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Nada ni nadie nos puede intimidar ni amenazar
Asegura Fidel que el país necesitaba actuar con
urgencia ante la nueva acción imperialista en el
terreno de las finanzas. El peso cubano convertible
sustituirá al dólar en las operaciones dentro del
territorio nacional. Adoptó el Banco Central de Cuba
la resolución pertinente
María Julia
Mayoral y Ventura de Jesús
A partir del 8
de noviembre el peso convertible circulará en
sustitución del dólar de Estados Unidos, en todo
nuestro territorio nacional; como respuesta al
recrudecimiento de la guerra económica del imperio,
se anunció ayer en la Mesa Redonda Informativa con
la activa participación del presidente Fidel Castro.
Durante las
últimas tres o cuatro semanas, comentó Fidel, hemos
estado analizando dato por dato, cada respuesta que
debíamos dar a las acciones bandidescas del imperio,
empeñado cada vez más en crearnos dificultades.
El Gobierno de
EE. UU. ha dictado nuevas medidas encaminadas a
entorpecer sistemáticamente los flujos financieros
externos de Cuba, lo cual provoca graves daños y
serios riesgos a nuestro país. Como parte de esa
política, la Administración de Bush ha arreciado sus
presiones y amenazas a bancos extranjeros para
impedir que la Isla pueda depositar en el exterior
—con el fin de atender sus obligaciones
comerciales—, los dólares estadounidenses que la
población y los visitantes extranjeros gastan en los
establecimientos cubanos que venden mercancías o
prestan servicios en esa moneda.
Recientemente,
explicaron en la Mesa, el Subsecretario Asistente
para Asuntos del Hemisferio Occidental del
Departamento de Estado de EE.UU. dio a conocer la
creación de un Grupo de Persecución de Activos
Cubanos, integrado por funcionarios de varias
agencias gubernamentales, para interferir y detener
el flujo de divisas hacia y desde Cuba, lo que
constituye una agresión sin precedentes en la
historia de las relaciones financieras
internacionales.
Lo anterior se
complementa con una burda campaña de prensa en
medios de comunicación masiva, fundamentalmente del
Sur de la Florida, con la intención de tergiversar
la realidad y presentar a Cuba como un país envuelto
en el lavado de dinero, y a la vez reforzar las
intimidaciones a los bancos extranjeros que poseen
vínculos con nuestro país. En ese estercolero de
mentiras aparecen nuevamente como figuras
protagónicas personajes aliados a la mafia
cubano-americana, entre ellos Ileana Ross Lehtinen y
Lincoln Díaz-Balart.
En el espacio
televisivo fue presentada la Resolución del Banco
Central de Cuba que pone en vigor las decisiones de
nuestro país.
LA SUERTE DE
NUESTRO PAÍS ESTÁ ECHADA
Según recalcó
Fidel, no constituirá un delito la tenencia de
dólares ni de cualquier otro tipo de divisas: la
población mantendrá la posibilidad de tener esas
monedas sin restricción alguna.
Calificó de
criminal el empleo del término lavado de dinero para
referirse a las operaciones con los dólares que
nuestro país ha ganado honradamente. Subrayó que el
más lastimado no será precisamente el pueblo cubano,
acostumbrado a las patrañas imperialistas, sino las
propias personas que residen en Estados Unidos,
incluidos ciudadanos norteamericanos.
Mientras a la
nación cubana se le trata de privar de las divisas
para cuestiones básicas de su pueblo, la mafia
miamense se las arregla para mandarles dinero a sus
mercenarios en Cuba. No lo envían de forma directa:
escogen a alguien importante, un Diputado del lugar
más insólito, por ejemplo, para hacerles llegar los
dólares a sus asalariados en la Isla, comentó Fidel.
No se puede
aplastar a un país sin más ni más, subrayó. Pudieran
sembrar el caos y el desconcierto en el mundo,
inclusive promover la emigración. Y que no pretendan
después concederle responsabilidad a nuestro país.
La suerte nuestra está echada y no hay nadie que nos
pueda intimidar ni amenazar, advirtió.
El Presidente
cubano refutó las calumniosas acusaciones de que los
ingresos en dólares se utilizan para financiar la
"represión interna".
Una parte
importante de los dólares de Cuba se ha utilizado en
la compra de alimentos, con pagos al contado, sin
retrasos. Por eso tenemos prestigio ante los
agricultores norteamericanos, recordó Fidel.
Se ha importado
un total de 3 371 900 toneladas de ese país. Durante
el 2001 se compraron a los empresarios de EE.UU. 28
200 toneladas por un valor de 4 400 000 dólares.
En el 2002, la
cantidad ascendió a 831 900 toneladas, por 175 900
000 dólares. En el 2003, 1 272 900 toneladas por
valor de 343 900 000 dólares. Entre enero y octubre
de este año se han comprado a los agricultores
norteamericanos 1 238 900 toneladas que costaron 390
400 000 dólares.
En esto,
enfatizó, hemos invertido los fondos que con tanta
honradez nuestro país ha ganado con el sudor de su
frente, sin saquear a nadie, sin explotar a nadie,
sin robar a nadie.
Francisco
Soberón, ministro-presidente del Banco Central de
Cuba, dijo que acusarnos de lavar dinero es, además,
una mentira que no debería ser dicha por
funcionarios de un país en cuyos bancos se realiza
más del 50% de ese tipo de operaciones ilegales en
el planeta.
Nuestro sistema
bancario, enfatizó Fidel, se ha mantenido por 45
años sin fraude. No hay casos en Cuba de personas a
quienes se les ha tocado su dinero, ni en las más
complejas circunstancias. Hace tres años no se
altera la tasa de cambio del dólar y la gente siente
seguridad. Hay miles de millones de pesos en cuentas
de la población en nuestras sucursales bancarias.
Somos un país
de Patria o Muerte, ratificó, con una inmensa
mayoría de sus ciudadanos que no quiere volver a un
pasado que hoy es la realidad de muchos países. Este
es el país de mayor igualdad del mundo, todos los
días descubrimos el inmenso capital humano de
nuestro pueblo. Pueden tratar de ahogarnos
negándonos perversamente lo que hemos ganado
honradamente. No acaban de entender lo que es Cuba,
aseveró.
En el curso del
programa que se extendió por más de tres horas, el
Comandante en Jefe mostró un excelente semblante y
su proverbial optimismo al enfocar la filosofía de
las decisiones tomadas para proteger al peso cubano
y a nuestra población.
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