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EE.UU. quiere hipnotizarnos con el
caso de inmigración de Posada
Tomado de Juventud Rebelde
El juez
William Abbot, de El Paso, Texas, ha reservado todas
las tardes de esta semana para las audiencias del
caso de inmigración de Luis Posada Carriles. Desde
el lunes y hasta el próximo viernes, ante un
auditorio básicamente de periodistas, los alegatos y
los testigos de los abogados defensores y del
Departamento de Seguridad de la Patria tratarán de
aportar evidencias para promover o desaprobar la
deportación del terrorista.
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El abogado José Pertierra, quien
representa al gobierno venezolano para el caso
de extradición del conocido terrorista,
respondió a interrogantes de Cubadebate
sobre el trámite que tiene
lugar en El Paso, Texas.
JR ofrece a sus lectores,
el texto integro
de esa entrevista
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La decisión de
juzgar en un tribunal migratorio a este hombre,
responsable de la voladura de un avión, que costó la
vida a 73 personas y por cuyo crimen el gobierno de
Venezuela solicita su extradición, da una falsa
imagen de rigor legal. El proceso de inmigración es
un mero trámite administrativo que dilata la
posibilidad de que sea juzgado por delitos de lesa
humanidad. Es como si a Bin Laden lo sometieran a un
trámite migratorio en Paquistán para probar que
entró ilegalmente a ese país, y las autoridades
judiciales no se molestaran en enjuiciarlo o
extraditarlo a Estados Unidos después de haber
volado con éxito las Torres Gemelas en Nueva York.
A vuelta de
correo electrónico, José Pertierra, abogado
especializado en asuntos migratorios y representante
en Washington del gobierno venezolano para el caso
de extradición de Luis Posada Carriles, accedió a
contestar diez preguntas que ayudan a entender lo
que en realidad estará ocurriendo estos días en El
Paso y prueban la actitud hipócrita de la
administración norteamericana.
—¿Por qué se habla de un proceso de inmigración y
uno de extradición en el caso de Luis Posada
Carriles?
—El proceso de extradición es paralelo e
independiente al trámite de inmigración. Se parecen
solamente en que ambos buscan expulsar al acusado
de Estados Unidos.
—¿Por qué usted define el de inmigración como un
trámite y la extradición como un proceso? ¿Cuál es
la diferencia?
—El proceso de
extradición es un proceso judicial, mientras que el
trámite de inmigración es administrativo. Los
“jueces” de inmigración son funcionarios empleados
por la Oficina Ejecutiva para Revisión de
Inmigración, una agencia gubernamental dentro del
Departamento de Justicia. Históricamente, no se
llamaban jueces, sino “Oficiales de Investigación
Especial”. El Congreso les cambió el nombre por el
de “Jueces de Inmigración” en 1996. Lo único que
hizo fue modificar el título. No añadió ninguna
atribución especial. Son empleados del Departamento
de Justicia. No son jueces independientes. Igual que
los emplea libremente, su empleador los puede
despedir.
“Los jueces federales no son empleados. El
Presidente los nombra jueces de por vida. El
Artículo 3 de la Constitución de Estados Unidos
trata de establecer un balance gubernamental cuando
establece las tres ramas del gobierno: I) el
Ejecutivo, II) el Legislativo y III) el Judicial.
“La rama judicial es la que interpreta las leyes que
el Congreso aprueba y el Presidente hace cumplir.
Los jueces federales no pueden ser despedidos salvo
por traición a la patria o si cometen crímenes
serios. El gobierno tampoco les puede reducir sus
salarios. El propósito de esa independencia es
promover la imparcialidad, y reducir la
contaminación del proceso judicial por el Ejecutivo
o el Congreso. Esa independencia judicial es la que
facilitó las decisiones históricas en los casos de
Elián y de los Cinco”.
—Si tanto el trámite de inmigración como el proceso
de extradición tienen el propósito de expulsar a
Posada Carriles del país, ¿qué importancia tiene que
lo deporten o lo extraditen?
—La extradición
de Posada Carriles tendría que ser a Venezuela para
que rinda cuentas ante un tribunal en Caracas por el
delito de homicidio contra 73 pasajeros en un avión
de Cubana de Aviación, mientras que en el trámite de
inmigración Posada Carriles tiene la opción de
escoger el país donde prefiere ser deportado, sin
tener que rendir cuentas ante ningún tribunal
penal.
“Posada es
prófugo de la justicia en Caracas, en donde se
escapó de una prisión en 1985 en vísperas de la
decisión del tribunal penal. Deportarlo a un país
donde pueda vivir tranquilamente sería una burla a
la justicia y a la memoria de los familiares de los
pasajeros que fueron asesinados por la bomba en la
que explotó el avión en el cual viajaban. Los
forenses que investigaron el siniestro reportan que
los restos humanos fueron encontrados en pedacitos,
flotando en el mar. La mayoría de los familiares ni
siquiera pudo reconocer a sus seres queridos”.
—¿Qué ha pasado con el pedido de extradición de
Posada Carriles que presentó Venezuela?
—La República Bolivariana de Venezuela presentó el
pedido de extradición el 15 de junio de 2005 al
Departamento de Estado. Este lo trasladó al
Departamento de Justicia, el cual dice que todavía
está “estudiando” el caso. Aún no lo han presentado
al Tribunal Federal para iniciar el proceso de
extradición. Hemos conversado con oficiales del
Departamento de Estado y del Departamento de
Justicia sobre esto varias veces, y el gobierno de
Estados Unidos sabe que Venezuela está molesta por
esta demora injustificada.
—¿Es necesario legalmente esperar que concluya el
proceso de inmigración antes de iniciar el proceso
de extradición?
—No. El proceso de extradición prevalece ante las
leyes de inmigración. En 1963, el Tribunal de
Apelaciones de Inmigración interpretó la relación
entre los dos procesos. El ex presidente de
Venezuela, Marcos Pérez Jiménez, había huido a
Estados Unidos para escaparse de varios procesos
judiciales en Venezuela por peculado y malversación
de fondos. Estados Unidos inició un proceso de
inmigración para deportarlo. Pérez Jiménez trató de
frenar la deportación con una solicitud de asilo, y
Venezuela pidió su extradición.
“El Tribunal de Apelaciones de Inmigración dictaminó
que ‘cuando hay casos paralelos de deportación y de
extradición pendiente, la orden de deportación se
retira y los procedimientos de deportación se
suspenden durante el proceso de extradición...’. Eso
es, dice la corte, porque ‘los procedimientos de
deportación no sirven a algún fin útil . . . y
pudieran hasta complicar innecesariamente los
procedimientos de extradición’. Igual que con el
caso de Pérez Jiménez, el proceso de deportación de
Posada Carriles entorpece el proceso de
extradición.
“La Secretaria de Estado tiene la potestad para
extraditar a Posada Carriles, y el juez de
inmigración no tiene el poder para impedir una
extradición. No creo que logre ganar el caso de
inmigración, pero aun si el juez de inmigración le
concede asilo a Posada Carriles, la Secretaria de
Estado puede legalmente cancelar la decisión de la
agencia de inmigración y extraditarlo a Venezuela
para que sea procesado en Caracas por homicidio”.
—¿Por qué Estados Unidos no ha presentado el pedido
de extradición al juez federal y procede solamente
con el trámite de inmigración?
—El gobierno de Estados Unidos nos quiere hipnotizar
con el caso de inmigración para que el mundo crea
que está haciendo algo con Posada Carriles. Pero
realmente hace lo mínimo, con un fin publicitario.
El Departamento de Seguridad debería haberlo
encausado por terrorista o criminal en los alegatos
de deportabilidad que presentaron. Tienen la
evidencia. El 17 de noviembre de 2000, Posada
Carriles intentó asesinar a Fidel Castro con una
bomba de 15 kilogramos de C4, mientras este daba una
conferencia en la Universidad de Panamá donde 2 000
estudiantes estaban reunidos. Fue condenado a ocho
años de cárcel por la justicia panameña. Eso lo
descalifica para el asilo.
“Posada le confesó al New York Times en 1998 ser el
autor intelectual de las bombas que colocaron en La
Habana, una de las cuales mató a un turista
italiano. Eso también lo descalifica para el asilo.
La voladura del avión en 1976 y el hecho de ser
prófugo de la justicia venezolana también lo
descalifica para el asilo. Los años que pasó como
residente salvadoreño, guatemalteco y hondureño,
también lo descalifican para asilo en Estados
Unidos. El caso de inmigración está claro. Posada no
califica para asilo, y al juez Abott no le quedaría
más remedio que ordenar su deportación. Sin embargo,
Posada puede escoger el país donde prefiere ser
deportado. Si un juez federal ordena su extradición,
Estados Unidos estaría obligado a enviarlo a
Venezuela, salvo que abrogue el tratado de
extradición”.
