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Alerta sobre la ateroesclerosis
POR JOAQUIN ORAMAS
EL cuidado de la criatura en
proceso de gestación y durante la infancia se
refleja prácticamente en la longevidad, según
especialistas que investigan las posibilidades de
extender la vida de las personas hasta 120 años o
más.
Son numerosos los obstáculos
a vencer, pero si la pareja que engendra la criatura
lleva una vida sana, excluye el tabaquismo, las
bebidas alcohólicas y cualquiera otra adicción, la
batalla está ganada en buena parte desde el primer
combate.
Depende, asimismo, de la
alimentación adecuada. Inicialmente con la lactancia
materna, el suministro de alimentos nutritivos que
garantice el desarrollo sano para evitar la
obesidad... En fin, una cultura básica que se aplica
cotidianamente, sin grandes esfuerzos en un ambiente
físico e intelectualmente beneficioso y cuyas bases
quedan para el resto de la existencia.
Sin embargo, el mundo y los
seres humanos no son perfectos.
De esa realidad habló la
doctora Susana Pineda en su conferencia sobre la
aparición de la ateroesclerosis en edades tempranas
de la vida, ante un auditorio convencido de que el
hombre puede alargar su existencia hasta edades hoy
inusitadas.
Afirmó que ese
descubrimiento científico en jóvenes llevó a la
necesidad de investigar profundamente los signos de
la ateroesclerosis en las primeras edades e incluso
en la infancia. Primero, porque tanto los factores
de riesgo como las complicaciones cerebrovasculares
de esta enfermedad tienen una tendencia mundial,
tanto al incremento como a la aparición cada vez más
temprana.
Hay estudios realizados
durante la Segunda Guerra Mundial en autopsias a
jóvenes soldados aparentemente sanos, muertos en el
conflicto bélico, en las que los forenses observaron
cambios vasculares que evidenciaban el inicio de la
ateroesclerosis. A la confirmación de hasta dónde
están presentes los citados cambios contribuyó la
investigación promovida por la Organización Mundial
de la Salud y la Federación Internacional de
Cardiología, efectuada entre 1995 y 1998.
La pesquisa realizada en
varios países, y que contó con la participación del
profesor cubano Fernández Brito, se fundamentó en
966 estudios, sobre todo, en estructuras de la vena
aorta en edades entre 5 y 34 años, mucho más
tempranas que los hallazgos autópsicos realizados
hasta entonces en 17 países y cinco continentes.
Las investigaciones
demostraron la universalidad de este mal, que
progresa con la edad en ambos sexos,
independientemente del lugar geográfico o grupo
étnico. Asimismo, descubrieron que las estrías
adiposas, las cuales son las primeras lesiones
vasculares identificadas en la aorta y otros vasos,
están presentes desde edades tempranas, precisó la
doctora Pineda.
El proceso más acelerado de
estas lesiones, añadió, se halló entre los 15 y 24
años. Sobre este aspecto hizo hincapié en que la
evolución que transforma las estrías adiposas
comienza a partir de la segunda década de la vida, o
sea en la juventud, y progresa notablemente en el
adulto mayor.
Igualmente, identificó las
señales tempranas ateroescleróticas, como signos que
no se hacen evidentes por sí solos, pero están
presentes y se pueden hallar si se buscan
detalladamente.
Manifestó que uno de los
hallazgos más importantes es la asociación del bajo
peso al nacer como una señal de
la enfermedad. Sobre este
fenómeno hay muchas teorías y la más en boga es la
que se fundamenta en el factor del estrés
intrauterino que condiciona, unido a una
predisposición genética o asumida intraútero, la
posibilidad de enfermedades crónicas coronarias y
cerebrovasculares.
Lo que demuestra que desde
la infancia son necesarios pasos seguros para lograr
la longevidad. (Más información en redac2@granmai.cip.cu) |