Para obtener más
ganancias
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Revelaciones sobre el
"sindicalismo independiente" en Cuba
POR ALEIDA
GODÍNEZ SOLER —del Periódico Trabajadores—
El negocio del llamado sindicalismo
independiente, al que están vinculados elementos
terroristas de Miami, genera importantes ganancias,
que permiten vivir cómodamente a quienes en nombre
de la "libertad y la democracia" en Cuba se dedican
a él.
Lógicamente, para que el dinero
fluya de la Agencia para el Desarrollo al Fondo para
la Democracia –NED-, de ahí a manos de los
representantes de estas organizaciones en esa
localidad del sur de la Florida y alguno llegue a
Cuba, hay que transitar un camino escabroso y en
gran medida traumático.
Los jefes de este negocio
periódicamente tienen que rendir cuentas a estas
organizaciones que liberan importantes sumas de
dinero para derrocar la revolución cubana, y ante la
posibilidad de perder la confiabilidad de sus amos,
extienden sus tentáculos a micro organizaciones
contrarrevolucionarias en la Isla, que no tienen
nada que ver con el sindicalismo serio y
comprometido en defensa del derecho de los
trabajadores.
Liderada por el connotado terrorista
René Laureano Díaz, quien entre otras actividades
participó en un atentado dinamitero en la
termoeléctrica de Tallapiedra, en La Habana, y más
tarde en las organizaciones Comandos Eléctricos 9 de
Diciembre y Movimiento de Recuperación
Revolucionaria (MRR), la Federación Sindical de
Plantas Eléctricas, Gas y Agua, radicada en Miami,
simula un apego al sindicalismo que a muy pocos
convence.
Para justificar el flujo del dinero,
además de atender generosamente en el orden material
y económico a la autodenominada Confederación Obrera
Nacional Independiente de Cuba (CONIC), la
Federación Sindical de Plantas Eléctricas, con sede
en Miami, se acercó a algunos grupúsculos
contrarrevolucionarios que dicen ser organizaciones
sindicales.
Así las cosas, se asoció en
territorio cubano a una tal Unión Sindical de
Trabajadores Independientes, dirigida por un
individuo nombrado Raimundo, apodado entre sus
afiliados por "el sucio". Este grupúsculo está
formado entre otros por un mecánico de autos sin
vínculo laboral conocido y un ingeniero que ya ha
estado preso en varias ocasiones por diferentes
motivos, ninguno asociado a su actividad "sindical",
entre ellos cuatro intentos de salida ilegal de la
Isla –entiéndase burlando los trámites migratorios
obligados en cualquier país del mundo–.
Estos elementos, que se dedican
habitualmente a convocar manifestaciones callejeras
de provocación contra el pueblo, también sostienen
pugnas internas. Por ejemplo, la vicepresidenta en
funciones de la llamada Confederación de
Trabajadores Democráticos de Cuba, quien después de
frustrados intentos alcanzó la meta de arribar a las
costas estadounidenses, acogerse a la Ley de Ajuste
Cubano y residir legalmente en ese país, se enemistó
por dinero con el apodado "el sucio", a tal punto
que casi se van a las manos en mi presencia luego de
evaluar su efímero trabajo en una reunión de la
Comisión Sindical Permanente.
Entre las frases que se les podía
escuchar estaba, y cito: "tú no haces nada para que
te manden dinero", "nosotros sí ponemos letreros y
llamamos a la gente para que proteste en las
iglesias".
Todas las orientaciones a estos
elementos –en consonancia con las que daba la
Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana–
eran enviadas directamente desde Miami a través de
René L. Díaz o Joel Brito, dos de los personajes que
ya en marzo de 2003 habían abandonado sus empleos
para dedicarse a tiempo completo a la "libertad de
Cuba", como ellos califican su labor, gracias a la
cual obtienen ganancias con las que pagan sus
cuentas y placeres.
Colocar letreros
contrarrevolucionarios en fachadas de edificios
públicos, romper teléfonos, dañar autos del Turismo
y otras acciones afines era la manera de luchar por
las "reivindicaciones laborales" y de hacer cumplir
los convenios de la Organización Internacional del
Trabajo que tanto "desvelan" a estos "directivos
sindicales".
La Federación de Plantas Eléctricas
siempre tiene a mano una iniciativa para conseguir
más fondos de los que el Gobierno de Estados Unidos
reúne de los contribuyentes para financiar esta
cruzada contra el comunismo.
En un análisis exhaustivo enviado
por Joel Brito en noviembre del 2002, me confirmaba,
luego de algunos comentarios en torno a estos
personajes del "sindicalismo independiente", que
ellos, refiriéndose a los administradores del
"negocio" en Miami, sólo apostaban por la CONIC y el
Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, porque
eran las únicas "organizaciones serias", y que a esa
gente había que ayudarla, porque haciendo este tipo
de "actividad" echaban a andar la maquinaria "hacia
el final de Castro". Esto prueba una vez más la no
existencia de un movimiento especializado en el tema
sindical.
