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EL SECRETO DE AVION, UN
HOMBRE DE 125 AÑOS
Reír 100 veces cada día
POR ANGELA ORAMAS CAMERO —especial
para Granma Internacional—
/ FOTO DARIEL REBOREDO VAZQUEZ
EN
Cuba vive el hombre, presuntamente, más
viejo del mundo, Benito Martínez Abogán,
nacido en Haití el 19 de junio de 1880,
quien conoce del final y comienzo de dos
siglos.
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“…ya
tengo 125 año y no me duele
ni lo callo…”
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Vivió la niñez y adolescencia en el
siglo XIX; parte de la juventud y vejez
en el XX y ahora se apresta a darle
guerra y carnavá al XXI. Le encanta
que le llamen Avión, porque siempre fue
muy rápido en el trabajo del campo y
porque dice: ¡No hay hombe que llegue
má lejo que yo! Disfruta mucho de la
conversación, aunque en esta oportunidad
fue parco, pues andaba apremiado en la
preparación de una pelea de gallos. Eso
está prohibido, le dije, y se defendió
como gato boca arriba.
¿Qué otra cosa te gusta?
Eso no se pegunta a un hombe: ¡mujé,
chica… mujé!
Yo tuve mujé aquí y otra en mi bohío,
pero todavía no me caso… Eso tengo que
pensalo. Sí, ya me dijeron —le seguí
su cuento— que pasas un tiempo en el
Asilo de Ancianos con una novia que te
buscaste y que a veces te vas para el
campo, pero allí, Avión, tú lo que haces
es brujería… Se ríe, los ojos se le
llenan de un brillo chispeante, y
responde: No e bujería, tu tá
equivocá, se mi religión, yo tirá
piedecitas y sabé cosas y adiviná futuro.
A lo mejor es el vudú lo que practica y
estoy en esta suposición cuando él me
sorprende hablando en creole, su
lenguaje materno que nunca olvida: Ya
te repondí, si no entendé mi habla, allá
tú… yo hablá cubano, españó y la de mi
gente. Ah, eres trilingüe.
Decididamente Avión se burla de mí,
entretanto reta a Matusalén, el
personaje bíblico que murió a la edad de
979, y al Club de los 120 años, por ello
le pide al doctor Selman que al
mencionado proyecto le borre tal cifra y
ponga la mía, ya tengo 125 año y no
me duele ni lo callo… bueno el tobillo
si duele, pelo el doctó me pone agujita
y lito Avión… y sigo peleando gallo y
siempe gano … y lo celeba con do tago de
ron y fuma un tabaco y dipué, na de na,
ni fuma ma, ni toma ma na, hata la ota
pelea.
Tal como han hecho numerosos haitianos
a través de las centurias, Benito
Martínez Abogán partió de su tierra
natal en 1925, rumbo a Cuba, con un hato
donde, más que ropa, cargó miseria y
analfabetismo. Había nacido un lunes, a
las cuatro de la madrugada, en la
montaña de Caballón, el mismo día en que
una hermana moría de hambre. La fecha,
año, mes y día de nacimiento, consta en
su carné de identidad de residente
permanente en la isla mayor de las
Antillas, dato al cual añade: Yo soy
hijo de Negrita y Somín. Mi apellio es
Abogán, pelo aquí gente pone Matínez y
llama Avión, poque yo tlabaja lápido
como vuela avión.
Desde su arribo a la región oriental
cubana, guataca y machete en mano,
trabajó de sol a sol en los cañaverales.
Un corto tiempo laboró en la finca de
Angel Castro, en Birán, por esa época
aún Fidel no había nacido. De allí me
fui poque Angel sé tacaño. E inició
entonces un largo peregrinaje descalzo
hasta echar raíces definitivas en Ciego
de Avila, una provincia al centro de la
Isla. Lo primero que hizo en Ciego fue
abrir una zanja de un metro de
profundidad, a fuerza de pico y pala,
para la construcción de la Carretera
Central, por un mísero salario: Eso
fue con Machado, pesidente muy malo, no
quelé acodá naita de él, yo tené que
viví solito en monte, no sabe leé ni
ecribí y culalme con yeba por no podé
pagá doctó. Yo quelé a Fidé que mandá
docto grati pa’ Haití pa’ culá a lo pobe,
y pol eso yo encendé vela a Santa
Bálbala y pedí toa noche po salud de
Fidé y pa’ que lo ploteja.
