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Venganza contra la inocencia
RAFAEL HOJAS MARTÍNEZ
Foto: Joaquín Hernández Mena
(Tomado de Trabajadores)
Todo comenzó en
la madrugada del 12 de septiembre de 1998 cuando
oficiales del FBI irrumpieron violentamente en el
hogar de una familia cubana, residente en el 8000 SW
y 149 Avenida, en Miami, Florida, para proceder al
arresto del agente de la seguridad del Estado y
luchador antiterrorista René González Sehwerert.
No
hubo tiempo para despedidas. René, ya esposado, sólo
tuvo tiempo para regalar una sonrisa de confianza y
optimismo a su querida esposa Olga, segundos antes
de abandonar la casa. Allí quedaron cercenados
sueños y aspiraciones de una familia, en la que cada
uno de sus miembros –aun en los momentos más
difíciles de sus días– continúa fertilizando la
capacidad de retribuirse amor y al mismo tiempo
donarlo sin reparos a los demás.
Seis años después
de aquel operativo, el gobierno norteamericano
continúa descargando todo su odio contra lo que René
y sus cuatro hermanos de causa representan,
imponiéndoles duras condiciones de encierro y
castigando sin piedad a sus familiares, y con mayor
severidad a Ivette González, una niña de seis años,
que desde los cuatro meses y medio de nacida, por
causas ajenas a la voluntad de sus padres, ha estado
expuesta a continuas agresiones psicológicas que
afectan las esferas emocional, cognoscitiva y
conductual, que sin duda alguna inciden directamente
en el desarrollo de su personalidad.
Para Aurora
García Morey, profesora de Psicología de la
Universidad de La Habana, quien ha tenido la
oportunidad de evaluar el caso de Ivette a petición
de la familia, los estudios realizados a esta
criatura evidencian claramente los diferentes signos
del daño que ha experimentado.
“No cabe duda que
existen daños significativos producidos de modo
ascendente a medida que la cadena de sucesos ha ido
transformando los vínculos familiares de la niña,
colocándola reiteradamente ante bruscas necesidades
de adaptación, inexplicables para ella pero sÍ
perceptibles. Para comprender la esencia de esta
conceptualización basta analizar algunos momentos
claves de los acontecimientos:
* Pérdida de
vínculos afectivos paternos: a los pocos meses de
nacida es separada brusca y definitivamente de la
figura paterna.
* Separación
temporal de la madre: Ante los horarios irregulares
en los empleos de Olga, único sostén económico de la
familia, la niña cambió de hogar y quedó bajo la
atención directa de la bisabuela, residente en la
ciudad de Sarasota, prácticamente a 200 millas de
Miami Dade.
* Supresión total
de la presencia de la madre: Olga es arrestada por
el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) y
conducida a prisión por un período de tres meses. Se
le prohíbe contacto con sus hijas durante las
visitas. Posteriormente es deportada a Cuba.
* Ivette realiza
visitas a sus padres bajo condiciones crueles de
confinamiento a estos.
* La niña viaja a
La Habana, un lugar extraño para ella, sin la
compañía de la madre. Nuevamente es expuesta a
cambios de situaciones ambientales y de convivencia
familiar, a otras costumbres, clima, voces, idioma y
hábitos alimentarios.
El desarraigo fue
violento. Ivette tuvo que volver a construir su vida
en nuevas circunstancias.”
CONTACTOS CON EL
PACIENTE
“Personalmente he
estado con la niña en dos ocasiones. La primera fue
durante la transmisión del programa televisivo Mesa
Redonda. La criatura iba por toda la mesa repitiendo
que era la hija de René. Eso me llamó grandemente la
atención. En Cuba la lucha por la liberación de los
Cinco le plantea una circunstancia diferente que
requiere una nueva identidad, la búsqueda de un
protagonismo.
“La segunda fue
el día antes de la audiencia pública organizada por
el Parlamento cubano. Montamos juntas en el mismo
carro, se me acercó y se enganchó del brazo con un
afecto que no se correspondía con la relación
conmigo. Desde el punto de vista psicológico hay
trastornos que no son por defecto sino por exceso, y
si alguien da muestras de afecto hacia personas
desconocidas significa que las muestras son
inadecuadas, en tanto no existe el vínculo
necesario entre ellas para dar esas muestras. Otra
causa pudo ser la búsqueda del afecto perdido.”
IVETTE ERA UNA
NIÑA SANA
“En estos
momentos la niña da señales de ansiedad cada vez que
se separa de Olga, no quiere que la madre hable en
público porque implica recordar el pasado. Se
muestra irritada. Los dibujos de Ivette reflejan
cambios de estado de ánimo, problemas de atención.
La niña no era así, según evidencian videos tomados
a ella cuando tenía cinco meses. Era una criatura
sana. El daño ha sido cruel e indiscriminado.
