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HAROLD LOPEZ-NUSSA, GANADOR EN MONTREUX
El jazz en la sangre
POR MIREYA CASTAÑEDA —de Granma Internacional—
AUN cuando el joven pianista Harold López-Nussa hablase de su sorpresa al recibir el Primer Premio en el Concurso Solo Piano, en Montreux, Suiza, su linaje jazzístico lo convertía desde el inicio en un poderoso competidor. Su padre y hermano, ambos, percusionistas de renombre en el género, y su tío Hernán, uno de los mejores pianistas cubanos.

En la sala Martínez Villena de la UNEAC, Harold López-Nussa complace a GI con una de las piezas que lo llevó a conquistar Montreux. (FOTO ROBERTO SUAREZ) |
Al 39º Festival de Montreux, uno de los más importantes de jazz en el mundo (desde hace siete años convoca los concursos de piano, voz y guitarra), Harold, de 22 años y aún estudiante del Instituto Superior de Arte y su colega Alfredo Rodríguez, llegaron a enfrentarse a un jurado de lujo, presidido por Joe Sample e integrado por notables instrumentistas y conocedores del género, como George Duke, Robi Weber, Kurt Weil y Jean Claude Rever.
Doce jóvenes avanzaron hasta la semifinal, los dos cubanos, dos norteamericanos, un australiano, un búlgaro, un brasileño, un indonesio, un polaco, un italiano, un japonés, y un ruso.
Del dueto cubano, sólo Harold pasó a la final, donde, con una magistral interpretación de Memories of tomorrow, de Keith Jarret; Footprints, de W. Shorter; y de E’cha, de su autoría, logró conquistar al jurado y al público, que también le concedió su Premio.
El segundo lugar fue para el estadounidense Max Haymer, y el tercero, compartido, para el brasileño Philippe Baden Powel de Aquino, y el indonesio Nial Djuliarso.
Durante un encuentro con la prensa cubana en la sede de la UNEAC, Harold, en su juvenil humildad, confesaba sorpresa por el galardón en Montreux y lo consideraba, ante todo un logro para los jóvenes pianistas cubanos y para el jazz.
“Este es un concurso anual, y aunque es la primera vez que participan cubanos, nuestro país puede estar muy bien representado, porque existe nivel para eso, lo cual ha quedado demostrado. El premio es un precedente muy importante, porque con él se abren otras puertas a la música cubana”.
En el plano práctico, el Primer Premio significa que Harold López-Nussa ofrecerá un concierto en el Festival de Montreux del 2006 (para los que gustan de fechas cerradas, la cuadragésima edición), grabará un demo en un estudio suizo, y está invitado, también el próximo año, para un ciclo de conferencias en Nueva York.
En sus años aún estudiantiles, Harold ha ganado en concursos nacionales (Gran Premio del Amadeo Roldán a los 10 años), Primer Premio en el Iberoamericano de Piano y finalista en Cittá di Senigalia, Italia.
Ha tenido además otros éxitos, dígase interpretar con la Orquesta Sinfónica de Matanzas, dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa, el Concierto en Sol Mayor de Ravel, o ser uno de los elegidos para acompañar al pianista Ulises Hernández en el estreno en Cuba, en el 2003, de la integral de Heitor Villa-Lobos (Harold defendió el Concierto No. 4).
Su historial académico comienza en el Conservatorio Manuel Saumell, luego fue incorporado al llamado plan de talentos que dirige la pianista y destacada profesora Teresita Junco —“ella ha sido guía y maestra especial que sabe lo que uno necesita, siempre con el criterio adecuado para cada paso a dar, para cada obstáculo a vencer”—, y ahora cursa el segundo año en el ISA.
Pianista en plena formación, confiesa que le atrae la música toda, el jazz, “una pasión familiar”, y la clásica “de la cual no me desprenderé”.
Harold López-Nussa ha dado exitosamente sus primeros pasos. Ha conquistado en Montreux. Ahora debe proseguir sus estudios, pues según sus propias, y sabias, palabras le resta “mucho por aprender y por encontrar”.
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