Portocarrero y
Milián: dos imágenes memorables de la pintura cubana
POR SANDRA DEL VALLE CASALS
Iluminaciones, exposición
retrospectiva sobre la obra de los artistas
plásticos René Portocarrero y Raúl Milián, fue
inaugurada el jueves 24 a las 6:00 p.m. en la
galería La Acacia.
La muestra se compone de dibujos, la
gran parte de estos en tinta sobre cartulina del
último período creativo de Raúl Milián en la década
de los ‘80 hasta su fallecimiento en 1984. La
galería pretende realzar la influencia recíproca en
la obra de ambos artistas, a pesar de ser
producciones con estilos divergentes.
René Portocarrero (1912-1985) es
reconocido como una de las figuras vanguardistas más
trascendentes de los años 40. En sus obras aplicó
una línea de renovación artística; manteniendo la
búsqueda de lo nacional como elemento rector dentro
de su trayectoria. Su pincelada es de un perfil
vibrante, y de rasgos movidos por un intenso
dinamismo que singularizan el tratamiento en su obra
de motivos provenientes de la tradición afrocubana.
Aunque asistió a cursos en las
Academias Villate y San Alejandro, tuvo una
formación mayormente autodidacta, al igual que su
amigo y colega Raúl Milián, quien no tuvo más
educación en la plástica que su trabajo con
Portocarrero.
Raúl Milián no comienza su actividad
pictórica hasta principios de los años ‘50 donde se
advierte la influencia de sus anteriores estudios de
la filosofía. Sus primeras creaciones pertenecen a
un mundo sombrío, contemplativo y sigiloso, de
tendencias asimétricas y de palmaria armonía
cromática.
Milián, uno de los artistas más
originales que ha tenido Cuba, evoluciona desde
dibujos complejos hasta un sobrio estilo
expresionista cargado de honda angustia existencial.
Calificado por el pintor Sandú Darié
como "pionero de la abstracción en Cuba", sus
texturas son opacas y grisáceas. La superposición de
tintas en sus dibujos no solo sugiere una ilusión de
profundidad, sino que desarrolla una perspectiva
caligráfica y de nueva figuración.