Recordemos que Ivette en una de las visitas a su
padre en prisión lo confundió con un perro al verlo
encadenado. Estas son cosas que van más allá de las
medidas para proteger la seguridad de un gobierno.
Eso es tortura psicológica, accionar de forma
premeditada, a conciencia del daño. Eso se llama
crueldad.
“En la lucha por
la liberación de estos hombres todos estamos en la
obligación de preservar la imagen de esos padres,
sus valores morales y políticos, pero ello no deja
de ser para la niña una contradicción. Sobreviene
entonces la etapa de la rabia, se cuestiona: ¿Por
qué me tuvo que tocar a mí? ¿Por qué me tocó un papá
héroe si eso hace que no pueda estar conmigo? Es
duro que diga eso, es cruel para René, es cruel para
todos los cubanos. Es importante siempre recordar
que muchos de nosotros hoy estamos vivos porque
ellos fueron capaces de protegernos a riesgo de sus
propias vidas.
“La otra etapa es
la culpa, en la que suele preguntarse: ¿Qué yo habré
hecho que metieron preso a mi papá y a mi mamá? ¿Se
habrán ido de la casa porque yo me porté mal? Ivette
entra en un proceso de contradicciones y
ambivalencias en relación con ella misma, con la
figura paterna y el entorno que la rodea.
“Pero todo eso se
irá solucionando poco a poco, es como si fuera una
espiral, lo elabora y cuando ella pase de ese
pensamiento concreto a otro más abstracto, volverá a
hacer otra elaboración de todos esos conceptos y
hará otros análisis, así hasta que finalmente pueda
resolverlo.”
DAÑOS ADICIONALES
En franca
violación de la Constitución norteamericana y las
Reglas Mínimas de Tratamiento de los Reclusos, que
favorecen la comunicación periódica de los
prisioneros con sus familiares y amigos de buena
reputación, el gobierno de Estados Unidos ha negado
reiteradamente a Olga la posibilidad de visitar a su
esposo injustamente encarcelado en ese país, bajo el
pretexto de que constituye un peligro para la
Seguridad Nacional. De hecho esta arbitrariedad
también ha perjudicado a la pequeña Ivette,
imposibilitándole visitar a su ser querido en
compañía de su madre.
“Eso prueba que
el gobierno norteamericano actúa en este caso de
forma premeditada” – reitera Aurora.
“La solución que
brindan es que la niña viaje acompañada de Irmita,
su hermana mayor. Si que la madre vaya a una
actividad política a favor de la liberación de su
padre a Ivette le cuesta trabajo, ¿qué pasará cuando
la monten en un avión con otra persona que no sea su
madre? ¿Es que su mamá la abandonó de nuevo? ¿Será
la niña capaz de enfrentar con Irmita las
condiciones en que se encuentra su padre? La
presencia de la madre en ese viaje es importante
como elemento de contención del impacto que pueda
provocar ver a un hombre que en términos prácticos
es un desconocido para ella. Recordemos que las
vivencias, los contactos, el roce cotidiano con esa
relación no existen. Para mí no tiene sentido que la
niña viaje sin su madre, ello agravaría en los daños
psicológicos de la infante.”
Entre las más
recientes disposiciones instrumentadas por la Casa
Blanca para recrudecer el bloqueo contra Cuba, están
las mayores restricciones de los viajes de
ciudadanos norteamericanos y cubanos residentes en
ese país a la Isla. Valdría entonces la pena
preguntarse: ¿Cuándo Ivette tendrá nuevamente la
oportunidad de compartir con su querida bisabuela en
tierras cubanas?
A todos estos
factores generadores de daños, hay que añadir que la
criatura comparte también las tensiones de los
adultos derivadas de las expectativas sobre el
posible veredicto de la Corte de Apelaciones de
Atlanta.
¿PRONÓSTICOS?
Como bien dice la
psicóloga ya existe un daño, la niña tiene huellas
grandes y profundas. Lo más importante ahora es
seguir trabajando para no seguir ahondando en ellas
y evitar que otros eslabones se incorporen a la
cadena de duelos. Hay que lograr que estas cosas se
conozcan y encuentren ecos multiplicadores para
ayudar a movilizar el calor humano en torno a un
tema tan sensible como la familia, para evitar que
el daño sea definitivo y favorecer que la niña pueda
cumplir el sueño de su padre: “Pronto te soñaré
estudiosa, responsable, pionera y patriota. Y por
sobre todas las cosas feliz, haciéndolo todo con
amor y buscando siempre el lado bueno de las cosas.
Si logras eso, de nada habrá servido a este gobierno
todo su rencor y el haberles usado a ustedes para
descargarlo sobre mí. La felicidad y el amor son el
mejor antídoto contra el odio”. |