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Muestran novedosos autos antiguos convertidos en humidores de tabaco POR ROBERTO F. CAMPOS —PL— UN artesano cubano acaba de presentar una exposición con novedosos modelos de autos antiguos convertidos en humidores de puros y envases de tabacos, según se aprecia en el Museo
del Tabaco de Ciudad de La Habana. Los coches y los puros siempre han tenido un camino casi conjunto en el mundo de los lujos. Pues esta
simbiosis ahora la recrea el artista-ebanista cubano René Roque con una exhibición de miniaturas a escala de automóviles clásicos convertidos en humidores.
La novedad apareció durante los festejos por los 485 años de la
capital cubana (Villa de San Cristóbal de La Habana fundada el 16 de noviembre de 1519), en una exposición abierta en el Museo del Tabaco de la parte vieja de esa urbe. En su inauguración, el propio historiador de La
Ciudad, Eusebio Leal, destacó la elegancia y laboriosidad que se aprecian en esas figuras y lo interesante del proyecto. El autor nació y vive desde hace 37 años en la oriental ciudad de Camagüey, donde comenzó su obra y
exposiciones con indudable éxito. Desde hace tres años se dedica a este tipo de trabajos, realizando réplicas exactas a escala de coches del siglo XX. Roque explicó a Prensa Latina que hace obras de diferentes tamaños,
unas más pequeñas que otras en maderas preciosas cubanas, de entre las que sobresale el cedro para los humidores por su relación con el tabaco, conservando los aromas y protegiéndolos. Esta idea le vino de tradición
familiar, pues en su natal pueblo de Sibanicú, existían 22 carros antiguos de los cuales tres pertenecían a su familia y él los reparaba y se las pasaba en ellos, por lo tanto decidió inmortalizarlos en pequeñas obras de arte. Además de esta motivación aparecía el tabaco, parte intrínseca de la historia y cultura cubanas y por lo tanto vinculó ambos elementos en sus reproducciones. Recuerda el artista que algunas
obras cuentan con más de mil 200 piezas, todas en madera, y dos son las más importantes que fabricó, humidores con sus relojes de control y propiedades para conservar el tabaco: El Austin Ten Cambridge Saloon de 1938 y el Ford 1919 Carrocería Berlina, pues las demás son estuches de puros solamente. El primero mencionado fue propiedad de Winston Churchill, quien fungiera como primer ministro británico, y poderoso amante de los habanos; se trató de un vehículo en su poder de 1938 hasta 1950, sin mucho lujo, teniendo en cuenta su
cargo, pero muy cómodo, con cenicero a su antojo. Ese coche fue subastado en Londres en 1997 por 46 mil 200 libras esterlinas. Su réplica, continúa el artista, tiene capacidad para 25 puros del tipo Churchill o Julieta
No. 2, que eran los que prefería el político inglés y por lo cual adoptaron su apellido. El Austin de Roque tiene 40 centímetros de largo, 20 de ancho y 20 de alto y lo elaboró en 22 días a razón de 260 horas de trabajo,
con un promedio de 12 diarias. La muestra en total se compone de 10 piezas, donde aparecen, entre otros, un Ford Modelo A Runabout 1903, Ford Modelo T Speedster 1916 y el Parisiense 1898, primer automóvil llevado de
Francia a Cuba por el comerciante José Muñoz y que donara al Museo del Automóvil.
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