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El 66% de los profesonales y
técnicos son mujeres
• El ministro de Trabajo de la
Isla resume para Granma Internacional los
problemas y logros sobre el empleo
POR MARIA VICTORIA VALDES-RODDA —de Granma
Internacional—
A
sabiendas de que la perfección es una meta difícil y
siempre retadora, el Ministerio del Trabajo y
Seguridad Social (MTSS), junto con otros organismos
clave, en un llamado de alerta ante “cabos sueltos y
tareas inacabadas” convocó en el mes de octubre al
Taller Nacional de Empleo. Experiencia que deberá
repetirse en lo adelante de manera anual como un
proceso de perfeccionamiento continuo.
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Los sectores de la investigación
científica y
la salud tienen una fuerte presencia femenina.
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Imbuido
en el espíritu de alejar los triunfalismos y de
precaución ante la sobredimensión de las
definiciones técnicas del empleo, Granma
Internacional solicitó un encuentro con el
titular del ramo, Alfredo Morales.
“Nosotros afirmamos que al alcanzar el pasado año el
2,3% el país está técnicamente dentro de la
categoría del pleno empleo. Pero eso no basta para
sentirnos complacidos. Reconocemos que ello parte de
un trabajo dirigido, no espontáneo, y sí por una
voluntad política”, enfatizó. “Nos guiamos
constantemente por el pensamiento de Fidel, quien
recalca que en el Socialismo el hombre no puede
sobrar”.
En su
opinión, al asumirse en el país que “el trabajo y su
resultado entrañe un aporte social, donde además la
persona involucrada debe recibir un beneficio desde
el punto de vista de una remuneración económica
honorable, el empleo no puede ser a toda costa ni a
todo costo”. Se trata, tal y como subrayó el
Ministro, de ver al trabajo como una “superación, un
reto y una posibilidad de ser útiles”. Pero al
contar ya con niveles avanzados de pleno empleo
socialista (lo cual implica que no debe nadie, en
posibilidad, o se convocase a ser útil), la
misma realidad social puso el dedo sobre la llaga al
indicarnos que todavía el tema no estaba ni mucho
menos que agotado.
“Existen todavía personas en la sociedad que pueden
ser útiles pero siguen sin sumarse. En el caso
cubano aún hay algunas imperfecciones, por ejemplo
tenemos regulaciones vigentes que tienden a cierta
exclusión, donde se habían establecido normas,
exigencias, que no permitían el acceso a algunos
puestos de trabajo de personas que cumplieron con
faltas cometidas socialmente”, explicó el Ministro,
quien informó sobre la caducidad de esas reglas.
“Esas
normas van a cesar, pero queremos que cesen antes
que nada en la mente, es decir, con un cambio de
concepción. Si la persona ya pagó por su delito, hay
que estimular su integración social, familiar,
productiva, y no dar margen a una reincidencia.”
LA
DISCAPACIDAD NO PUEDE SER UN IMPEDIMENTO
Entender que los 51 mil alumnos de las escuelas
especiales (428 en total) para niños y jóvenes
discapacitados merecen un puesto de trabajo, una vez
concluidos sus estudios, del mismo modo que el resto
de la población, es un criterio bien asimilado, en
tanto ideario ético y moral de la Revolución.
La
distorsión del principio aparece cuando en la
práctica éstos deben insertarse en la producción. El
mal puede ocurrir por una insuficiencia en el
desarrollo de las habilidades profesionales de esas
personas, pero también por la falta de respaldo de
las familias, la poca coordinación entre la unidad
empleadora y el plantel docente que lo formó.
A
veces, por ejemplo, los sordos o hipoacúsicos tienen
limitaciones para integrarse a los colectivos
laborales por la carencia de intérpretes o personas
conocedoras de elementos del lenguaje de señas. En
esto la coordinación y la divulgación específica, a
las unidades que reciban a los discapacitados,
deberá ser un vehículo imprescindible.
