Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      

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D E  L A  P R E N S A  N A C I O N A L

La Habana. 25 de Marzo de 2004

Para obtener más ganancias
Revelaciones sobre el "sindicalismo independiente" en Cuba

POR ALEIDA GODÍNEZ SOLER —del Periódico Trabajadores

El negocio del llamado sindicalismo independiente, al que están vinculados elementos terroristas de Miami, genera importantes ganancias, que permiten vivir cómodamente a quienes en nombre de la "libertad y la democracia" en Cuba se dedican a él.

Lógicamente, para que el dinero fluya de la Agencia para el Desarrollo al Fondo para la Democracia –NED-, de ahí a manos de los representantes de estas organizaciones en esa localidad del sur de la Florida y alguno llegue a Cuba, hay que transitar un camino escabroso y en gran medida traumático.

Los jefes de este negocio periódicamente tienen que rendir cuentas a estas organizaciones que liberan importantes sumas de dinero para derrocar la revolución cubana, y ante la posibilidad de perder la confiabilidad de sus amos, extienden sus tentáculos a micro organizaciones contrarrevolucionarias en la Isla, que no tienen nada que ver con el sindicalismo serio y comprometido en defensa del derecho de los trabajadores.

Liderada por el connotado terrorista René Laureano Díaz, quien entre otras actividades participó en un atentado dinamitero en la termoeléctrica de Tallapiedra, en La Habana, y más tarde en las organizaciones Comandos Eléctricos 9 de Diciembre y Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), la Federación Sindical de Plantas Eléctricas, Gas y Agua, radicada en Miami, simula un apego al sindicalismo que a muy pocos convence.

Para justificar el flujo del dinero, además de atender generosamente en el orden material y económico a la autodenominada Confederación Obrera Nacional Independiente de Cuba (CONIC), la Federación Sindical de Plantas Eléctricas, con sede en Miami, se acercó a algunos grupúsculos contrarrevolucionarios que dicen ser organizaciones sindicales.

Así las cosas, se asoció en territorio cubano a una tal Unión Sindical de Trabajadores Independientes, dirigida por un individuo nombrado Raimundo, apodado entre sus afiliados por "el sucio". Este grupúsculo está formado entre otros por un mecánico de autos sin vínculo laboral conocido y un ingeniero que ya ha estado preso en varias ocasiones por diferentes motivos, ninguno asociado a su actividad "sindical", entre ellos cuatro intentos de salida ilegal de la Isla –entiéndase burlando los trámites migratorios obligados en cualquier país del mundo–.

Estos elementos, que se dedican habitualmente a convocar manifestaciones callejeras de provocación contra el pueblo, también sostienen pugnas internas. Por ejemplo, la vicepresidenta en funciones de la llamada Confederación de Trabajadores Democráticos de Cuba, quien después de frustrados intentos alcanzó la meta de arribar a las costas estadounidenses, acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y residir legalmente en ese país, se enemistó por dinero con el apodado "el sucio", a tal punto que casi se van a las manos en mi presencia luego de evaluar su efímero trabajo en una reunión de la Comisión Sindical Permanente.

Entre las frases que se les podía escuchar estaba, y cito: "tú no haces nada para que te manden dinero", "nosotros sí ponemos letreros y llamamos a la gente para que proteste en las iglesias".

Todas las orientaciones a estos elementos –en consonancia con las que daba la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana– eran enviadas directamente desde Miami a través de René L. Díaz o Joel Brito, dos de los personajes que ya en marzo de 2003 habían abandonado sus empleos para dedicarse a tiempo completo a la "libertad de Cuba", como ellos califican su labor, gracias a la cual obtienen ganancias con las que pagan sus cuentas y placeres.

Colocar letreros contrarrevolucionarios en fachadas de edificios públicos, romper teléfonos, dañar autos del Turismo y otras acciones afines era la manera de luchar por las "reivindicaciones laborales" y de hacer cumplir los convenios de la Organización Internacional del Trabajo que tanto "desvelan" a estos "directivos sindicales".

La Federación de Plantas Eléctricas siempre tiene a mano una iniciativa para conseguir más fondos de los que el Gobierno de Estados Unidos reúne de los contribuyentes para financiar esta cruzada contra el comunismo.

En un análisis exhaustivo enviado por Joel Brito en noviembre del 2002, me confirmaba, luego de algunos comentarios en torno a estos personajes del "sindicalismo independiente", que ellos, refiriéndose a los administradores del "negocio" en Miami, sólo apostaban por la CONIC y el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos, porque eran las únicas "organizaciones serias", y que a esa gente había que ayudarla, porque haciendo este tipo de "actividad" echaban a andar la maquinaria "hacia el final de Castro". Esto prueba una vez más la no existencia de un movimiento especializado en el tema sindical.

