|
Sindicalistas del mundo demandan
liberación de Los Cinco
REPRESENTANTES de organizaciones sindicales de 72
países condenaron, en la capital cubana, al gobierno
de Estados Unidos como violador de las leyes
internacionales y lo calificaron de país terrorista
número uno en el mundo.
El
planteamiento se incluyó en la declaración final del
15º Congreso de la Federación Sindical Mundial
(FSM), que concluyó anoche, tras cuatro días de
deliberaciones en los cuales la demanda de unidad
del movimiento obrero fue el reclamo principal.
El
evento eligió a la nueva directiva de la
organización, recayendo la presidencia en Mohamed
Azzous, quien encabeza la Federación de Sindicatos
de Siria, y la secretaría general en George Mavrikos,
de Grecia.
En la
Secretaría de la FSM ocuparán cargos dirigentes
sindicales de Cuba, Perú, Siria, Sudán e India,
mientras que Pedro Ross, secretario general de la
Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), fue
elegido como uno de los vicepresidentes de la
organización internacional.
El
Congreso, en sus deliberaciones, aprobó varias
resoluciones especiales, entre las cuales se
encuentran la del reclamo de libertad inmediata a
los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados
Unidos, la defensa de las mujeres y jóvenes
trabajadores y el rechazo a la discriminación a los
emigrantes.
Igualmente, a favor de la educación y capacitación
de los sindicalistas, la desaprobación al ALCA,
calificado como proceso de integración oligárquica,
y el respaldo a la bolivariana ALBA basada en la
cooperación y el intercambio comercial solidario.
Los
delegados y participantes plantearon en el documento
aprobado en la sesión final que resulta vital unir a
todos los explotados y oprimidos, trabajadores,
campesinos, desempleados y a movimientos sociales y
comunitarios para hacer surgir una fuerza sólida y
victoriosa para la lucha.
Calificaron el sistema capitalista como inseparable
de la agresividad y brutalidad que caracterizan al
imperialismo a escala internacional, participante en
guerras preventivas y amenaza para los estados con
su política de intervención militar.
En la
sesión de clausura, Mavrikov pidió "elevar la
solidaridad entre nosotros y con todos los
trabajadores del mundo frente a las amenazas
imperialistas" y recalcó que la unidad de los
trabajadores es el instrumento básico para la lucha
por los intereses de la clase obrera.
Finalmente, Ross, en una breve intervención, recordó
que para lograr un mundo mejor es necesario
transformar el actual y combatir por alcanzar un
nuevo orden económico internacional. (PL)
|