Pide Cuba
reforma radical de la OMC
HONG KONG, CHINA, 15 dic (PL).— Cuba
pidió hoy una reforma radical de la Organización
Mundial de Comercio (OMC), que le permita responder
con políticas nuevas y efectivas a los intereses de
la gran mayoría de sus Estados miembros.
En tal sentido se pronunció Ricardo
Cabrisas, ministro de Gobierno de Cuba, quien
preside la delegación de su país a la 6ª Conferencia
Ministerial de la OMC, en la plenaria del foro que
sesiona en esta ciudad desde el martes.
En su discurso, el representante de
Cuba afirmó que esas nuevas políticas deben tener
como objetivo primario el desarrollo social de los
pueblos hoy desfavorecidos, y no basarse en
doctrinas neoliberales ni exclusivamente en el
comercio para resolver los problemas acuciantes del
Tercer Mundo.
Cabrisas hizo un breve recuento de
los objetivos adoptados en la conferencia
ministerial de Doha, Qatar, en noviembre del 2001,
tras decir que la situación actual es más dramática
que la existente entonces.
Señaló que en Doha se acordó
emprender un programa para ayudar a resolver las
insuficiencias y desequilibrios del sistema
multilateral de comercio resultantes de la Ronda de
Uruguay y llevar a cabo una reforma fundamental del
comercio agrícola.
Sobre todo convinimos en que el "Trato
Especial y Diferenciado a los Países del Tercer
Mundo" sería parte integrante de estas negociaciones
y se tendría en cuenta sus necesidades en materias
de desarrollo, tales como seguridad alimentaria y
desarrollo agrario, subrayó el Ministro.
Cabrisas recordó que a la Ronda
iniciada en Doha se le llamó "del Desarrollo".
Sin embargo, los cuatro años
transcurridos desde entonces sólo han aumentado las
frustraciones y los compromisos incumplidos, expresó
ante los representantes de los 149 Estados miembros
de la OMC reunidos en plenaria.
Denunció que se exige a los países
del Tercer Mundo la apertura de sus mercados de
productos no agrícolas y de servicios, con lo que se
les obliga a abandonar sus procesos de
industrialización, a cambio de supuestas ganancias.
El jefe de la delegación cubana
destacó la persistencia de políticas proteccionistas
y afirmó que ello convierte el discurso del libre
comercio en una retórica vacía que sólo sirve para
cubrir los intereses de lucro de los países
desarrollados.
Cabrisas señaló como hecho concreto
que niega esa retórica de libre comercio, el bloqueo
económico, comercial y financiero de Estados Unidos
contra Cuba que dura 45 años, que, afirmó, viola las
más elementales disciplinas de ese llamado libre
comercio.
No es preciso dar cifras para
demostrar que en el conjunto de los países del Sur
miembros de la OMC, la pobreza creció, los
indicadores económicos y sociales se deterioraron y
la inestabilidad sacude al Tercer Mundo, añadió en
otra parte de su intervención.
Cuba apoya y respalda las demandas
de los pequeños países caribeños contra la política
discriminatoria de la Unión Europea hacia el azúcar
y el banano, que los afecta, subrayó Cabrisas.
El Ministro afirmó que el comercio
internacional, sobre la base de sus reglas actuales,
es cada vez más inequitativo y profundiza las
desigualdades entre las naciones y dentro de las
naciones.
Cuba considera necesario reorientar
el debate de la OMC, enfatizó el representante de la
Isla.
Es imprescindible exigir el
cumplimiento efectivo de los compromisos suscritos
por los países desarrollados y adoptar las acciones
necesarias para modificar los acuerdos existentes,
eliminando los desequilibrios impuestos por presión
política y económica de los principales países
industrializados, añadió.
Sólo así, dijo, se podrá aspirar a
la eliminación del proteccionismo y las medidas
unilaterales, a la solución del endeudamiento
externo de los países en desarrollo y de los menos
avanzados, y a reducir la brecha entre el Norte y el
Sur.
Apuntó posteriormente que se
requiere de la solidaridad que se traduzca en formas
de integración de nuevo tipo, que como la Alianza
Bolivariana para las Américas, se dirija a la
verdadera solución de los problemas que afectan al
ser humano.
El representante cubano concluyó su
intervención afirmando que el mundo tiene ya tanta
injusticia, desigualdad y explotación que se hace
insostenible y que la lucha por un mundo mejor es la
única posibilidad de salvarlo.