Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      


D E  L A P R E N S A  N A C I O N A L

La Habana. 28 de Septiembre de 2004

Venganza contra la inocencia

RAFAEL HOJAS MARTÍNEZ
Foto: Joaquín Hernández Mena

(Tomado de Trabajadores)

Todo comenzó en la madrugada del 12 de septiembre de 1998 cuando oficiales del FBI irrumpieron violentamente en el hogar de una familia cubana, residente en el 8000 SW y 149 Avenida, en Miami, Florida, para proceder al arresto del agente de la seguridad del Estado y luchador antiterrorista René González Sehwerert.

No hubo tiempo para despedidas. René, ya esposado, sólo tuvo tiempo para regalar una sonrisa de confianza y optimismo a su querida esposa Olga, segundos antes de abandonar la casa. Allí quedaron cercenados sueños y aspiraciones de una familia, en la que cada uno de sus miembros –aun en los momentos más difíciles de sus días– continúa fertilizando la capacidad de retribuirse amor y al mismo tiempo donarlo sin reparos a los demás.

Seis años después de aquel operativo, el gobierno norteamericano continúa descargando todo su odio contra lo que René y sus cuatro hermanos de causa representan, imponiéndoles duras condiciones de encierro y castigando sin piedad a sus familiares, y con mayor severidad a Ivette González, una niña de seis años, que desde los cuatro meses y medio de nacida, por causas ajenas a la voluntad de sus padres, ha estado expuesta a continuas agresiones psicológicas que afectan las esferas emocional, cognoscitiva y conductual, que sin duda alguna inciden directamente en el desarrollo de su personalidad.

Para Aurora García Morey, profesora de Psicología de la Universidad de La Habana, quien ha tenido la oportunidad de evaluar el caso de Ivette a petición de la familia, los estudios realizados a esta criatura evidencian claramente los diferentes signos del daño que ha experimentado.

“No cabe duda que existen daños significativos producidos de modo ascendente a medida que la cadena de sucesos ha ido transformando los vínculos familiares de la niña, colocándola reiteradamente ante bruscas necesidades de adaptación, inexplicables para ella pero sÍ perceptibles. Para comprender la esencia de esta conceptualización basta analizar algunos momentos claves de los acontecimientos:

* Pérdida de vínculos afectivos paternos: a los pocos meses de nacida es separada brusca y definitivamente de la figura paterna.

* Separación temporal de la madre: Ante los horarios irregulares en los empleos de Olga, único sostén económico de la familia, la niña cambió de hogar y quedó bajo  la atención directa de la bisabuela, residente en la ciudad de Sarasota, prácticamente a 200 millas  de Miami Dade.

* Supresión total de la presencia de la madre: Olga es arrestada por el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) y conducida a prisión por un período de tres meses. Se le prohíbe contacto con sus hijas durante las visitas. Posteriormente es deportada a Cuba.

* Ivette realiza visitas a sus padres bajo condiciones crueles de confinamiento a estos.

* La niña viaja a La Habana, un lugar extraño para ella,  sin la compañía de la madre. Nuevamente es expuesta a cambios de situaciones ambientales y de convivencia familiar, a otras costumbres, clima, voces, idioma y hábitos alimentarios.

El desarraigo fue violento. Ivette tuvo que volver a construir su vida en nuevas circunstancias.”

CONTACTOS CON EL PACIENTE

“Personalmente he estado con la niña en dos ocasiones. La primera fue durante la transmisión del programa televisivo Mesa Redonda. La criatura iba por toda la mesa repitiendo que era la hija de René. Eso me llamó grandemente la atención. En Cuba la lucha por la liberación de los Cinco le plantea una circunstancia diferente que requiere una nueva identidad, la búsqueda de un protagonismo. 

“La segunda fue el día antes de la audiencia pública organizada por el Parlamento cubano. Montamos juntas en el mismo carro, se me acercó y se enganchó del brazo con un afecto que no se correspondía con la relación conmigo. Desde el punto de vista psicológico hay trastornos que no son por defecto sino por exceso, y si alguien da muestras de afecto hacia personas desconocidas significa que las muestras son inadecuadas, en tanto no  existe el vínculo necesario entre ellas para dar esas muestras. Otra causa pudo ser la búsqueda del afecto perdido.”

