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Variedades cubanas
ocupan el 87%
del área cañera nacional
• Con una alta resistencia a la
sequía, a la salinidad y a diversas plagas, las más
de 35 variedades son el fruto de 40 años de trabajo
del INICA
POR LILLIAM RIERA —de Granma Internacional—
ANTES
del triunfo de la Revolución, más del 90% del área
cañera en la Isla se sembraba con variedades
extranjeras. Pero la relación ha ido cambiando y ya
al cierre del 2003 las cubanas ocupaban el 87% del
área nacional dedicada a este cultivo.
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El INICA
mantiene relaciones
de colaboración con
instituciones y universidades
de diversas partes del mundo.
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Especialistas del lnstituto Nacional de
Investigaciones de la Caña de Azúcar (INICA), que en
este mes de noviembre arriba a su 40 cumpleaños,
explicaron que las variedades cubanas superan las 35
y poseen una alta resistencia a diversas plagas, a
la salinidad y a la sequía. Esta última afecta
grandemente a la gramínea, ya que sólo el 22% del
área cañera de la Isla cuenta con riego, el resto
depende de la lluvia, según se conoció.
La caña
de azúcar constituye una de las fuentes principales
de alimentación para el hombre, además del amplio
uso que tienen los productos derivados a partir de
procesos industriales de este cultivo. En el mundo,
15 millones de hectáreas están dedicadas a estas
plantaciones.
En
Cuba, donde representó el principal producto
agrícola e industrial y fuente de riquezas, se le
dedicaron 1,5 millones de hectáreas (ha), el 40% del
área total cultivada. Pero después del 2002 la
situación varió: se redujo la cantidad de tierras
para la siembra de la gramínea y se concentró en los
suelos más productivos.
La
reconversión que sufrió la industria azucarera dejó
trabajando a 70 ingenios para producir el dulce y 14
destinados a la elaboración de mieles para la
diversificación, otros 70 se desactivaron.
Entre
las variedades de caña, la mayor de las Antillas ha
desarrollado las energéticas, que además de ser
resistentes a plagas, enfermedades y condiciones
adversas, producen el doble de materia seca (MS) por
área/año que las variedades productoras de azúcar y
5 o más veces la MS que los bosques energéticos más
precoces de eucaliptos y pinos.
La
caña energética produce de 50 a 100 t
(MS)/ha/año. Mientras que la caña tradicional
(planta completa) un 30-82 t (MS)/ha/año; eucaliptos
(ciclo de 7 años) un 12 t (MS)/ha/año, y el pino de
10 a 20 t (MS)/ha/año, según bibliografía
consultada.
VARIEDADES ENERGETICAS PRODUCIRIAN, COMO PROMEDIO,
15T/HA DE COMBUSTIBLE EQUIVALENTE
Si se
quemaran estas variedades para suministrar la
energía del proceso fabril de azúcar u otros fines,
de acuerdo con los valores de combustión (4 500 a 4
800 kcal/kg contra 4 600 que posee el bagazo
tradicional de las variedades usadas para producir
azúcar) y el alto rendimiento de biomasa que
presentan, sería posible producir, como promedio, 15
t/ha de combustible equivalente, lo que se puede
elevar hasta el doble si se usan mejores suelos para
la siembra.
A
preguntas de Granma lnternacional sobre la
posibilidad de que el país pudiera utilizar las
variedades energéticas de caña de azúcar para
generar electricidad en los ingenios cubanos todo el
año, el doctor Héctor Jorge Suárez, director de
Extensión y Servicios Científico-Técnicos del INICA,
señaló que no existe un proyecto al respecto.
Explicó, sin embargo, que se siembran pequeñas
áreas en todos los centrales para sustituir la leña
que el Ministerio del Azúcar (MINAZ) emplea en la
puesta en marcha de la zafra. En la actualidad se
cuenta con un total de 1 384 ha de variedades
energéticas en las diversas empresas.
Indicó
que las variedades energéticas —por la consistencia,
altura y condiciones erectas de los tallos— se
utilizan como varas en cultivos hortícolas como
tomate, pepino, habichuelas, etc., lo que, además de
abaratar los gastos de esa operación, protege el
corte de bosques en crecimiento.
Se conoció que
agricultores mexicanos han utilizado variedades con
esas características desarrolladas por el INICA para
mantener erguidas las plantaciones de tomate.
SE
NEGOCIA CON BRASIL PROYECTOS PARA INVERSIONES EN
INGENIOS
El
doctor Suárez dijo a GI que se están
negociando con Brasil proyectos que permitirán
realizar inversiones en ingenios cubanos para poder
producir, según las necesidades, azúcar o alcohol.
Se
informó también que el INICA mantiene relaciones de
colaboración con instituciones y universidades de
diversas partes del mundo que se dedican a las
investigaciones cañeras, participa en proyectos
internacionales con ellas y también ofrece el
servicio de sus especialistas.
México,
Brasil, Venezuela, Argentina, Perú, Vietnam, China,
Sudáfrica, Etiopía, Australia e Irán, son algunas de
las naciones con las cuales se mantiene esta
colaboración.
Los
especialistas se refirieron, asimismo, a los 39
proyectos de investigación que desarrolla el INICA,
de los cuales, 18 son con el Ministerio de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente, otros 18 con el MINAZ,
y 3 con otras instituciones.
SERVICIOS CIENTIFICO-TECNICOS PARA AUMENTAR
RENDIMIENTOS Y DISMINUIR COSTOS
El
INICA cuenta con alrededor de 1 200 aulas de
capacitación en el país, además de que les ofrece a
todos los productores cañeros tres servicios
científico-técnicos que los ayudan a aumentar los
rendimientos y disminuir los costos.
El
Servicio de Recomendación de Variedades y Semillas (SERVAS)
sirve de apoyo a la hora de elegir qué semilla
utilizar, de acuerdo con el tipo de suelo y clima,
para lograr un óptimo manejo de la variedad de caña
empleada.
Mientras el de Recomendaciones de Fertilizantes y
Enmiendas (SERFE) ayuda al productor a seleccionar
cuál emplear, en qué época del año y momento, así
como la manera y la cantidad en que debe aplicarse
para satisfacer las necesidades del cultivo y
prevenir la contaminación del medio ambiente. Según
el doctor Suárez, todo el fertilizante que compra
Cuba es mediante este servicio.
El
ingeniero Jacinto Campos Asín, subdirector a cargo
de los Servicios Científico-Técnicos, destacó el
empleo de los fertilizantes orgánicos, que produce
el INICA, entre ellos el compost, compuesto de
cachaza y bagazo de caña, e informó que actualmente
trabajan para obtenerlo también con paja de caña.
En
relación con el Servicio Fitosanitario (SEFIT) los
especialistas indicaron que hace recomendaciones al
productor que le permiten detectar, prevenir y
controlar plagas y enfermedades presentes o no en el
país.
Para el
doctor Suárez uno de los mayores logros del INICA en
sus cuatro décadas de labor es haber contribuido a
estrechar la barrera entre el saber y el hacer.
Sin
embargo, tenemos muchos retos todavía, dice y afirma
que no estarán satisfechos hasta que no se logren
las 54 t de caña por ha. |