|
¿Bush contra las cuerdas?
•
Horas antes del tercer debate entre
quienes se disputan la próxima presidencia de la
Casa Blanca hubo una manifestación contra la guerra
y estadounidenses desempleados se reunieron en
hileras
Juana Carrasco
Martín
Se dijo que el
tercer debate giraría sobre los empleos, o quizás es
más apropiado decir el desempleo, los cuidados de
salud, los problemas migratorios, la situación del
sistema escolar y otras preocupaciones de la vida
diaria de los estadounidenses, porque los asuntos
nacionales y la economía estaban en la agenda como
temas fundamentales.
Tanto
George W. Bush como John Kerry hicieron lo suyo para
dejar la impresión más favorable, según su punto de
vista, ante los millones de votantes que acudirán a
las urnas del 2 de noviembre; pero no me quedan
dudas de que el actual mandatario fue puesto contra
las cuerdas en este tercer encuentro y final,
celebrado en la Universidad de Arizona en Tempe,
donde horas antes tuvo lugar una manifestación
contra la guerra y en cuyas calles se reunieron
hileras de estadounidenses desempleados.
Kerry atacó
rápido: “no somos ahora tan seguros como deberíamos
ser” y “este presidente no ha sido efectivo” en la
búsqueda y captura de los terroristas; pero Bush
ripostó que diseminará “la libertad alrededor del
mundo”, haciendo que “los países que albergan a los
terroristas” reciban su castigo.
En dos momentos
del encuentro la guerra volvió a ser el quid, y el
que se jacta del “liderazgo firme” volvió a decir
que esa guerra requiere todos los recursos a su
disposición. Solo que el candidato demócrata lo
tambaleó cuando le recordó la escasez de vacunas
para la gripe...
Los datos fueron
precisos por parte del retador: cinco millones de
personas han perdido su cobertura de salud durante
el mandato Bush, más de 200 000 niños en Arizona y
“somos el país más rico del mundo”, pero “este
presidente le ha dado la espalda al bienestar de
Estados Unidos”.
Los golpes iban
unos tras otros: el único presidente que ha perdido
1 600 000 empleos, ha bajado el nivel de ingresos de
la familia, creó un gran déficit, los seguros de
salud subieron un 35 por ciento, los medicamentos
tienen un alto costo, las farmacéuticas han ganado
139 000 millones de dólares, la gente se enferma más
porque no tienen seguros.
Una frase fue
definitoria: “Una vez más el presidente esta
engañando al público”.
También Bush sacó
sus números para asegurar que lo que llamó “promesas
vacías” de Kerry pudieran costar a los
contribuyentes cinco billones en diez años.
Ante las cámaras
y a 19 días de la jornada de las urnas, las visiones
parecen diferentes.
Las cadenas de
televisión estadounidenses se dedicaron de inmediato
a las especulaciones, las discusiones de políticos
apoyando a uno u otro, los supuestos ciudadanos
indecisos tan dudosos como antes, los analistas
conjeturando las posibles ganancias para el retador
o el incumbente.
El hala y empuja
se mantiene en el mismo nivel de espectáculo, pero
no son pocos los que en Estados Unidos ven con mayor
seriedad el problema. Cuatro años más para George W.
Bush constituyen un terreno seguro para la
inseguridad de una guerra declarada infinita. Un
cambio de inquilino en la Casa Blanca, sin embargo,
no significa la certidumbre de que se traduzca en un
viraje en las políticas imperiales.
En ese dilema,
hay que escuchar sin embargo a ciertas voces que van
más allá de una disputa electorera. Poco antes de
iniciado el tercer y último debate cara a cara, en
las pantallas de cierta televisora apareció un
anuncio que criticó la justificación con que Estados
Unidos fue llevado a la guerra contra Iraq. En él,
Robert Acosta, en un doloroso juego de palabras,
dice: “Me llamaron para servir en Iraq porque el
gobierno decía que había armas de destrucción
masiva. Pero no las había”. Arm, en inglés tiene
doble significado: brazo o arma, por eso Acosta
agrega: “Cuando la gente me pregunta donde está mi
brazo, trato de encontrar palabras, pero este
tampoco está allí”. Y muestra su brazo derecho
amputado...
Otro hecho fue
coincidente también con la porfía. Bush ganó un
importante endoso financiero para su campaña. La
Asociación Nacional del Rifle anunció que gastará 20
millones de dólares en apoyo al republicano,
fundamentalmente en los estados que constituyen hoy
los campos de batalla definitorios precisamente
porque el voto aparece muy parejo o son muchos los
todavía indecisos. Pero este es un apoyo con doble
filo en un país donde la criminalidad tiene como una
de sus bases el hecho de que las armas se compran y
se venden en cualquier esquina y con la complacencia
del actual mandatario recién fueron legalizadas las
armas semiautomáticas.
A menos de tres
semanas, la querella se caldea, y deben disparar sus
últimos cartuchos. Un Kerry flamante con el 52 por
ciento del favor de la primera encuesta de CNN/Gallup,
inmediatamente después del round de Tempe, marcha a
Nevada, Iowa, Wisconsin y Ohio en busca de sus
votos. Bush, con solo 39 por ciento del favor en esa
indagatoria, corre a Nevada, Iowa y la
imprescindible Florida... |