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Turismo norteamericano
con sabor hispano
EL principal mercado emisor del turismo en América
Latina y el Caribe es el estadounidense. Sin
embargo, lo novedoso es que el atractivo de ese
objetivo aumenta en la misma medida en que ha ido
creciendo la emigración latina hacia la mayor
economía del mundo, aunque a la vez cambian las
exigencias.
Un
comentario de Ariel Terrero en un servicio
informativo para hombres de negocios, denominado
Mercados y Tendencias, señala que los países del
área no sólo abren sus puertas a rubios turistas
norteamericanos que buscan el placer de una playa
tropical. También reciben la visita de familiares
que emigraron al norte alguna vez y retornan en plan
combinado de reencuentro familiar y turismo.
La
población hispana en Estados Unidos creció más de
50% en los últimos años, lo que representa cerca de
39 millones de hispanos que radican en ese país. Esa
cifra, que supera la población de muchas islas del
Caribe y países centroamericanos, constituye un
jugoso potencial de visitantes para la región.
Según
revelaciones recientes de la asamblea anual de la
Federación Latinoamericana de Hoteles y Restaurantes
(FLAHR), los más beneficiados con este flujo
turístico son México, con 66%; Centro y Sudamérica,
14%; Puerto Rico con 9%; y Cuba con 4%.
La
reunión del FLAHR, celebrada recientemente en
México, no pudo menos que insistir en una
reorientación de las políticas turísticas en el
área, a favor de una planeación integral que tenga
en cuenta los valores culturales autóctonos y la
vocación natural de cada plaza turística. Por
supuesto, sin abandonar el viejo sello de sol y
playa, aunque insistir sólo en esa línea cada vez se
torna más obsoleto y menos competitivo.
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