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LA
ARQUITECTURA RELIGIOSA DEL CENTRO HISTORICO
La sencilla belleza del Barroco
en La Habana
• Recorrido con el arquitecto
Orestes del Castillo,
de la Oficina del Historiador
POR MIREYA
CASTAÑEDA
—de
Granma Internacional—
FOTOS
DE ALBERTO BORREGO
BARROCO no siempre debería ser
sinónimo de profusión o excesos. Hay también
majestuosidad en la sencillez. Belleza en modestas
construcciones. Un recorrido por el Centro Histórico
de La Habana permitirá comprobarlo.
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Santa
Metropolitana Catedral
de La Habana.
Galería de fotos al final
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Desde hace un lustro, la
Oficina del Historiador regala a los habaneros, y
miles de visitantes, la oportunidad de apreciar las
múltiples joyas de la Ciudad en paseos con
especialistas, gracias al programa Rutas y
Andares.
Esta vez “vamos a andar” la
arquitectura religiosa, de la mano del profesor y
arquitecto Orestes del Castillo, uno de los
responsables del colosal trabajo de restauración que
realiza la Oficina del Historiador de la Ciudad.
Esboza el recorrido en su despacho minutos antes de
salir. Pudiera decirse que el paseo será, por el
espacio que conforma, casi un triángulo.
LA
PARROQUIAL MAYOR Y LOS PIRATAS
Una pequeña lápida recuerda la
segunda Iglesia Parroquial, de 1575, construida de
cal y canto (la primera un modesto bohío de tabla en
el espacio que ocupa el Castillo de la Real Fuerza)
en lo que fuera después el Palacio de los Capitanes
Generales.
Es el monumento religioso más
antiguo —dice el arquitecto Del Castillo— erigido en
memoria de una señorita de la Villa, María de Cepero
y Nieto, en el lugar donde se encontraba rezando
cuando muere por un disparo de arcabuz posiblemente
por uno de los ataques piratas a La Habana.
“Este Palacio se terminó de
construir en 1791, sería Ayuntamiento y es hoy Museo
de la Ciudad, una de sus salas guarda objetos de la
Parroquial Mayor.”
MAJESTUOSA, LA SANTA
METROPOLITANA
Construida antes
de 1780, fue en 1795 que por bula del Papa Pío VI se
le confiere el título de Santa Metropolitana
Catedral. Majestuosa —ésta sí— y barroca. “Es el
mejor ejemplo de la arquitectura barroca religiosa
cubana. El mejor logrado. Construida en piedra de
Jaimanitas como el resto de las edificaciones de
estos lugares, por su gran durabilidad, aunque es
porosa, lo que impide que se puedan hacer detalles
muy elaborados y es por esa razón que el barroco
cubano es mucho más sobrio, menos cargado de
ornamentación”.
Según el profesor, la Catedral
ha tenido varias intervenciones, “la más fuerte de
todas y que ha logrado que se recupere un aspecto
más próximo, es la que se hizo a finales de 1997
para la visita de su Santidad Juan Pablo II”.
RESTAURANDO SAN
FRANCISCO EL NUEVO
En Cuba y Amargura está
la Iglesia y Convento de San Francisco de Asís,
llamado El Nuevo. “Del siglo XVIII, fue iniciada por
sacerdotes franciscanos venidos de México y hay en
su fachada, ya transformada, reminiscencias de la
arquitectura barroca mexicana, muy ornamentada, el
pórtico y también los elementos laterales. Hay aquí
ya con esos frontones triangulares una cierta
influencia neoclásica”. Actualmente está siendo
totalmente restaurada por la Oficina del
Historiador, y al fondo, en un pequeño patio, se ha
hecho un hallazgo arqueológico muy importante,
sepulturas de monjes”.
CONTROVERTIDO CONVENTO
DE SANTA CLARA
La Calle Cuba es un tesoro
arquitectónico. Bajando hacia la Bahía, se llega al
Convento de Santa Clara de Asís, sede de las
clarisas hasta que en una operación escandalosa en
la década del 30 del siglo XX, que provocó la
Protesta de los 13, encabezada por Rubén Martínez
Villena, se compró por el Estado cubano. Hoy
restaurado, es sede del Centro de Conservación y
Restauración (CENCREM).
El Convento prácticamente
cubre cuatro manzanas. Destinado a monjas de
clausura, los proyectos se iniciaron en 1613, y
entre sus residentes más famosos —de donde se
escaparía— está quien luego fuera la Condesa de
Merlin, gran cronista de La Habana colonial.
“La fachada principal del
Convento está en la Calle Sol. Es una construcción
muy primitiva con algunos elementos que parecen
neoclásicos, por ejemplo las columnas (la primera
construcción absolutamente neoclásica de La Habana
fue El Templete, en 1828). Muy sobrio, sencillo, su
patio interior, con jardín y arcada completa
alrededor, es increíblemente bello.”
