Prisioneros Políticos del Imperio| MIAMI 5      


C U L T U R A

La Habana, 31 de Agosto de 2005

-M- Y MATHIEU CHÉDID
¿crimen o castigo?


POR PEIO GARCIA —especial para Granma Internacional—

MATHIEU Chédid habla hoy de retomar su nombre de escena, cambiar el traje y el peinado en M. En resumen: quiere desaparecer a M.

Por la popularidad que Mathieu Chédid conoció a través de M en los tres álbumes con los cuales llegó a la cumbre de la canción pop‑rock francesa, uno podría preguntarse ¿por qué anuncia hoy que piensa separarse de su personaje?

'M es una cobertura...
'M es una cobertura...
 

...adentro se encuentra Mathieu Chédid”.
...adentro se encuentra
Mathieu Chédid”.

 

Resulta muy difícil a primera vista establecer una diferencia entre los dos perfiles que por lo tanto vienen de la misma cara. M, el personaje que nació de la imaginación voraz de Mathieu Chédid, es su doble artístico y a veces puede parecer más vivo que el hombre. En efecto, el artista confiesa que “ama la idea de que Superman hace maravillas y que cuando vuelve a ser Clark Kent es un poco torpe, anónimo¼”.

Si M se impone en el escenario para prestarse a una improvisación tan incontrolable como el río de sonidos y gestos que produce, observamos en la parte oculta del trabajo de Mathieu Chédid, en particular en la escritura, un comportamiento mucho más ponderado. Claro que M se presiente ahí con textos metafóricos e ilustrativos, pero al indagar un poco más profundamente uno se percata de que “M es una cobertura. Adentro se encuentra Mathieu Chédid”, como lo afirma el propio artista. Hallamos todo el arte literario que sólo puede nacer de Mathieu Chédid.

Un detractor podría sólo ver divagaciones del hombre a ultranza, pero es precisamente ahí donde está la sustancia que le dio vida a M.

Mathieu Chédid nació en Boulogne‑Billancourt en Francia, el 21 de diciembre de 1971, hijo del cantante Louis Chédid y nieto de la escritora Andrée Chédid, y creció en ese ambiente de creación. Tenía seis años cuando hizo su primera aparición en su “carrera musical” cantando en el coro de una canción de su padre T'as beau pas être beau (A pesar de que no eres bonito). Al cursar de los años crea diversos grupos con otros cantantes franceses como Mathieu Boogaerts, Pierre Souchon o Julien Voulzy antes de convertirse en un músico profesional y acompañar a varios artistas franceses en los estudios o en las giras.

En 1997 llegó el primer álbum, el bautizo, con el cual nació la trama de un nuevo personaje: M.

Dos años después con el segundo álbum, Je dis aime (Digo M), ganó en el 2000 el premio de mejor intérprete masculino y de mejor concierto.

¡Creció M y halló su lugar!

Se esboza mejor entonces la silueta de “un simple” autor, compositor e intérprete que, a la inversa de lo acostumbrado en la música francesa moderna, no hace un cuento de su vida, sino una búsqueda poética para que resurjan las vibraciones de la letra.

El joven Chédid habrá pasado unas cuantas noches al calor de la chimenea junto a papáy a abuelita para definir la palabra música, y ahora con sus propìos instrumentos para crear el sonido, usa con tacto figuras de estilo y juegos de sonoridades. Un guitarrista con un talento tan singular que llega a hacer sonar las palabras. Una disonancia por aquí, una asonancia por allá, el artista le agrega el ambiente de la nota a la letra.

En la frase Emilie 1000 volts milite (Emilie mil voltios milita) —del álbum Je dis aime—, las siete primeras notas verbales parecen fluir como una corriente continua, da la impresión de que uno está deslizándose poco a poco en el agua, y llegar a la última sílaba tiene el mismo efecto que chocar con una pared en medio de una autopista.

Uno podría pensar que la forma con la que maneja el idioma lo convierte en un autor realizado... ahí es donde le aprieta el zapato. En las giras donde presentó sus dos últimos álbumes mostró con claridad cómo la fuente de sus sonidos estaba lejos de agotarse, pues le agregó juegos de palabras a la interpretación, como “el amor matemático” una canción que es una visión algebraica de un amor que luce tan racional que se convierte en una paradoja.

El punto cumbre de esas extravagancias de la palabra es más evidente en el último álbum que le dedicó a su hijo, con canciones en general más suaves aunque siguen siendo muy trabajadas, como le radeau de l'amour (la balsa del amor) donde el texto se convierte en una partitura musical con numerosas notas diseminadas en las palabras. Pero ese juego de frases musicales no es sólo un efecto de estilo, también deja entrever las concepciones del hombre escondido detrás del artista. Así lo sugiere antes del refrán “una nota falsa y la vida se va”.

La profundidad de los últimos textos demuestra que en el fondo Mathieu Chédid no se refugió en el mundo fantasmagórico de M, sino que nos deja adivinar su visión de la creatividad, entrelazada con los sentimientos fundamentales que construyeron el ser tal y como es.

Convertido en un noble representante de la nueva generación de la música francesa en ascenso, parece lógico que tenga ganas de cambiar de traje de trabajo, hablando de M, y aún cuando hasta ahora dice “no estoy seguro de nada”; ya es algo, nosotros podemos, al menos, estar seguros de una cosa: por más que haga Mathieu Chédid, nunca se olvidará a M ¡y eso ya es algo!

No es un crimen, sino algo así como un castigo.

 

IMPRIMIR ESTE MATERIAL


Director General: Frank Agüero Gómez. Director Editorial: Gabriel Molina Franchossi.
HOSPEDAJE: Teledatos-Cubaweb. La Habana
Granma Internacional Digital: http://www.granma.cu/

También en: http://granmai.cubaweb.com/

http://www.granmai.cubasi.cu/

 

Correo-E | Inglés | Francés | Portugués | Alemán | Italiano | REVISTAS
Sólo Texto | Feeds RSS en español | Suscripción para la Edición Impresa
Versión sólo texto | Canal RSS |
© Copyright. 1996-2005. Todos los derechos reservados. GRANMA INTERNACIONAL DIGITAL. Cuba.

Subir