“A
partir de una regulación, que establece las
relaciones laborales de los discapacitados, la
situación deberá revertirse favorablemente”,
puntualizó el Ministro. Ayudará sustancialmente una
nueva estrategia para su adiestramiento profesional
y remuneración salarial, incluido el pago a los
familiares que los atienden. Además, el incremento
de los centros de entrenamientos socio-laborales o
una mejor atención a los talleres especiales,
permitirá una progresiva participación.
Las
experiencias se multiplican con el respaldo de los
Ministerios de Salud Pública, Educación y el propio
MTSS.
MUJERES
Y JOVENES, PRIORIDADES PERMANENTES
Para
Alfredo Morales la participación de la mujer en el
empleo es el identificador de la política social de
un país. En Cuba son conocidas las múltiples
conquistas alcanzadas por la mujer. Su elevada
incidencia en los sectores de la educación, salud, y
con una preponderante actuación entre los
profesionales y técnicos (66% de esa fuerza es
femenina) no deja resquicio para las dudas sobre su
emancipación.
Por
otro lado, y aun cuando en Cuba el carácter del
empleo no es forzoso (las personas trabajan si lo
desean como parte de su libertad de elección), un
porcentaje de mujeres jóvenes, tras culminar sus
estudios de enseñanza media, no se siente atraído ni
estimulado por trabajar o superarse. “Todos esos
fenómenos que relegan el papel de la mujer, que le
quitan su utilidad potencial, constató el titular,
no pueden pasarse por alto sin que se le dé una
solución adecuada. Darle la espalda es desconocer el
carácter humanista del Socialismo cubano, que hizo
de la emancipación femenina una Revolución dentro de
la Revolución”.
En
cuanto al empleo juvenil el Ministerio admite que
puede haber disfuncionalidad en algún plantel
escolar o en la familia. “A veces las condiciones
estimulan la salida del sistema de un grupo de
jóvenes. Eso está dado por el nivel de ingreso de
sus hogares, y no ven la necesidad de trabajar.
Están aquellos que tuvieron una orientación
profesional débil o carecieron de influencias
positivas. Y es verdad, algunos se convirtieron en
desvinculados del estudio y del trabajo”, señaló.
Pero
dejar la responsabilidad sólo del lado de las
muchachas y muchachos y de sus familias sería un
error grave. “Ha habido, constató, deficiencia en la
labor por parte de administraciones en relación con
los graduados de los Centros de Enseñanza
Politécnica, y por consiguiente, éstos no fueron
debidamente asimilados. Entonces un grupo de jóvenes
sintieron cierta frustración y salieron del empleo”.
Entre las
proyecciones, a tenor de esas circunstancias, el
concepto de No más eslabones perdidos marcará la
pauta a seguir. En esencia quiere decir, que tanto
el MTSS, el Ministerio de Educación, las
Organizaciones políticas y de masas como los
gobiernos locales deberán perfeccionar sus
mecanismos de ubicación laboral de los graduados
politécnicos, universitarios o egresados del
Servicio Militar Activo para que nadie se quede sin
el empleo para el que fueron preparados. Se
estimulará la permanencia en las aulas, y se
reforzará, asimismo, el control sobre las plazas
vacantes que ocuparán jóvenes graduados, en aras de
revertir una tendencia actual donde, en ocasiones,
son beneficiadas otras personas.
Para
ilustrar los logros de los últimos años, baste traer
a colación los conocidos Programas Sociales que
posibilitaron el empleo a unos 47 mil 104 jóvenes.
¿QUE
PASA CON LOS OFICIOS?
Una
generalización bastante latente en las
conversaciones habituales de los cubanos es la
sensación creciente de una carencia de oficios
fundamentales para el desenvolvimiento “normal” de
la vida.
