POR
RAISA PAGES —de Granma Internacional—
LA canasta básica cubre parte de los
alimentos necesarios al pueblo cubano, pero para
completar la nutrición de la familia hay que acudir
a los mercados agropecuarios.
Con menos oferta que el año anterior
y con una demanda creciente los precios actuales de
las viandas y hortalizas han experimentado un alza
preocupante.
Como los alimentos son mercancías
imprescindibles para sobrevivir, la población
necesariamente tiene que adquirir determinados
productos para su subsistencia, aun cuando los
precios sean elevados.
La contracción en la disponibilidad
de productos agrícolas en relación con el año
anterior, tanto en viandas, hortalizas como
cárnicos, se hizo sentir en la última semana de
noviembre al recorrer los centros de oferta y
demanda.
La producción agropecuaria tributada
a los mercados agropecuarios descendió por problemas
climáticos que se han presentado. Primero la aguda
sequía de más de dos años, ciclones y lluvias
abundantes que atrasaron las cosechas de verduras de
este incipiente invierno.
La disminución de la oferta se
aprecia tanto en el sector estatal como en el
privado, según las estadísticas hasta el cierre de
octubre de este año (ver cuadro adjunto). Sin
embargo, en la capital, los mercados donde
predominan los concurrentes campesinos tienen mejor
surtido, aunque los precios han alcanzado altos
niveles, que no están al alcance de los salarios de
una parte de la población.
Un mazo de lechugas puede oscilar
entre 7 y 9 pesos, una libra de tomate entre 10 y 15
pesos y una libra de zanahoria le puede costar en
estos días desde 9 pesos hasta 20. Los precios de
las viandas como malanga, yuca y boniato también son
superiores, excepto en el plátano donde se mantienen
casi iguales.
Recientemente se hizo un operativo
en la capital donde se decomisaron los productos de
36 camiones que no tenían su documentación legal. Al
día siguiente se notó la secuela. "Los mercados
están vacíos", dijeron unos. Pero al tratar de
comprobarlo se notaba la tradicional exageración. La
mayoría ofrecía un aspecto normal. Pero los precios…
"Los particulares compran la
mercancía a los camioneros a un precio más alto y
por tanto la venden más cara. Ellos pagan en
efectivo a los suministradores, no en cheques como
los del sector estatal, por eso muchos prefieren
acudir a los compradores privados", opinó Jesús Baró,
administrador del mercado de oferta y demanda
"Maravillas", en el Cerro.
"También el vendedor de la tarima en
los particulares gana más, entre 30 y 50 pesos
diarios, lo cual encarece el producto para que deje
ganancias", añadió.
La baja oferta actual de productos
algunos la vinculan a que los camioneros que no
tienen licencia operativa para trasladar mercancías,
han dejado de acudir a la capital por temor a que le
decomisen los productos, después del operativo que
se hiciera en días atrás, manifiesta Alberto García,
administrador del mercado de oferta y demanda de
Panorama y Tulipán. "Los precios se van a mantener
altos hasta que no aumente la oferta. Por ejemplo,
la malanga estuvo desaparecida un tiempo y ahora
cuando apareció querían venderla a 5 pesos o más la
libra y nosotros discutimos con ellos para que la
dejaran en cuatro pesos", señaló.
En ese término de discusiones, Tania
Lago, contadora del mercado de Panorama y Tulipán,
donde predominan los privados, indicó que igualmente
sucedió con la cebolla, que querían ponerla a 15
pesos el mazo y los convencimos de variarlo a 10.
Con la col también logramos bajar un poco su
propuesta.
El vendedor Diógenes Varela, de ese
mismo centro, argumentó que los precios que le
colocan a las mercancías también están relacionados
con los impuestos. Deben pagar 5% del valor de lo
que presentan a la venta y además otro 5% por la
tarima y pizarra. Si le quedan productos sin vender
de un día para otro, deben pagar de nuevo el
impuesto.
Sin embargo, en los mercados
estatales no se cobran impuestos a los vendedores
porque constituyen trabajadores del mercado. ¿Si son
tan "leoninas" las condiciones para vender en el
mercado privado por qué no van al estatal o a los
del Ejército Juvenil del Trabajo? La respuesta
supone que aun cuando se quejen de los impuestos las
ganancias son mucho mayores por los abultados
precios.
Mario Saboya, un vendedor del
mercado campesino, expresa que tiene que salir por
las madrugadas a comprar productos en otros mercados
donde haya más afluencia de camiones, como es el
caso del situado en 19 y B. Ese día había ido a ese
lugar y había comprado malanga a 2,80 la libra y
"después tengo que venderla a 4 pesos para ganar
algo y pagar los gastos del traslado". El resultado
es que al comprador llega una mercancía que pasa por
varios intermediarios.
