Iluminados por
el fuego, gran
premio en La Habana
LA cinta argentina Iluminados por
el fuego, del realizador Tristán Bauer, se
convirtió hoy en la protagonista del 27º Festival de
La Habana, donde acaparó el lauro al mejor filme de
ficción.
El largometraje, según el propio
Bauer, llena un espacio, pues no hay muchas
películas de ficción que hayan abordado el conflicto
de Las Malvinas, más allá de algunos casos dispersos
como Los chicos de la guerra (1984), La
deuda interna (1988), y El visitante
(1999).
Incluso "lo que ocurrió en el cine
estuvo enmarcado en una política de Estado, que
buscó ocultar inmediatamente la guerra, o
desmalvinizarla", dijo.
Contra el peso de esta política de
silenciamiento, Iluminados por el fuego, cuyo
título está tomado de un texto de Julio Cortázar, se
plantea como un documento histórico.
En este sentido, da a conocer
ciertos hechos como, por ejemplo, que después de la
guerra murieron más soldados por suicidio (309) que
en combate en las islas (267).
Aunque, en lo esencial, la película
habla de otras cosas, cuenta "lo que les pasó a los
chicos argentinos cuando fueron a Malvinas", las
historias de amistad y de compañerismo que surgieron
entre ellos, y de cómo afecta la guerra al ser
humano.
De este modo, una historia muy
argentina se vuelve universal.
El libro de Edgardo Esteban, en el
que se inspira la película, llegó a las manos de
Tristán Bauer en los tiempos en que canal 13 emitía
El cadáver de Evita, del cual Bauer y Miguel
Bonasso habían hecho el guión.
Esteban llegó para hacerles una nota
como corresponsal extranjero y les mostró el libro
que había escrito sobre las Malvinas.
"Lo que me llamó la atención fue esa
mirada particular, una mirada humana —comentó
Bauer—, que no era política, táctica o militar".
De ahí surgió la idea de la película,
pero quien planteó que había que hacer algo con
Malvinas fue el rector de la Universidad de San
Martín, la institución en la que Bauer trabaja.
El filme requirió de los esfuerzos
de producción y complejidad de un trabajo de
reconstrucción bélica.
Cuenta Bauer que, durante el rodaje,
tuvieron que reconstruir, por ejemplo, una batalla
del Monte Cordon, donde se registraron unas 500
explosiones.
Tuvimos que reconstruir el vestuario,
hacer réplicas de las armas y asociarnos en
coproducción con FX Stunt Team, la empresa de
efectos especiales que es realmente muy buena,
añadió.
Según el realizador, "fue un enorme
esfuerzo para que la película pudiera contar con la
factura técnica y estética que alcanza el nivel de
cualquier producción europea o incluso americana".
Bauer recibió en el Festival, desde
un inicio, el respaldo de la crítica, que ponderó la
eficaz utilización de la cámara para crear una
atmósfera muy particular de sombras en combate,
apoyada por una banda sonora "que ayuda a
sumergirnos en el pantano político que fue la guerra
de Las Malvinas". (PL)