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C I E N C I A  Y  T E C N O L O G I A

La Habana, 23 de Diciembre de 2005

EL SECRETO DE AVION, UN HOMBRE DE 125 AÑOS
Reír 100 veces cada día


POR ANGELA ORAMAS CAMERO  —especial para Granma Internacional—
/ FOTO DARIEL REBOREDO VAZQUEZ

EN Cuba vive el hombre, presuntamente, más viejo del mundo, Benito Martínez Abogán, nacido en Haití el 19 de junio de 1880, quien conoce del final y comienzo de dos siglos.

“…ya tengo 125 año y no me duele ni lo callo…”
“…ya tengo 125 año y no me duele
ni lo callo…”


 

 Vivió la niñez y adolescencia en el siglo XIX; parte de la juventud y vejez en el XX y ahora se apresta a darle guerra y carnavá al XXI. Le encanta que le llamen Avión, porque siempre fue muy rápido en el trabajo del campo y porque dice: ¡No hay hombe que llegue má lejo que yo! Disfruta mucho de la conversación, aunque en esta oportunidad fue parco, pues andaba apremiado en la preparación de una pelea de gallos. Eso está prohibido, le dije, y se defendió como gato boca arriba.

 ¿Qué otra cosa te gusta?

 Eso no se pegunta a un hombe: ¡mujé, chica… mujé! Yo tuve mujé aquí y otra en mi bohío, pero todavía no me caso… Eso tengo que pensalo. Sí, ya me dijeron —le seguí su cuento— que pasas un tiempo en el Asilo de Ancianos con una novia que te buscaste y que a veces te vas para el campo, pero allí, Avión, tú lo que haces es brujería… Se ríe, los ojos se le llenan de un brillo chispeante, y responde: No e bujería, tu tá equivocá, se mi religión, yo tirá piedecitas y sabé cosas y adiviná futuro. A lo mejor es el vudú lo que practica y estoy en esta suposición cuando él me sorprende hablando en creole, su lenguaje materno que nunca olvida: Ya te repondí, si no entendé mi habla, allá tú… yo hablá cubano, españó y la de mi gente. Ah, eres trilingüe.

 Decididamente Avión se burla de mí, entretanto reta a Matusalén, el personaje bíblico que murió a la edad de 979, y al Club de los 120 años, por ello le pide al doctor Selman que al mencionado proyecto le borre tal cifra y ponga la mía, ya tengo 125 año y no me duele ni lo callo… bueno el tobillo si duele, pelo el doctó me pone agujita y lito Avión… y sigo peleando gallo y siempe gano … y lo celeba con do tago de ron y fuma un tabaco y dipué, na de na, ni fuma ma, ni toma ma na, hata la ota pelea.

 Tal como han hecho numerosos haitianos a través de las centurias, Benito Martínez Abogán partió de su tierra natal en 1925, rumbo a Cuba, con un hato donde, más que ropa, cargó miseria y analfabetismo. Había nacido un lunes, a las cuatro de la madrugada, en la montaña de Caballón, el mismo día en que una hermana moría de hambre. La fecha, año, mes y día de nacimiento, consta en su carné de identidad de residente permanente en la isla mayor de las Antillas, dato al cual añade: Yo soy hijo de Negrita y Somín. Mi apellio es Abogán, pelo aquí gente pone Matínez y llama Avión, poque yo tlabaja lápido como vuela avión.

 Desde su arribo a la región oriental cubana, guataca y machete en mano, trabajó de sol a sol en los cañaverales. Un corto tiempo laboró en la finca de Angel Castro, en Birán, por esa época aún Fidel no había nacido. De allí me fui poque Angel sé tacaño. E inició entonces un largo peregrinaje  descalzo hasta echar raíces definitivas en Ciego de Avila, una provincia al centro de la Isla. Lo primero que hizo en Ciego fue abrir una zanja de un metro de profundidad, a fuerza de pico y pala, para la construcción de la Carretera Central, por un mísero salario: Eso fue con Machado, pesidente muy malo, no quelé acodá naita de él, yo tené que viví solito en monte, no sabe leé ni ecribí y culalme con yeba por no podé pagá doctó. Yo quelé a Fidé que mandá docto grati pa’ Haití pa’ culá a lo pobe, y pol eso yo encendé vela a Santa Bálbala y pedí toa noche po salud de Fidé y pa’ que lo ploteja.

 En las afuera de la ciudad, justo en la finca La Gloria, en la comunidad campesina de Vila, cerca del poblado de Vicente y de una cooperativa, Avión tiene hoy dos viviendas. Una es su antigua choza humilde, en la cual, supongo, tiene enterrada la botija de sus misterios, y cerca está la nueva: confortable, de bloques y placa de cemento, donde no faltan las elementales comodidades de la vida moderna, que en usufructo le entregó el Gobierno de la provincia de Ciego. A ellas se llega serpenteando un sendero abierto por entre el bosque de mangos, aguacates, naranjas, limones, cocos y ciruelos que él mismo sembró hace algunos años, y donde también para su consumo particular cosechó boniato, plátano, sagú, malanga, café (es gran bebedor de café), arroz y variadas hortalizas, además de hierbas medicinales pa’ culame con yeba santa, bejuco, miel y limó y quitá catalo y to. En un corral criaba cerdos y en otro gallinas. