|
CONCLUYE FESTIVAL DE CINE DE LA HABANA
El premio mayor: la irrupción
de jóvenes cineastas
• Argentina, México, Brasil,
Chile y Cuba acaparan los Corales
POR MIREYA CASTAÑEDA —de Granma Internacional—
PREVISIBLEMENTE, los premios Coral del 27º Festival
Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano
recayeron en las cinematografías más establecidas
del continente, Argentina, México, Brasil, Chile y
Cuba.
Un encuentro
que tuvo por característica fundamental la fuerte
presencia de jóvenes directores, hecho corroborado
por Alfredo Guevara, presidente del Festival, junto
a algunos de los más reconocidos de siempre.
LOS
MULTIPLES PREMIOS CORAL
Deja de ser
sorpresa que Argentina se alce con gran número de
palmarés, y este año no ha sido diferente.
Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer,
inauguró el Festival y se apoderó del Primer Coral y
el de sonido.
Bauer, al
agradecer el premio, destacó que el Festival de La
Habana es un espacio clave para el encuentro de los
cineastas latinoamericanos, y lo dedicó “a los
muertos de las Malvinas”, a los 30 mil desaparecidos
durante la dictadura militar “que nos llevó a una
guerra irresponsable en una causa justa, porque las
Malvinas son argentinas, son latinoamericanas”, y
“todos debemos luchar en la paz por su
recuperación”.
Coguionista de
la cinta, el destacado intelectual Miguel Bonasso
consideró “un honor muy grande” recibir el Coral de
este Festival, porque “tiene la mejor sede, esta
Cuba gloriosa que todos llevamos en el corazón”.
El Comité de
Cineastas de América Latina concedió su premio, el
Saúl Yelín, al documental La dignidad de los
nadie, de uno de los fundadores, Fernando Pino
Solanas; la FIPRESCI distinguía a El aura, de
Fabián Belinski; el Coral de dirección de arte fue
para Mercedes Alfonsín en Monobloc (del
realizador Luis Ortega), y el de Mejor actriz
(compartido) para Antonella Costa en El viento
(del director Eduardo Mignogna).
El séptimo
Coral de Argentina, en la categoría de animación fue
para Viaje a Marte, de Juan Pablo Zaramelia.
México parece
volver por sus fueros, y este año se marcha con
cinco lauros. En ficción, el Segundo Coral fue para
Las vueltas del Citrillo, de uno de los
establecidos, Felipe Cazals, quien además se alzó
con el Coral al Mejor Director, y su intérprete,
Damián Alcázar, alcanzó el de Mejor Actor.
También se
lleva México los Coral al Mejor Corto de Ficción,
por Yo también te quiero, de Jack Zagha
Kababie, y el Primer Coral en la categoría
documental por Toro Negro, codirigido por
Carlos Armelia y Pedro González-Rubio.
Habana
blues, del español Benito Zambrano, fue
recompensada por la Asociación Católica para la
comunicación (SIGNIS), y con el Coral para un filme
de realizador no latinoamericano con tema de la
región.
Brasil,
siempre grande, obtuvo cuatro premios, todos en
ficción, los corales por Juego subterráneo,
de Roberto Gervitz, de música y edición, y La
mala hora, de Ruy Guerra, en fotografía, y el
importante de la Popularidad para Olga, de
Jayme Monjardim.
La
cinematografía cubana, que se aprecia en
recuperación, obtuvo tres de sus cuatro lauros, por
Barrio Cuba, del maestro Humberto Solás:
cartel, mejor actriz (ex aequo) para Luisa
María Jiménez, y el Premio Especial del Jurado. El
cuarto palmarés fue en guión inédito, para Omertá,
del joven director Pavel Giroud (que está haciendo
la postproducción de su filme La edad de la
peseta).
Dos jóvenes
chilenos sorprendieron a los jurados. En ficción
Matías Bize, con su muy comentada En la cama,
recibió el Tercer Coral y el de guión, y en la
categoría Opera Prima, el Coral fue para Alicia
Scherson por Play.
HACIA EL 28º
FESTIVAL
En
su discurso de clausura en la sala Chaplin, luego de
felicitar a los múltiples ganadores de los corales,
Alfredo Guevara habló de otro premio, la presencia
de una nueva generación de cineastas que llega
—dijo— con calidad, rigor artístico y visión de la
vida, y consideró que en ellos está la trascendencia
y futuro del Nuevo Cine Latinoamericano, no importa
si con nuevos códigos o transformando el de los
fundadores.
La imagen que
queda de este encuentro —afirmó Guevara— es una
marea de jóvenes y por ello iniciar los trabajos
para el 28º Festival Internacional de Cine de La
Habana, en diciembre del 2006, “es un reto
entusiasmante”. |