En
las afuera de la ciudad, justo en la
finca La Gloria, en la comunidad
campesina de Vila, cerca del poblado de
Vicente y de una cooperativa, Avión
tiene hoy dos viviendas. Una es su
antigua choza humilde, en la cual,
supongo, tiene enterrada la botija de
sus misterios, y cerca está la nueva:
confortable, de bloques y placa de
cemento, donde no faltan las elementales
comodidades de la vida moderna, que en
usufructo le entregó el Gobierno de la
provincia de Ciego. A ellas se llega
serpenteando un sendero abierto por
entre el bosque de mangos, aguacates,
naranjas, limones, cocos y ciruelos que
él mismo sembró hace algunos años, y
donde también para su consumo particular
cosechó boniato, plátano, sagú, malanga,
café (es gran bebedor de café), arroz y
variadas hortalizas, además de hierbas
medicinales pa’ culame con yeba
santa, bejuco, miel y limó y quitá
catalo y to. En un corral criaba
cerdos y en otro gallinas. Todavía en su
jardín, las flores de mariposa y el
galán de noche perfuman el paradisíaco
sitio de mi amigo: Ahola allí no
cocino, poque lo mío es la leña y el
cabon… no sé cociná con lo modeno.
Su casa
ahora es atendida por una empleada del
Gobierno municipal. Toda su vida, hasta
hace muy poco, la vivió descalzo pelo
ahola yo pone zapato en el Asilo y pa’
paseal y quitá en choza pa’ consultá
gente que vení hata de La Habana y tené
allá ahijao Lazarito. Nunca se casó,
no tiene hijos y tampoco familia alguna
en Cuba.
Ya
no conserva la hilera de dientes
blanquísimos y sanos que tuvo hace diez
años atrás. Pero sigue asombrando su
fortaleza y lucidez. De vez en vez, para
caminar se apoya de un bastón, pero si
es para escaparse del Asilo de Ancianos
e ir a bailar en los carnavales dejo
el palo encondido debajo de cama;
tampoco necesita espejuelos ni presenta
la sordera tan común en los adultos
centenarios, y muestra una enigmática
longevidad que apenas deja huellas en la
piel, pues en su rostro hay pocas
arrugas. Es un hombre
extraordinariamente simpático y alegre.
Salvo este haitiano-cubano, nunca he
conocido a otra persona con una casi
perenne sonrisa en su rostro; una mirada
tan pícara y nobleza a toda prueba.
Cuando le pregunté por el secreto de la
longevidad y la fuente de la salud me
contó de la pobreza que rodeó a su larga
existencia, durante más de un siglo, lo
cual le obligó llevar una vida
vegetariana en medio del monte, alejado
de los ruidos y el estrés de la ciudad,
y de cómo su buen carácter: yo me
llevo bien con to e‘mundo, le ha
servido para no tené enemigo y etá
aquí felí.
Apenas se alimentó con carnes rojas y
blancas, la de pueco e la que má he
comido y yo sembrá sagú que e‘bueno para
lo niño y viejo, ñame, malanga,
calabaza; ensalá de to tipo y mucha
fruta, eso come yo. Sin embargo,
atribuye al vivir con tanta salud física
y mental la felicidad que toa la vida
me acompañao. Por mi lado, recordé
haber leído que los sabios chinos de la
antigüedad aspiraban a la longevidad
llevando una vida tranquila, sana y
feliz con el santo remedio de reír 100
veces cada día, algo que sabe hacer muy
bien Avión: Yo está contento y no
pone bravo”.
El
viejo centenario de Ciego de Avila más
longevo que el japonés Schigechigo Izumi,
quien vivió 120 años y 237 días, y fuera
registrado en el Libro de los Récord
Guinness espera ver cumplidos tres
deseos: Ma o meno están cumplío
—me dice— pelo todavía no il a mi
tiela Haití, yo quele il y dipue volvé a
Cuba; cochón que mandá Fidel es chiquito
no cabé yo con mujé, y Fidel que e amigo
mío, todavía yo no ve en pelsona. Si
tú no lo conoces en persona ¿cómo dices
que es amigo tuyo?: Tu no queré
entendé: él manda p’a mí médico, cochón,
manda a fabricá casa nueva con televisó,
frío (refrigerador) y una mujé
que atiende la casa: limpia, cocina y me
cuida… Fidé e amigo de Avión, él sabé de
mí y mandá a cuidá a Avión, pelo quielo
dale gracia en pelsona.
LA OPINION DE LOS MEDICOS
Tres galenos del Complejo Geriátrico
Camilo Cienfuegos de Ciego de Avila
cuidan de la salud de Benito Martínez
Abogán, quienes sueñan con ver algún día
aparecer a este tesoro humano en el
Libro de Récord Guinness, un asunto
pendiente de la prueba científica que
avale con exactitud su edad, de cuyo
recurso no se dispone en esa provincia.
