Arsenio y el conjunto de son
POR RAFAEL LAM —especial para Granma Internacional—
LOS
conjuntos soneros cumplen su aniversario 65. Según
muchos investigadores, culminado en 1940 con el
Conjunto de Arsenio Rodríguez este formato
instrumental logra mayores posibilidades armónicas
de ejecución.
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Arsenio
Rodríguez.
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La
prueba de su vigencia se halla en la música bailable
de Cuba y de toda la América, al margen de las
posibles sustituciones o adiciones no determinantes
en la esencia de la sonoridad lograda por el
conjunto. El mismo Arsenio sumaría ocasionalmente, a
finales de la década de los 50 y en el decenio
siguiente, algunos instrumentos como paila, flauta,
saxo y güiro a la topología original.
Como
muchos otros músicos, experimentó durante la década
de los 30, cuando ya los sextetos y septetos habían
pasado su gran momento. “Pensé que el septeto
—declaraba Arsenio en 1952 a la revista Bohemia—
con la trompeta, la guitarra y el tres, no tenía la
armonía necesaria y le agregué tres trompetas para
armonizar con la sección de metales. También le
incorporé el piano y la tumbadora con mi hermano
Kike. Buscaba una sonoridad más potente para los
grandes salones de baile y los espacios al aire
libre como La Polar. Me decían “El Loco de la
Chambelona”, pero al año siguiente, al ponerse de
moda los conjuntos, ya no estaba tan loco”.
Arsenio,
además de todo esto, le dio preponderancia a las
voces, según David F. García, acostumbraba usar dos
primeras voces, y una segunda voz para obtener el
sonido vocal único de su grupo. Le imprimía una
potencia afro al “motor sonoro” del conjunto. Para
recordar los conceptos y la inteligencia musical de
Arsenio con el conjunto, tomamos algunas
declaraciones de sus músicos y familiares más
cercanos.
“Yo
comencé con Arsenio —habla Rubén González, piano-man—
en 1942, él vivía cerca de mi apartamento. Pasó y me
escuchó con su oído prodigioso. Todos los que
trabajamos en su conjunto recibimos sus
conocimientos, estas agrupaciones soneras eran
verdaderas escuelas de música. Los conservatorios de
la música cubana estaban en la calle, a través de la
tradición oral, de la que se alimentó durante siglos
la música. Era el Rey de la clave, ése era su
concepto para facilitar los pasos del bailador que
es la esencia del son. Arsenio tocaba en un ritmo
lento, buscando estabilidad y seguridad, para el
bailador”.
Otro
de los geniales pianistas de Arsenio, Lilí (Luis)
Martínez, trabajó con el conjunto desde 1945 hasta
1950, en 1983 le reveló a la periodista Mayra A.
Martínez: “Si no hubiera tocado con Arsenio seguro
no conociera tanto el son. Aprendí a su lado, fui su
arreglista. Cuando se inspiraba, a cualquier hora,
me llamaba para no olvidarse de la composición. Me
la cantaba y decía con su voz ronca, “¿Pa´ cuándo
está eso?” Yo arreglaba sin piano, dondequiera y en
unas horas ya estaba la composición. Nunca me
insinuó Arsenio que algo no le gustaba”.
El
hermano de Arsenio, Raúl (Papá Quila), fue bongosero
del conjunto: “Arsenio no era comida fácil, era muy
exigente, tenía una escuela muy precisa que hacía
cumplir a todos. Cuando alguien desafinaba movía la
cabeza, tenía un conocimiento natural, un oído
superdotado. Tenía su tesis de la música y la
mantuvo con sus ideas fijas. Los músicos de la vieja
guardia eran así, morían con las botas puestas.
Tuvieron que pasar muchos años para que la historia
le diera la razón. El me decía: “Uno siembra una
matica y otros son los que disfrutan de ese árbol”.
Cuando llegó a EE.UU. los músicos latinos iban a
cogerle la seña, a cogerle los trucos. No iban a
bailar, lo copiaban constantemente. De ahí salió la
llamada salsa latina, junto a Ignacio Piñeiro y
Miguel Matamoros”.
Casualmente en la entrevista de Bohemia de
1952, Arsenio planteaba que en sus presentaciones en
la emisora de radio, Pérez Prado, Bebo Valdés y René
Hernández (tres genios), al final le preguntaban:
“¿Qué música es esa que tocas con el conjunto?” No
entendían la rareza musical. “Mucho tiempo después
—manifiesta Arsenio— esa gente empezaban a escribir
mambos y enviarlos a Nueva York y otros países, sin
que yo, que era el padre de la criatura, me
enterara”.
Cheché,
una de sus parientes que todavía viven en Güines,
acota que Arsenio era “incansable en los ensayos y
las presentaciones. Dormía poco, obligaba a sus
músicos a ser elegantes y presumidos —exigencia de
aquellos tiempos—, revisaba a sus músicos, los
tocaba con las manos a ver si estaba pelado, con
saco y corbata”.
Según
el Diccionario de Helio Orovio, tiene como fecha de
nacimiento el 31 de agosto de 1911. La inscripción,
sin embargo, es del 31 de agosto de 1913 con el
nombre de Ignacio Arsenio Travieso Scull. Rodríguez
fue un apellido “prestado” para la inscripción en el
Registro Civil de Güines. |