Pinar del Río, abriga a navíos de
varios continentes a su paso por la región, conocida
por la preservación de sus paisajes y la belleza de
sus fondos marinos.
El enclave -a unos 300 kilómetros al
oeste de La Habana- posee instalaciones destinadas a
la asistencia médica, heliódromo y servicio de renta
de autos.
El proyecto prevé la próxima
apertura de ocho cabañas que acogerán a los
marineros luego de largas travesías y a visitantes
en busca de los encantos de la llanura cársica (más
de 15 playas vírgenes) y zonas para la inmersión,
donde abundan los corales.
Junto a Gaviota Los Morros de
Piedra, en la Isla funcionan otras once marinas, dos
de ellas en la capital cubana, tres en el balneario
de Varadero y las restantes en la región central y
oriental del archipiélago.
A sólo un kilómetro de distancia,
Las Tumbas obsequia unas de las dunas mejor
conservadas de la geografía insular, junto a
vetustas anclas, cañones y otros vestigios del
frecuente arribo de piratas y corsarios a ese
extremo de la nación.
Algunas de sus riberas conservan
todavía los nombres de tan curiosos personajes, que
enterraron tesoros y dejaron tras sí contradictorias
historias sobre sus hazañas mar adentro.
Otro de los atractivos del apartado
sitio es el Centro Internacional de Buceo María la
Gorda (con más de 50 habitaciones), ideal para
contemplar los tesoros naturales que yacen en las
profundidades.
Declarada Reserva de la Biosfera en
1987, la Península de Guanahacabibes descuella por
la conservación de sus ecosistemas, en los que
predominan más de 100 lagos y lagunas y valiosas
especies de la flora y la fauna.
Las medidas conservacionistas
propician el aumento de las poblaciones de criaturas
en peligro de extinción como las jutías, aves
nativas y exóticas y cuatro de las seis especies de
tortugas que existen en el planeta.
Ese paraje atesora la mayor reserva
forestal de la Isla, donde sobrevive una de las
últimas selvas tropicales del área caribeña.
Conocido también como El Cabo,
atrapa por sus vistas únicas salpicadas de costas
acantiladas y pasadizos subterráneos.
Esta porción del archipiélago
sobresale, además, por sus yacimientos de arena
sílice con 99,8 por ciento de pureza y sitios
arqueológicos que guardan aún las huellas de los
primeros hombres que poblaron estas tierras cinco
mil años atrás.
En la actualidad se erige como un
relevante emplazamiento para la práctica del
ecoturismo.
La oferta para los amantes de la
modalidad incluye recorridos por los senderos
temáticos Cueva las Perlas, Bosque al Mar,
excursiones al Cabo de San Antonio y a las
comunidades de la localidad. (PL)