El mundo ante
cambios
climáticos profundos
POR JOAQUIN ORAMAS
CADA año la
Tierra sufre con enorme virulencia la acción de
fenómenos meteorológicos extremos que algunos
científicos atribuyen a los problemas de la capa de
ozono, cuya mayor responsabilidad está en el hombre
y, principalmente, en los países más desarrollados
que envían el considerable volumen de gases
contaminantes a la atmósfera.
Son prueba de
ello las inundaciones ocurridas hace dos años en
Europa, la ola de calor que provocó varios miles de
muertes en el Viejo Continente. A lo que se agrega
los violentos huracanes que se originan últimamente
en América Central y el Caribe y los fenómenos del
Niño y la Niña, cada vez más frecuentes.
Estados Unidos,
que ha rechazado unirse al Protocolo de Kyoto y
emite más del 25% de gases nocivos, está sufriendo
en su propio territorio estos fenómenos. En el
presente año, por primera vez en la historia, cuatro
ciclones azotaron el estado de Florida en un año y
en un lapso de 34 días. Esto provocó más de 60
muertos y pérdidas materiales de más de 60 000
millones de dólares.
Las cifras
susceptibles a aumentar, puesto que la temporada
ciclónica termina el 30 de noviembre, pudiesen
aparecer otros, a sumársele a los huracanes Charley,
Frances, Iván y Jeanne. Opiniones de estudiosos de
la materia comparan el poder destructivo de estos
huracanes como una bomba nuclear de diez megatones
cada veinte minutos. Igualmente consideran que esas
rarezas se atribuyen en gran medida al
recalentamiento de la atmósfera atribuido a la
ignición de combustibles fósiles, pero no hay
consenso entre los científicos sobre el asunto.
Son los países
pobres los más vulnerables, tal como se demostró
recientemente con el paso de Jeanne por Haití, que
provocó más de 2 000 muertes, miles de heridos y
decenas de miles de viviendas destruidas. En
Granada, con poco más de cien mil habitantes, Iván,
uno de los seis huracanes más poderosos, destruyó
casi el 90% de las edificaciones.
En Cuba, aunque
Charley y la cercanía de Iván provocaron daños
materiales, sólo hubo cuatro víctimas en el primer
fenómeno, como resultado de las medidas de
prevención de la Defensa Civil y la educación
generalizada del pueblo que conoce y cumple las
orientaciones ante las amenazas ciclónicas. Cuba
logró evacuar casi dos millones de personas para
protegerlas del huracán Iván.
De 1970 al 2001,
los desastres naturales provocaron en América Latina
y el Caribe 246 569 muertes, además de perjuicios de
distintos modos a otros 144 millones de personas y
daños materiales por más de 68 000 millones de
dólares.
EL FENOMENO DEL NIÑO
Según estudios de
la Organización Meteorológica Mundial, la
temperatura del mar en el centro del Pacífico
ecuatorial es superior a la normal y sus niveles se
asocian al fenómeno de El Niño, mientras surgen en
el planeta otras alteraciones que también investigan
los científicos.
Es el caso de
cuatro volcanes en erupción casi en el mismo período
de tiempo, lo cual no es habitual. El primero que
comenzó a expulsar lava y cenizas, en septiembre, es
el monte Asama, en Japón,y días después el Etna, en
Italia, aumentaba su actividad sísmica. El 29 de
septiembre, el volcán mexicano Colima lanzaba
decenas de toneladas de material ardiente, mientras
en el estado norteamericano de Washington, en el
volcán Santa Elena fue reportada por el Centro
Nacional de Información Geológica y Terremotos, una
inminente erupción. Este volcán llevaba dormido 15
años y todo apunta a que despertará en breve.
En lo que se
interpreta como una nueva señal de alarma de la
naturaleza, el agujero de ozono alcanzó un record en
el 2003, calificado como el tercer año más caliente
en siglo y medio, mientras el hielo del Océano
Artico se ubicaba cerca de su marca mínima, según la
Organización Meteorológica Mundial que su informe
sobre el clima mundial estimó que la temperatura
superó el año anterior por más de 0,45 grados
Celsius el promedio anual entre 1961 y 1998.
Desde los inicios
del registro instrumental en 1861 la temperatura
instrumental mundial en superficie ha ido
aumentando. Durante el siglo XX ese incremento ha
sido superior a 0,6 grados. La tasa de aumento de la
temperatura durante el período que se inició en 1976
es aproximadamente tres veces superior a la de los
cien años en su conjunto.
La OMM destacó
que las mediciones muestran que el tamaño máximo del
agujero de ozono (28 millones de kilómetros
cuadrados) alcanzó el record en septiembre del 2000.
En el 2002 se dividió en dos y resultó el más
pequeño del último decenio.
Mientras tanto,
la extensión de los hielos marinos del Océano Artico
se redujo debido al calentamiento y siguió
disminuyendo a ritmo acelerado. Según los expertos,
el deshielo en los polos y en las grandes alturas
terrestres conducirá a una paulatina elevación del
nivel del mar, con la consiguiente amenaza a los
estados insulares y zonas ribereñas.
Algunas de las
grandes ciudades del mundo a orillas del mar, entre
las que figuran San Francisco, en California, y
Venecia, en Italia, hicieron un llamado al Gobierno
de Estados Unidos para que se adhiera al Tratado de
Kyoto, dirigido a la reducción de gases de efecto
invernadero, a los que se atribuye el calentamiento
global y el cambio climático en curso. La petición
no ha sido escuchada. |