FRAY JERONIMO EN LA
IGLESIA DEL ESPIRITU SANTO
Siempre en Cuba, y ahora
Acosta, llegamos a la Iglesia del Espíritu Santo. La
más antigua de las iglesias habaneras aún
existentes, su origen se remonta a 1638. “De fachada
muy simple, con frontón, comenzó siendo uninave.
Permanece el bello entrelazado artístico en las
maderas labradas de su techo. Posteriormente se
añadió la segunda nave, con techo similar”.
Extremadamente sencilla y
modesta, no le resta la gran belleza que tienen sus
altares de madera preciosa y bellísimo retablo que
cierra el Altar Mayor, obra barroca. Además, reposan
los restos de Fray Jerónimo Valdés (descubiertos en
1936), quien fuera Obispo de La Habana y fundador de
la Real y Pontificia Universidad y la Casa de
Beneficencia y Maternidad.
LA MERCED Y EL
SINCRETISMO
La primera piedra de la
Iglesia de la Merced (Cuba y Merced), hermoso
templo, de estilo barroco italiano, fue colocada en
1755, pero fue inaugurada en 1792. El profesor Del
Castillo cita aquí al arquitecto Joaquín Weiss: “Si
la catedral marca el clímax del barroco en Cuba, La
Merced es su descenso hacia el neoclasicismo”.
Una de las más
suntuosas Iglesias de la Ciudad, con gran riqueza en
la ornamentación. Cuenta con una nave central
amplia y dos laterales, toda cubierta en bóvedas
soportadas en arco que unen las tres naves. La
cúpula central da una especial luz.
Este templo católico es
también objeto de visitas sincréticas, pues en las
religiones venidas de Africa veneran a la virgen de
La Merced como Obbatalá.
ARS LONGA
Ya en la Avenida del Puerto
nos detenemos en la climatizada antigua Iglesia
Parroquial de San Francisco de Paula, hoy sala de
concierto y sede del grupo de música barroca Ars
Longa. De principios del siglo XVIII,
siempre en el barroco, su interior es actualmente
espectacular, sus vitrales, ejecutados por Rosa
María de la Terga, y obras de Zaida del Río,
Nelson Domínguez, Roberto Fabelo y Cosme Proenza.
POR LA ALAMEDA DE PAULA
“Nos estamos paseando por el
lugar donde lo hacían las familias distinguidas de
la Colonia. Era un lugar obligado. Estamos
reviviendo esos tiempos.”
Algo más allá
del inicio de la Alameda, y bajo proyecto del
arquitecto Jaime Rodríguez Cunill, está en
construcción la Catedral Ortodoxa Rusa.
“Recientemente una alta representación de dicha
Iglesia depositó la primera piedra del templo y una
cruz que señala el lugar. La Catedral será
construida con todos los requerimientos de su rito,
que exigen que sus templos tengan una determinada
expresión arquitectónica. Ha habido controversias
con respecto al templo, algunos piensan que no cabe
en La Habana un templo con esa tipología”.
SERENIDAD EN LA ULTIMA
PARADA
El recorrido concluye en la
Basílica Menor y Convento de San Francisco de Asís,
construido en 1734. El complejo consta de la
iglesia, dos claustros, Norte y Sur, y una capilla.
“Restaurado en 1994. Es uno de los más valiosos
ejemplos de arquitectura barroca cubana. Un gran
complejo, también en piedra de Jaimanitas, forrado
en madera, en los pisos intermedios y las
cubiertas”.
Conservado en sus
características originales. Ahora tiene destinos
diversos, la Basílica, espectacular sala de
conciertos, y las galerías de los claustros
dedicadas a exposiciones, en el claustro Norte, arte
sacro, y las otras para esculturas y pinturas. La
Capilla del Tercer Orden, destinada ahora a teatro
para una sección de La Colmenita que atiende a niños
discapacitados. El Claustro Sur, con su bello y
tranquilo jardín dedicado a la memoria de la madre
Teresa de Calcuta.
A expensas de espacio del
jardín se construyó entre el 2003-2004 la catedral
del rito ortodoxo griego de San Nicolás de Mira. “El
proyecto y construcción fue obra de la Oficina del
Historiador.
El mobiliario, el iconostacio,
los elementos de la Liturgia y los ornamentales,
donados por la Iglesia Ortodoxa Griega. Es un
pedacito de Bizancio en La Habana.”
La Catedral, las iglesias de
San Francisco, El Nuevo, Espíritu Santo y La Merced,
y la Ortodoxa Griega se mantienen abiertas al culto.
Además, en Acosta y Picota está en activo la gran
sinagoga Adath Israel, existen templos protestantes
y en la Casa de los Arabes, la única mezquita que
hay en Cuba.
Como dijera Eusebio Leal,
Historiador de la Ciudad, el Centro Histórico de La
Habana es un espacio ecuménico. Cuando visite La
Habana, acérquese a sus más famosas iglesias.
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