¿Dónde
están los plomeros, carpinteros, zapateros..? Esa es
una pregunta casi sin respuesta. Algunos elucubran
las más diversas hipótesis: ¿Acaso el afán de
estudiar, el alto valor de las profesiones
intelectuales, el abandono laboral o la llamada vida
cómoda (paternalismo o sobreprotección social) nos
privarán de esos quehaceres imprescindibles?
Morales
profundiza en el fenómeno: “Hay una rotación
desmedida de ciertas actividades en el empleo, dado
por el hecho de que las personas pueden seleccionar
en un nivel de mayor oferta de empleo, sobre todo en
las ciudades, con énfasis en la capital del país.
Por eso todavía hay un número de plazas no ocupadas,
subrayó. Tenemos ofertas de empleo en la
construcción, agricultura, en el sector económico,
nos falta personal en contabilidad, auditoría.
También tenemos escasez en algunos empleos de la
salud”.
Así y
todo un cierto alivio para nuestros desánimos por
hacérsenos engorroso reparar una puerta o un
salidero de agua, llega a manifestarnos el titular
del MTTS la disposición institucional de resolver
paulatinamente esas carencias.
Aunque
todavía es en sí misma una meta a largo plazo, “se
va trabajando en ese sentido, se va estimulando por
diferentes vías la incorporación de las personas a
esos empleos. Nosotros no hacemos lo que en otros
países, donde para profesiones, digamos, poco
atractivas se emplean a los emigrados. Y a pesar de
que intervienen factores de todo tipo, no estamos
con los brazos cruzados. El perfeccionamiento
educacional, que se implementa, está muy vinculado
con el tema. Desde la propia escuela primaria se
deben corregir esos defectos”.
ESTUDIO
COMO TRABAJO, CONCEPTO ALTRUISTA
Ya en
1973 en un Congreso de la Central de Trabajadores de
Cuba, CTC, se avizoró junto a Fidel la importancia
de mantener una continua superación, beneficiosa
para los implicados directos por ampliar sus
horizontes y para la Revolución por contar con seres
humanos más capacitados.
“La
esencia de nuestro sistema está en no poner trabas
al estudio. Por eso, concebir que un conductor de
una cortadora de caña fuera ingeniero mecánico no es
nada descabellado, por el contrario, eso lo
estimulamos siempre”, indicó Morales.
Al
precisársele sobre el inconveniente de que pudiera
surgir al crearse con el estudio una necesidad,
válida, por acceder a una plaza diferente, en este
caso como ingeniero y no como cortador de caña, el
Ministro del Trabajo y Seguridad Social afirmó
positivamente. Esos casos no son ni aislados ni
pocos.
“En
Cuba la preparación de las personas es asimilada
como una inversión, porque el desarrollo de ellas se
va a revertir luego en una mejor actuación
dondequiera que estén. Nuestro enfoque no es
utilitario sobre el uso de las personas”. El error
está, dijo, en incitarlas a convertirse en
ingenieros con el compromiso posterior de ocupar
esas plazas.
De lo
que se trata es de “tener libre y pleno acceso a los
conocimientos acumulados sin que al estudiar se
tenga una afectación salarial. Se promueve el
estudio para desarrollar el talento, el cual
redundará en el bienestar de las comunidades y
nuestras familias, en la productividad y eficiencia
del país y en su desarrollo general”.
“Es
importante resaltar que la capacitación, el
desarrollo del capital humano no se puede ver
estructuralmente relacionado con la ocupación hacia
nuevas funciones sino que damos las posibilidades de
acceso a partir de personas más calificadas y
preparadas”, enfatizó.
Significativo ha sido también el enfoque de Curso de
Superación Integral para Jóvenes, mediante el cual
unos 171 mil 851 muchachas y muchachos se prepararon
bajo el influjo del nuevo concepto; estudio como
trabajo. Y la Universidad desde un renovado eslabón
municipal (existen 198 sedes en todo el país), abrió
sus puertas a todos por igual.
Cuba no
es, ni puede ser, una sociedad excluyente. |