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SI NO
FUERA POR EL BLOQUEO
Cuba
podría importar más de 500 mil toneladas de arroz
estadounidense
POR IVAN TERRERO —de
Granma Internacional—
PESE a
las restricciones del Gobierno de los Estados Unidos
al comercio con Cuba, la Isla se convirtió en el
segundo país importador de arroz de grano largo
norteamericano, después de México, al firmar el
jueves último en el Hotel Nacional de La Habana una
carta de intención que anticipa mayores compras en
ese mercado.
La
mayor de las Antillas comprará este año, por medio
de la principal empresa importadora de alimentos (ALIMPORT)
unas 93 mil toneladas del grano norteamericano,
cifra que representa más del 15% del volumen total
de las 550 mil toneladas que se adquieren en el
exterior cada año.
Pedro
Alvarez Borrego, presidente de ALIMPORT, explicó que
en la firma del acuerdo está reflejada la intención
de la parte cubana de elevar el volumen de compra
del arroz así como de la semilla.
Asimismo, Alvarez señaló que Cuba podría desplazar
a México (quien importa más de 600 mil toneladas
anuales de este producto) del primer lugar e incluso
asociarse a los Estados Unidos en la producción
arrocera nacional, si las actuales limitaciones
impuestas por la Casa Blanca al comercio entre ambas
naciones no existieran.
Por su
parte, el señor Dwight Roberts, líder de la
Asociación de Productores Arroceros de Estados
Unidos y contraparte en el documento de intención
cubano, destacó que Cuba tiene la potencialidad para
importar más de 500 mil toneladas de arroz cada año,
pero el principal obstáculo que se interpone a estas
ventas así como a otros productos agrícolas, es la
imposibilidad de conceder créditos a las empresas
cubanas importadoras, una práctica común en el
comercio mundial.
Alvarez
comentó que a esa barrera se suman la obligatoriedad
de los hombres de negocio y de los medios navales de
transportación de carga de Estados Unidos de
solicitar a su Gobierno licencias especiales para
viajar a Cuba, además de las trabas que pone
Washington al comercio exterior y a la industria
turística cubana, lo cual merma los ingresos en
divisas a la nación y por tanto limita su capacidad
de compra.
Tras
el paso del huracán Michelle la agricultura de la
Isla quedó severamente afectada y en diciembre del
2001, con carácter excepcional, Estados Unidos
autorizó ventas limitadas de alimentos bajo fuertes
condiciones como el pago al contado.
En ese
año las compras cubanas de productos agrícolas en el
mercado norteamericano fueron de 4,4 millones de
dólares, en el 2002 ascendieron a 175,8 millones, y
en el 2003 a 343,9 millones.
El
presidente de ALIMPORT explicó que hasta el mes de
septiembre del presente año, la empresa ha cerrado
operaciones por valor de 370,6 millones de dólares y
se sitúa en el lugar 26 entre los principales
compradores de renglones agropecuarios a Estados
Unidos.
Unas 3
500 compañías contactaron con ALIMPORT desde la
llamada “apertura”, y 1 500 visitaron la Isla. Con
la mayoría de estas delegaciones se rubricaron
convenios y en algunos casos cartas de intención
—como la del jueves— que incluyeron una cláusula con
el expreso interés de las partes por luchar contra
las sanciones estadounidenses.
Sin
embargo, el Gobierno norteamericano ha insistido en
que estas operaciones no entrañan una brecha en un
bloqueo económico, comercial y financiero que ya se
extiende por más de cuatro décadas, ni significan un
cambio en la política de hostilidad hacia La Habana.
Las
actuales transacciones son únicamente en una
dirección, pues Cuba puede comprar alimentos
norteamericanos, pero le está vedado el derecho de
realizar exportaciones hacia ese territorio.
Por si
esto fuera poco, la Isla está obligada a hacer los
pagos en efectivo y a través de bancos de terceros
países, no puede solicitar créditos a entidades
estadounidenses involucradas en dicho comercio, ni
usar su flota mercante para transportar los
productos que compra.
El
arroz es considerado el alimento básico de más de la
mitad de la población del mundo y del que dependen
más de 2 000 millones de personas en los países en
desarrollo.
De
los 842 millones de humanos que siguen padeciendo
hambre crónica en el planeta, más del 50% vive en
zonas donde los ingresos dependen de la producción
de arroz.
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