Uno
de los mercados estatales de mayor afluencia de
público es el situado en el Cerro, frente a un
costado de la Ciudad Deportiva. Sin embargo, por
estos días sufre un desabastecimiento tremendo
porque la mayoría de sus tarimas están vacías.
Domingo Bravo, el económico de esa unidad, indicó
que no están entrando casi hortalizas y las pocas
que llegan se venden temprano en la mañana.
No obstante, en el centro estatal de
41 y 26, en Plaza, se ofertaban acelgas, rábanos y
cebollinos y había mucha más presencia de productos.
Paula Julia Mioqui, administradora de este mercado,
contó que ella sale temprano con sus camiones para
hacer gestión de compra y ha hecho convenios con el
organopónico, situado en la periferia de la capital,
cerca de EXPOCUBA, donde le venden hortalizas en
días alternos.
Paula oferta todo tipo de viandas
"porque la gestión de compra es muy importante,
hemos establecido relaciones comerciales con
cooperativas de Güira de Melena y ahora también
contactamos con el director de acopio de Melena del
Sur y también adquirimos productos en el Trigal,
donde llegan las mercancías de varios municipios de
La Habana".
Los vendedores de los mercados
estatales ganan según sus ventas. El estibador
Leonardo Leyet, del mercado que dirige Paula,
subrayó que si no fuera por las gestiones que ella
realiza para conseguir productos, ellos no tendrían
casi ingresos, porque dependen de lo que se expenda.
Este caso revela que la falta de
gestión también influye en el surtido de los
mercados estatales.
Por otra parte, el mercado del
Ejército Juvenil del Trabajo, situado en Tulipán y
Marino, donde abundan precios más asequibles, ha
estado con baja oferta de productos en los últimos
meses. Pero durante nuestro recorrido pudimos
constatar un mejor abastecimiento desde finales de
noviembre.
En una población ávida de productos
alimentos para saciar sus necesidades, la oferta, en
general, continúa escasa. Aun cuando las cifras de
producción de viandas y hortalizas han experimentado
crecimientos continuos en años anteriores,
exceptuando el actual 2005, nunca se ha cubierto la
creciente demanda, sobre todo en una población donde
la mayoría de la población consume productos frescos
del agro, pues las conservas y enlatados son mucho
más caros, en particular en el mercado en divisas.
Cuando uno observa la elevada
calidad de los productos en los mercados donde
predominan los privados, se nota la diferencia con
el estatal. Las mejores cosechas de algunos sectores
campesinos no se venden al Estado. Se separan para
sacarle más utilidades al comercializarla con los
compradores particulares.
Los contratos de compra y venta del
Estado con el sector cooperativo-campesino siempre
han constituido motivo de debates y polémicas.
Cuando el Estado suministra recursos a esos
campesinos, éstos tienen el compromiso de venderles
sus cosechas a sus proveedores. Pero en algunos
casos no comercializan todo con el acopiador estatal
sino que dejan un margen para darlo a más alto
precio a los compradores por cuenta propia.
También existen productores que no
reciben recursos de las empresas estatales y tienen
que adquirirlos por sus medios. Por tanto, cuando
cosechan lo venden al mejor postor, sin tener en
cuenta otros beneficios que le brinda el Estado
cubano.
Cuando las ofertas de alimentos
satisfagan la demanda, es preciso encontrar fórmulas
para que los precios no continúen con tanta
elasticidad, pues en el mercado agropecuario se
satisfacen necesidades básicas en la nutrición. De
estas necesidades se aprovechan muchos para estirar
los precios y engrosar sus bolsillos mientras otros
observan cómo se les van menguando sus ingresos.
MENOS VIANDAS, HORTALIZAS Y CARNES
— Las viandas vendidas hasta octubre
por el sector estatal disminuyeron en un 35% en
relación con similar etapa del 2004. En el sector
privado el descenso fue de un 24%.
— Las hortalizas en el sector
estatal decrecieron 26% durante este año hasta
octubre en relación con igual etapa del 2004. En el
sector privado las hortalizas crecieron 23%.
— En la carne de cerdo la producción
estatal decreció en 51% mientras que en el sector
privado la disminución fue superior al aportar sólo
un 26% de la carne reportada en similar etapa del
año anterior.
Nota: Los datos provienen de la
Oficina Nacional de Estadísticas, pero los
porcentajes fueron obtenidos por la autora.