—¿En qué se basa Venezuela para pedir la extradición
de Luis Posada Carriles?
—En tres convenios específicos: I) el Convenio de
Extradición entre Estados Unidos y Venezuela de
1922; II) el Convenio para la Represión de Actos
Ilícitos contra la Seguridad de Aviación Civil,
firmado en Montreal en 1971, y III) el Convenio
Internacional para la Represión de los Atentados
Terroristas Cometidos con Bombas, firmado en 1997.
“El Convenio de 1922 obliga a Estados Unidos a
extraditarlo a Venezuela por los homicidios
cometidos con la voladura del avión en 1976. El
Convenio de Montreal y el Convenio para la Represión
de los Atentados Terroristas Cometidos con Bombas,
obligan a Estados Unidos a extraditarlo por hacer
colocar un explosivo que causó el derribo de un
avión de pasajeros. De acuerdo con los convenios,
Estados Unidos tendría que extraditar a Posada
Carriles a Venezuela o enjuiciarlo penalmente en
territorio norteamericano. Tramitar un caso contra
Posada Carriles por infracciones de las leyes de
inmigración, incumple las obligaciones de Estados
Unidos que establecen los convenios internacionales
con los cuales se comprometió”.
—¿Cuál es la base
legal para la detención de Posada Carriles?
—Posada Carriles está detenido por infracciones de
las leyes de inmigración. La jurisdicción sobre su
detención la tiene el Departamento de Seguridad de
la Patria. El juez Abbott le negó libertad bajo
fianza el 25 de julio, porque la evidencia muestra
que Posada está vinculado con el terrorismo.
“El 10 de junio,
Venezuela le pidió a Estados Unidos la detención
preventiva a fines de extradición de Posada
Carriles, pero hasta ahora el Departamento de
Justicia no ha querido remitir esa solicitud al
tribunal federal. Nosotros queremos que Estados
Unidos presente la solicitud de detención preventiva
al juez federal, porque vale más el proceso de
extradición que el trámite de inmigración. Queremos
asegurarnos de que Posada Carriles no sea deportado
a un país que lo ampare. Debe ser extraditado a un
país que lo enjuicie por asesino: Venezuela.
“Pero si la montaña no viene a Mahoma, habrá que ir
a la montaña. Estamos contemplando pedirle
directamente al tribunal federal la orden de arresto
preventivo si el Departamento de Justicia rehúsa
hacerlo”.
—¿Quién tiene la responsabilidad en última instancia
de extraditar a Posada Carriles a Venezuela?
—La Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, es la
que decide implementar la orden de extradición
emitida por el juez federal. Ella tendría tres
opciones: I) extraditarlo, II) extraditarlo con
ciertas condiciones, o III) no extraditarlo. Si no
lo extradita, Estados Unidos incumpliría los tres
convenios internacionales importantes que mencioné
anteriormente. Especialmente después del 11 de
septiembre, es importante respetar los convenios
antiterroristas. Si Estados Unidos ampara, en vez de
extraditar, a los terroristas en su territorio, no
tiene base legal para exigirles a los demás países
que extraditen a Estados Unidos terroristas que
buscan amparo en el extranjero.
—Medios internacionales suelen aventurar la tesis de
que Estados Unidos no va a extraditar a Posada
Carriles a Venezuela, porque ya ha dicho que no está
dispuesto a hacerlo. ¿Cree usted que Venezuela logre
la extradición?
—Sí. Tanto la ley como el pueblo norteamericano
apoyan la extradición de Posada Carriles a
Venezuela. La ley está muy clara. Es un terrorista
confeso que legalmente no tiene defensa que le
permita evadir una orden de extradición. “Cuando la
Secretaria Rice tenga que decidir si lo extradita,
se dará cuenta de que políticamente no tiene más
opción que extraditarlo. No hacerlo tendría un costo
político muy alto. ¿Cómo podría el presidente Bush
pedir apoyo y sacrificio en la guerra en contra del
terrorismo, si en vez de combatir el terrorismo,
Estados Unidos lo fomenta y lo ampara?”. |