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En nombre de la lucha contra
el terrorismo, Estados Unidos debe extraditar a
Posada Carriles a Venezuela
• Manifiesto de los Premios
Nobel Nadine Gordimer, José Saramago, Rigoberta
Menchú y Adolfo Pérez Esquivel y de los académicos
Noam Chomsky y Salim Lamrani
Antiguo
miembro de la policía del dictador cubano Fulgencio
Batista, el señor Luis Posada Carriles se incorporó
a las filas de la CIA después de 1959. Formado en la
Escuela de las Américas de Fort Benning en Georgia,
se hizo experto en explosivos y participó en la
agresión militar estadounidense de Bahía de Cochinos
en abril de 1961.
Es
responsable de varias decenas de sangrientos
atentados que costaron la vida a más de un centenar
de civiles inocentes. Es considerado como el autor,
junto con otros como el terrorista Orlando Bosch,
del odioso crimen de Barbados en que un avión
comercial de Cubana de Aviación que transportaba a
73 personas estalló en pleno vuelo el 6 de octubre
de 1976. Ninguno de los pasajeros sobrevivió.
Los
documentos oficiales del FBI y de la CIA,
desclasificados en mayo y junio del 2005, reconocen
al señor Posada Carriles como el responsable de ese
infame crimen. Arrestado y condenado en Venezuela,
el señor Posada Carriles escapó de prisión en 1985
gracias al apoyo de la extrema derecha cubana de
Florida. Luego ofreció sus servicios al teniente
coronel Oliver North en la guerra sucia contra los
sandinistas en Nicaragua en los años 1980.
En
1997, una ola de atentados terroristas golpeó la
industria turística cubana dejando numerosos heridos
y costando la vida al joven italiano Fabio Di Celmo.
En una entrevista publicada en el New York Times
el 12 de julio de 1998, el señor Posada Carriles
reconoció ser el autor de esos actos terroristas
afirmando que el italiano “se encontraba en el lugar
equivocado en el momento equivocado”. No expresó
ningún arrepentimiento declarando con cinismo:
“Duermo como un bebé”.
El 17
de noviembre del 2000, el señor Posada Carriles
intentó asesinar al presidente cubano Fidel Castro
poniendo una bomba de 15 kilogramos de C4, mientras
éste daba una conferencia en la Universidad de
Panamá donde 2 000 estudiantes estaban reunidos.
Según las autoridades panameñas, la explosión
hubiera podido ocasionar centenas de víctimas.
Detenido y juzgado, fue condenado a 8 años de
cárcel.
No
obstante, un acto incalificable se produjo el 25 de
agosto del 2004: la presidenta saliente de Panamá,
Sra Mireya Moscoso, cuyo mandato presidencial
terminaba el 31 de agosto del 2004, indultó al señor
Posada Carriles y a sus tres cómplices violando así
la ley panameña que estipula que es posible ejercer
el indulto acerca de un prisionero sólo si el
proceso judicial se ha terminado. Ahora bien, el
juicio del señor Posada Carriles se encontraba en
fase de apelación. Es ahora público y notorio que la
señora Moscoso actuó para satisfacer los deseos de
la extrema derecha cubana de Miami, ciudad donde
actualmente reside, y en consecuencia de las
presiones de Washington.
Desde
el mes de marzo del 2005, el señor Luis Posada
Carriles se halla en Estados Unidos mientras que el
Departamento de Justicia estadounidense le notificó
una prohibición de entrada en su territorio.
Venezuela pide la extradición del señor Posada
Carriles, que dispone de la nacionalidad venezolana,
para que sea juzgado garantizándole sus derechos
constitucionales.
En
nombre de la lucha contra el terrorismo, Estados
Unidos debe mostrar el ejemplo extraditando al señor
Posada Carriles a Venezuela, para que sus crímenes
no queden impunes. La humanidad entera observa este
asunto con atención pues la memoria de las víctimas
del terrorismo exige que la justicia triunfe sobre
la barbarie.
¡La
impunidad debe cesar!
Nadine
Gordimer, José Saramago, Rigoberta Menchú, Adolfo
Pérez Esquivel, Salim Lamrani, Noam Chomsky. |