IVETTE ERA UNA NIÑA SANA

“En estos momentos la niña da señales de ansiedad cada vez que se separa de Olga, no quiere que la madre hable en público porque implica recordar el pasado. Se muestra irritada. Los dibujos de Ivette reflejan cambios de estado de ánimo, problemas de atención. La niña no era así, según evidencian videos tomados a ella  cuando tenía cinco meses. Era una criatura sana. El daño ha sido cruel e indiscriminado. Recordemos que Ivette en una de las visitas a su padre en prisión lo confundió con un perro al verlo encadenado. Estas son cosas que van más allá de las medidas para proteger la seguridad de un gobierno. Eso es tortura psicológica, accionar de forma premeditada, a conciencia del daño. Eso se llama crueldad.

“En la lucha por la liberación de estos hombres todos estamos en la obligación de preservar la imagen de esos padres, sus valores morales y políticos, pero ello no deja de ser para la niña una contradicción. Sobreviene entonces la etapa de la rabia, se cuestiona: ¿Por qué me tuvo que tocar a mí? ¿Por qué me tocó un papá héroe si eso hace que no pueda estar conmigo? Es duro que diga eso, es cruel para René, es cruel para todos los cubanos. Es importante siempre recordar que muchos de nosotros hoy estamos vivos porque ellos fueron capaces de protegernos a riesgo de sus propias vidas.

“La otra etapa es la culpa, en la que suele preguntarse: ¿Qué yo habré hecho que metieron preso a mi papá y a mi mamá? ¿Se habrán ido de la casa porque yo me porté mal? Ivette entra en un proceso de contradicciones y ambivalencias en relación con ella misma, con la figura paterna y el entorno que la rodea.

“Pero todo eso se irá solucionando poco a poco, es como si fuera una espiral, lo elabora y cuando ella pase de ese pensamiento concreto a otro más abstracto, volverá a hacer otra elaboración de todos esos conceptos y hará otros análisis, así hasta que finalmente pueda resolverlo.”

DAÑOS ADICIONALES

En franca violación de la Constitución norteamericana y las Reglas Mínimas de Tratamiento de los Reclusos, que favorecen la comunicación periódica de los prisioneros con sus familiares y amigos de buena reputación, el gobierno de Estados Unidos ha negado reiteradamente a Olga la posibilidad de visitar a su esposo injustamente encarcelado en ese país, bajo el pretexto de que constituye un peligro  para la Seguridad Nacional. De hecho esta arbitrariedad también ha perjudicado a la pequeña Ivette, imposibilitándole visitar a su ser querido en compañía de su madre.

“Eso prueba que el gobierno norteamericano actúa en este caso de forma premeditada” – reitera Aurora.

“La solución que brindan es que la niña viaje acompañada de Irmita, su hermana mayor. Si que la madre vaya a una actividad política a favor de la liberación de su padre a Ivette le cuesta trabajo, ¿qué pasará cuando la monten en un avión con otra persona que no sea su madre? ¿Es que su mamá la abandonó de nuevo? ¿Será la niña capaz de enfrentar con Irmita las condiciones en que se encuentra su padre? La presencia de la madre en ese viaje  es importante como elemento de contención del impacto que pueda provocar ver a un hombre que en términos prácticos es un desconocido para ella. Recordemos que las vivencias, los contactos, el roce cotidiano con esa relación no existen. Para mí no tiene sentido que la niña viaje sin su madre, ello agravaría en los daños psicológicos de la infante.”

Entre las más recientes disposiciones instrumentadas por la Casa Blanca para recrudecer el bloqueo contra Cuba, están las mayores restricciones de los viajes de ciudadanos norteamericanos y cubanos residentes en ese país a la Isla. Valdría entonces la pena preguntarse: ¿Cuándo Ivette tendrá nuevamente la oportunidad de compartir con su querida bisabuela en tierras cubanas? 

A todos estos factores generadores de daños, hay que añadir que la criatura comparte también las tensiones de los adultos derivadas de las expectativas sobre el posible veredicto de la Corte de Apelaciones de Atlanta.

¿PRONÓSTICOS?

Como bien dice la psicóloga ya existe un daño, la niña tiene huellas grandes y profundas. Lo más importante ahora es seguir trabajando para no seguir ahondando en ellas y evitar que otros eslabones se incorporen a la cadena de duelos. Hay que lograr que estas cosas se conozcan y encuentren ecos multiplicadores para ayudar a movilizar el calor humano en torno a un tema tan sensible como la familia, para evitar que el daño sea definitivo y favorecer que la niña pueda cumplir el sueño de su padre: “Pronto te soñaré estudiosa, responsable, pionera y patriota. Y por sobre todas las cosas feliz, haciéndolo todo con amor y buscando siempre el lado bueno de las cosas. Si logras eso, de nada habrá servido a este gobierno todo su rencor y el haberles usado a ustedes para descargarlo sobre mí. La felicidad y el amor son el mejor antídoto contra el odio”.

 

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