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DE
LA PRENSA NACIONAL
Asesinatos en Iraq
para acallar la verdad
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Javier Couso, el hermano del
camarógrafo del canal Tele5 asesinado por tropas
norteamericanas en abril de 2003 en Iraq, valora por
correo electrónico el evento de corresponsales de
guerra en La Habana
POR HEDELBERTO LÓPEZ
BLANCH —de Juventud Rebelde—
LA censura a cañonazos fue la forma que utilizaron
los invasores estadounidenses para acallar, mediante
el asesinato, a los reporteros internacionales que
ofrecían al mundo sus imágenes sobre lo que ocurría
en Iraq. La llamada libertad de prensa, como ha
sucedido en muchas partes del mundo donde Estados
Unidos ha invadido, no se podía permitir y para
silenciarla, un tanque Abrams M-1 apuntó hacia el
hotel Palestina en el centro de Bagdad y lanzó su
carga mortífera. Tres reporteros internacionales
murieron inmediatamente bajo la metralla: José Couso
de Tele5, de España; Tarek Ayud, corresponsal de la
televisora qatarí Al Jazeera; y Taras Protsyuh de
Reuters.
Del 17 al 20 de octubre de 2004 tendrá lugar en La
Habana el IV Encuentro Mundial de Corresponsales de
Guerra, con el fin de compartir reflexiones sobre el
inicio de un milenio marcado por conflictos armados.
Desde el año 1998, la capital cubana es el espacio
escogido para servir de escenario a periodistas,
fotógrafos, camarógrafos, escritores, cineastas,
académicos, investigadores, historiadores,
educadores, familiares de colegas caídos en el
cumplimiento de informar y a todos los interesados
en el papel de los medios de comunicación frente al
drama de las guerras en el mundo bajo el lema
central: Quienes reportan a riesgo de su vida
trabajan por la paz.
Javier Couso, hermano del cámara José Couso, ofrece,
vía correo electrónico, sus impresiones sobre esta
cita.
—¿Qué relevancia tiene para usted este evento?
—Para mi familia y para mí el encuentro tiene una
gran importancia. En primer lugar nos permitirá
ofrecer a los periodistas y camarógrafos asistentes
nuestra versión de lo que sucedió aquel 8 de abril
de 2003 en Bagdad, que a nuestro juicio fue un claro
crimen de guerra, cometido por el ejército
estadounidense con la evidente intención de cerrar
los ojos a la comunidad internacional, ya que
atacaron los tres centros de prensa existentes en
Bagdad en aquellos momentos.
“La versión que aportaremos es fruto de un análisis
doloroso pero meditado con profundidad, que nos ha
permitido enjugar nuestras lágrimas con el pañuelo
de la lucha por el reconocimiento y la dignidad de
mi hermano. Acudir a un evento donde estarán
presentes personas que ejercen o ejercían su
profesión, es una manera de estar con él y compartir
nuestras ansias y desvelos con aquellas y aquellos
que se juegan la vida por informar a sus
conciudadanos sobre la realidad más dramática”.
—¿Cómo evalúa la guerra desatada por Estados Unidos
contra Iraq?
—Como una agresión contra un país soberano a
espaldas de la comunidad internacional, en contra de
la mayoría de la ciudadanía mundial y basada en
pruebas que no son sino mentiras descaradas.
“Está claro que con la invasión y la ocupación de
Iraq, Estados Unidos no pretendía implantar la
democracia y mejorar la calidad de vida del pueblo
iraquí, sino satisfacer intereses geopolíticos, que
pretenden trasladar el eje estratégico
estadounidense de Arabia Saudita a Iraq y Jordania.
“El proyecto completo es un planteamiento
neocolonial que afecta a toda la zona y que pretende
un nuevo equilibrio que beneficie claramente los
intereses anglo-israelíes”.
—¿Cuál es su criterio sobre las llamadas guerras
preventivas anunciadas por EE.UU.?
—Un rechazo categórico y contundente a lo que serán,
ni más ni menos, guerras de agresión. El criterio
preventivo no era aplicable a lo que hasta ahora
conformaban las normas o disposiciones
internacionales, lo que comúnmente llamamos
“legalidad internacional” y que contemplan las
guerras como un último recurso, que es legal cuando
se ejerce en defensa propia.
“Cambiar esto, que es de sentido común, por la
posibilidad de lanzar ataques para defenderte de no
se sabe qué peligros, supone abrir la puerta a un
escenario donde los países poderosos pueden inventar
pretextos o supuestas pruebas para, en defensa de su
seguridad nacional, implantar políticas que
podríamos llamar cañoneras y que se utilizarían
(como ya estamos viendo y viviendo) no para
defenderse, sino como un nuevo peón que en el
tablero mundial tendría los movimientos de una
reina”.
(La familia de José Couso estará
entre los participantes en el 4º Encuentro Mundial
de Corresponsales de Guerra que tendrá lugar en La
Habana)
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