Son ellos los doctores Noel López
Viamontes (especialista de primer grado
de Medicina General e Integral y
diplomado en Geriatría); Héctor Reboredo
Rodríguez (especialista en primer grado,
geriatra y gerontólogo y jefe del
Departamento de Adulto Mayor y Asistente
Social de la Dirección Provincial de
Salud de Ciego de Avila), y Armando
Falcón (geriatra y especialista en
Medicina Alternativa como la acupuntura
y estudioso de la tradicional china).
¿Qué hay de cierto en la historia de
este longevo?, le pregunto al geriatra
Reboredo Rodríguez.
“No
cabe duda que además de su buena
herencia genética, las condiciones de
aislamiento en que ha vivido la mayor
parte de su existencia, bucólico,
alejado del estrés y sin contaminación,
donde él mismo cosechó productos que le
obligaron a una alimentación
vegetariana, influye sobre su actual
buena salud. En ocasiones consumió carne
y grasa de cerdo. Bebe alcohol muy poco,
sólo en circunstancias festivas o de
rituales, toma café y no fuma. Nunca lo
hemos visto deprimido. Siempre trabajó
duro, mucho y al sol.
¿Cómo es su salud?
“En estos momentos su estado de salud
es bueno, padece de una insuficiencia
cardíaca compensada bajo tratamiento
médico estricto y nunca ha hecho cuadro
de neumonía. Cuando lo descubrí, en
medio de un censo que se realizaba para
saber el número de longevos en Ciego, le
detectamos una desviación en la columna
vertebral, una hernia inguinal izquierda
y la malformación en los pies por haber
vivido descalzo más de cien años. Pero
es Noel quien puede opinar mejor que yo
sobre la actual salud de Benito, ya que
lo atiende directamente.
En
síntesis, le digo: Estamos en presencia
de un longevo con bienestar biológico.
Sobre él aplicamos un programa médico y
atención esmerada, por lo que es muy
posible que su vida continúe
prolongándose con igual calidad de vida
que la presente. Avión es un ejemplo
para los demás ancianos del país y del
mundo, ya que él mismo creó un estilo de
vida sana y hábitos correctos; de ahí su
longevidad satisfactoria. Y por
supuesto, ante simples malestares, como
los estomacales, él mismo indica la
planta medicinal que debe tomar.
Al
respecto señala el doctor Falcón: “He
notado que con la moxa o planta Artemisa
(tabaquito de la medicina tradicional
china que tonifica, saca humedad y
frío), se le alivian sus dolores
reumáticos; también le aplico acupuntura
y con muy buenos resultados,
especialmente sobre un tobillo, así como
masajes, infrarrojos, etc. Avión dice
que las agujitas y el tabaquito son
curas maravillosas.
¿Rebasa los 120 años de edad?
“De acuerdo con su documentación de
extranjería, tiene ya 125 años. Pero la
exactitud la ofrecería una prueba
científica que no es posible hacerle en
Ciego. Asimismo, sugerimos que con
nuestros médicos colaboradores en Haití
se haga una investigación de su lugar de
origen, donde tal vez viva algún
descendiente de un hermano o hermana
suya o aparezca algún documento o libro
que salve cualquier duda. En alguna
parte debe haber quedado registrada en
Haití su salida para Cuba, en 1925, su
fecha de nacimiento y otros datos de
identidad.
No
obstante, la respetuosa manera
científica y el cuidado a no ofrecer una
cifra precisa, intuyo que los galenos
están convencidos de que este
haitiano-cubano es el hombre más viejo
de Cuba y quizás del mundo, como diera a
conocer el colega Joaquín Oramas en
Granma Internacional, en la última
edición de febrero del 2005, bajo el
título Inusitado encuentro de
centenarios, cuyo evento
internacional fue celebrado en La
Habana, con el auspicio del Club de los
120 años, adscrito a la Asociación
Médica del Caribe, que dirige el doctor
Eugenio Selman-Housein.
ESPERANZA DE VIDA EN CUBA ALCANZA LOS 77
AÑOS DE EDAD
La
población de Cuba el 12 de octubre del
2005 llegó a 11 241 291 personas (de
ellas, más de 2 500 son centenarias).
La cifra de hombres, 50,03% supera muy
discretamente a la de las mujeres,
49,97%, y la esperanza de vida alcanza a
los 77 años de edad. La edad promedio de
la población es de 35,1 años. El 80% de
las personas que actualmente viven en la
Isla, fallecen después de los 60 años.
Un estudio realizado a un grupo de
cubanos centenarios indica que el 80%
nunca ha fumado, y que la mayoría no ha
ingerido bebidas alcohólicas. Asimismo,
la población cubana podría ser la más
vieja de América Latina para el año
2025, con más del 25% de los cubanos
mayores de 60 años. |