Conscientes como están de que no
existe tal sindicalismo independiente en Cuba,
aceptan tal idea, porque les conviene, y se
presentan en las asambleas de la Organización
Internacional del Trabajo, cada verano en Ginebra,
con informes inventados de acciones represivas
contra supuestas víctimas, para lograr que Cuba sea
condenada por estas inventadas violaciones contra
los que ellos llaman "sindicalistas".
Para ello utilizan organizaciones
fantasmas, inexistentes sindicatos de bici taxis,
falsos nombres de colaboradores, información carente
de fundamento real, una Asociación Sindical
Independiente que solo existe en la mente de los
mercenarios, colaboradores que reciben pagas
mensuales y que en realidad son elementos
inescrupulosos que se dedican a cualquier cosa por
unos míseros veinticinco dólares mensuales.
La Federación Sindical de Plantas
Eléctricas rinde cuentas periódicas. Por supuesto
cuentas falsas, a los ejecutivos de Washington. Para
ello preparan de antemano a sus ahijados en Cuba, a
quienes les orientan preparar informes sobre la
cantidad de afiliados, cuántos nuevos sindicatos han
creado y qué acciones han realizado.
Sus ejecutivos enaltecen logros que
no son tales, engañan tanto a la Agencia para el
Desarrollo –USAID– como al Fondo para la Democracia
–NED–, a los que presentan abultados informes que
versan sobre estructura y afiliación sindical,
prensa, capacitación, actividad internacional,
eventos, reuniones y convenios de colaboración.
Para obtener el beneplácito de las
mencionadas organizaciones del Gobierno
norteamericano, les hablan de cifras astronómicas
que van desde la cantidad de 100 hasta una tirada
mensual de 10 mil ejemplares de boletines laborales
editados en la isla, para lo cual solicitan altas
sumas de dinero, que después, por diferentes
razones, nunca llega completa a manos de los
supuestos dirigentes sindicales.
La idea de crear el Centro Nacional
de Capacitación Sindical y Laboral, aparece
fundamentada como una necesidad básica de dirigentes
sindicales y trabajadores. Entre sus principios
plantea que "trabajará con autonomía total de las
diferentes organizaciones gremiales que existen en
el país, será un lugar que servirá para promover
ideas, pensamientos libres y nuevos conceptos de
cómo encaminar mejor el trabajo sindical en la
oposición y primará el criterio de entrenar formador
de formadores, con el objetivo de abarcar la mayor
cantidad de personas". Para llevar a cabo esta
actividad solicitaban fondos para adquirir en Cuba
un equipo de FAX, una fotocopiadora, una
vídeocasetera, un televisor y una computadora con
acceso a Internet. Todo ello para "crear un sistema
de acceso a información que garantice la
actualización constante de la base de datos y por
ende de los conocimientos de los directivos del
centro".
En sentido general, tal
"sindicalismo independiente" es un rejuego, en el
que a pesar de que el dinero, burlando la ley o no,
llega en abundantes sumas a Cuba, con el propósito
de acabar con la revolución, la mayor parte se queda
en las manos de quienes organizan la acción que
luego pretenden calificar de sindical.
Con el objetivo bien definido de
obtener mayores dividendos y como colofón a la
apertura del recién creado Centro de Capacitación,
se celebraría el Primer Taller nacional sobre
libertad sindical y derecho a la libre asociación.
Para garantizar su éxito y que quedara en los
bolsillos de Miami una cantidad considerable de
billetes, estaba prevista la presencia de
representantes de la Organización Internacional del
Trabajo –a quienes por supuesto nunca les llegó la
invitación de los dueños del negocio– y de un
sindicalista de reconocida trayectoria internacional
–ni siquiera a nivel de nación– y un académico. Los
participantes serían, supuestamente, los ejecutivos
de las principales organizaciones sindicales dentro
de Cuba –me refiero a las organizaciones de
mercenarios al servicio del Gobierno yanqui–. Para
garantizar "el desarrollo y aseguramiento" estarían
un representante de los intereses de Miami en Cuba y
Joel Brito, defendiendo apasionadamente la fortuna
amasada por René L. Díaz y comparsa.
Para ello garantizarían la
legislación internacional sobre el tema, además del
televisor y una cámara de video, el dinero del
pasaje y estancia en el país de los invitados. Para
cubrir los costos directos vinculados al taller,
materiales a distribuir, reproducción, y filmación
del evento en vídeo, con el claro propósito de
probar que se celebró el taller, se liberaría una
fuerte suma de dinero que como es de suponer, nunca
fue enviada a Cuba.
Los supuestos académicos y
representantes de prestigio internacional nunca
fueron invitados, el Taller, no se celebró, no se
compraron los tan cacareados materiales, pero el
dinero, les aseguro que fue entregado en Miami y es
el mismo con el que ahora descansan cómodamente en
pomposas mansiones y realizan sus viajes de placer y
ocio los sacrificados dirigentes de la Federación
Sindical de Plantas Eléctricas, que no son tan
abnegados sindicalistas, sino politiqueros que sobre
la base de actos terroristas y organizadas estafas,
pretenden regresar a la Cuba, que perdieron el
Primero de Enero de 1959 cuando triunfó la verdadera
justicia social en nuestro país.