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Multa de 250 mil dólares y hasta
diez años de prisión para quien compre un puro
cubano
• Aunque se lo fume fuera de EE.UU.
EL ciudadano o residente
permanente en Estados Unidos ya no puede comprar un
cigarro cubano en otro país, ni siquiera aunque
piense fumárselo fuera de EE.UU. La Administración
del presidente George W. Bush reforzó el bloqueo
sobre la importación de cigarros de la Isla.
La legislación permitía a
los estadounidenses que viajaban a Cuba llevar de
regreso a Estados Unidos hasta 100 dólares de bienes
cubanos, incluyendo cigarros. Pero el nuevo texto
suprime esta disposición. "Hay ahora un embargo
general sobre la importación de cigarros
provenientes de Cuba", indicó un comunicado
publicado recientemente por el Departamento del
Tesoro.
"A menudo se pregunta si los
ciudadanos estadounidenses pueden comprar legalmente
bienes cubanos, incluyendo tabaco o bebidas
alcohólicas, en un tercer país para uso personal
fuera de Estados Unidos. La respuesta es no", indicó
el comunicado. El Departamento del Tesoro deja claro
que “las Regulaciones prohíben que las personas
sujetas a la jurisdicción de EE.UU. compren,
transporten, importen, se involucren o participen en
cualquier transacción con respecto a cualquier
mercancía fuera de EE.UU., si tal mercancía es de
origen cubano, o es o ha sido ubicada o transportada
de o a través de Cuba, o ha sido hecha o derivada en
total o en parte de algún artículo que haya crecido,
producido o fabricado en Cuba.
De este modo, por ejemplo,
un ciudadano o un residente permanente en Estados
Unidos no puede comprar un habano cubano en otros
países, ni siquiera aunque piense fumarlo fuera de
EE.UU. No hará falta que intente entrar el cigarro
en el país, el solo objeto de comprarlo será delito
para el ciudadano estadounidense.
Violar estas normas puede
llevar a acusaciones penales, incluyendo multas de
hasta un millón de dólares para las corporaciones y
250 000 dólares para un particular, y hasta 10 años
de prisión, indicó el Departamento. Esa sería la
pena para un ciudadano norteamericano que, paseando
por Madrid o Ciudad de México, parase en un
establecimiento de venta de tabaco, comprase un
habano cubano y se lo fumase.
Por tanto, cualquier
habitante del país de la libertad que quiera fumarse
un puro cubano paseando fuera de su nación, tendrá
que pedirle a un amigo que se lo compre porque él lo
tiene prohibido.
(Pascual Serrano, Rebelión) |