Conscientes como están de que no existe tal sindicalismo independiente en Cuba, aceptan tal idea, porque les conviene, y se presentan en las asambleas de la Organización Internacional del Trabajo, cada verano en Ginebra, con informes inventados de acciones represivas contra supuestas víctimas, para lograr que Cuba sea condenada por estas inventadas violaciones contra los que ellos llaman "sindicalistas".

Para ello utilizan organizaciones fantasmas, inexistentes sindicatos de bici taxis, falsos nombres de colaboradores, información carente de fundamento real, una Asociación Sindical Independiente que solo existe en la mente de los mercenarios, colaboradores que reciben pagas mensuales y que en realidad son elementos inescrupulosos que se dedican a cualquier cosa por unos míseros veinticinco dólares mensuales.

La Federación Sindical de Plantas Eléctricas rinde cuentas periódicas. Por supuesto cuentas falsas, a los ejecutivos de Washington. Para ello preparan de antemano a sus ahijados en Cuba, a quienes les orientan preparar informes sobre la cantidad de afiliados, cuántos nuevos sindicatos han creado y qué acciones han realizado.

Sus ejecutivos enaltecen logros que no son tales, engañan tanto a la Agencia para el Desarrollo –USAID– como al Fondo para la Democracia  –NED–, a los que presentan abultados informes que versan sobre estructura y afiliación sindical, prensa, capacitación, actividad internacional, eventos, reuniones y convenios de colaboración.

Para obtener el beneplácito de las mencionadas organizaciones del Gobierno norteamericano, les hablan de cifras astronómicas que van desde la cantidad de 100 hasta una tirada mensual de 10 mil ejemplares de boletines laborales editados en la isla, para lo cual solicitan altas sumas de dinero, que después, por diferentes razones, nunca llega completa a manos de los supuestos dirigentes sindicales.

La idea de crear el Centro Nacional de Capacitación Sindical y Laboral, aparece fundamentada como una necesidad básica de dirigentes sindicales y trabajadores. Entre sus principios plantea que "trabajará con autonomía total de las diferentes organizaciones gremiales que existen en el país, será un lugar que servirá para promover ideas, pensamientos libres y nuevos conceptos de cómo encaminar mejor el trabajo sindical en la oposición y primará el criterio de entrenar formador de formadores, con el objetivo de abarcar la mayor cantidad de personas". Para llevar a cabo esta actividad solicitaban fondos para adquirir en Cuba un equipo de FAX, una fotocopiadora, una vídeocasetera, un televisor y una computadora con acceso a Internet. Todo ello para "crear un sistema de acceso a información que garantice la actualización constante de la base de datos y por ende de los conocimientos de los directivos del centro".

En sentido general, tal "sindicalismo independiente" es un rejuego, en el que a pesar de que el dinero, burlando la ley o no, llega en abundantes sumas a Cuba, con el propósito de acabar con la revolución, la mayor parte se queda en las manos de quienes organizan la acción que luego pretenden calificar de sindical.

Con el objetivo bien definido de obtener mayores dividendos y como colofón a la apertura del recién creado Centro de Capacitación, se celebraría el Primer Taller nacional sobre libertad sindical y derecho a la libre asociación. Para garantizar su éxito y que quedara en los bolsillos de Miami una cantidad considerable de billetes, estaba prevista la presencia de representantes de la Organización Internacional del Trabajo –a quienes por supuesto nunca les llegó la invitación de los dueños del negocio– y de un sindicalista de reconocida trayectoria internacional –ni siquiera a nivel de nación– y un académico. Los participantes serían, supuestamente, los ejecutivos de las principales organizaciones sindicales dentro de Cuba –me refiero a las organizaciones de mercenarios al servicio del Gobierno yanqui–. Para garantizar "el desarrollo y aseguramiento" estarían un representante de los intereses de Miami en Cuba y Joel Brito, defendiendo apasionadamente la fortuna amasada por René L. Díaz y comparsa.

Para ello garantizarían la legislación internacional sobre el tema, además del televisor y una cámara de video, el dinero del pasaje y estancia en el país de los invitados. Para cubrir los costos directos vinculados al taller, materiales a distribuir, reproducción, y filmación del evento en vídeo, con el claro propósito de probar que se celebró el taller, se liberaría una fuerte suma de dinero que como es de suponer, nunca fue enviada a Cuba.

Los supuestos académicos y representantes de prestigio internacional nunca fueron invitados, el Taller, no se celebró, no se compraron los tan cacareados materiales, pero el dinero, les aseguro que fue entregado en Miami y es el mismo con el que ahora descansan cómodamente en pomposas mansiones y realizan sus viajes de placer y ocio los sacrificados dirigentes de la Federación Sindical de Plantas Eléctricas, que no son tan abnegados sindicalistas, sino politiqueros que sobre la base de actos terroristas y organizadas estafas, pretenden regresar a la Cuba, que perdieron el Primero de Enero de 1959 cuando triunfó la verdadera justicia social en nuestro país.

 

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