|
Una voz cubana de la ciencia mundial
•
La doctora cubana
María Guadalupe Guzmán, jefa del departamento de
Virología en el Instituto de Medicina Tropical Pedro
Kourí, fue electa por la revista norteamericana
Sciense entre las doce mujeres más relevantes del
mundo en el campo de las investigaciones
Mileyda Menéndez Dávila
(Tomado de Juventud Rebelde)
María G.
Guzmán, jefa del departamento de Virología en el
Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), en
La Habana, tiene más de 20 años de experiencia
trabajando en virología. Junto a su esposo y un
grupo de distinguidos colaboradores, su trabajo en
la virosis del dengue en Cuba y en el extranjero ha
contribuido al conocimiento de la patogénesis,
diagnóstico, epidemiología y progresión clínica de
esta enfermedad.”
Así
comienza la presentación del artículo solicitado a
esta investigadora cubana por los editores de la
revista norteamericana Science, quienes la
incluyeron en el homenaje que la prestigiosa
publicación se hiciera a sí misma por sus 125 años
de existencia dando vida a una sección mensual
titulada Voces del Orbe.
La elección de la
doctora Guzmán entre las doce mujeres más relevantes
del mundo en el campo de las investigaciones
representó un merecido elogio para las profesionales
cubanas, que son el 52 por ciento de los científicos
en el país y el 32 por ciento de los autores
principales de los miles de trabajos publicados en
los últimos 20 años.
Science (Ciencia,
en español) pidió a la experta que en su artículo
hablara no solo de los logros de su departamento en
la lucha contra el dengue, sino también de sus retos
como mujer de una nación en desarrollo para
destacarse en un oficio tradicionalmente reservado
para hombres.
De las estrellas al microscOpio
Según
confiesa en su artículo, publicado en el número del
2 de septiembre de la revista, Guadalupe soñaba
desde pequeña con ser científica: El intenso azul de
sus ojos reflejaba los cientos de planetas que
quería observar como astrónoma cuando creciera, pero
los cambios sociales en el país la atraparon en el
micromundo de la biomedicina.
Se graduó de
médico en 1975, en la Universidad de
la
Habana, y comenzó sus trabajos en el Centro Nacional
de Investigaciones Científicas (CNIC), donde se
gestaron la mayoría de los investigadores que hoy
dan prestigio a la ciencia cubana.
La epidemia de
Dengue Hemorrágico y Síndrome de Shock Febril (DH /FSS)
que sorprendió al país a inicios de los años 80
marcó un nuevo rumbo a su vida. Por esa fecha se
trasladó hacia el IPK, al laboratorio que ahora
dirige, donde se entregó al estudio de esas
manifestaciones del virus, las más letales conocidas
hasta el momento.
Las estadísticas
revelaban que una de cada 20 personas que
desarrollaba el DH moría, y lo mismo ocurría con el
40 por ciento de los que presentaban FSS.
En estos momentos
labora en la obtención de una vacuna contra ese
virus, proyecto que involucra a numerosos
profesionales y centros del polo científico
capitalino.
El mundo necesita
esa vacuna, afirma Guadalupe, urgida de continuar el
camino abierto por Finlay hace más de un siglo, cuya
vigencia defiende con fervor no solo por su
persistencia en una faena que aún no ha sido
suficientemente ponderada en el ámbito científico
fuera de la Isla, sino porque al modesto sabio
cubano cabe el mérito de combinar por primera vez la
medicina con la epidemiología, la botánica, la
entomología y —sobre todo—, una mente abierta para
buscar respuestas más allá de lo conocido y aceptado
como bueno. |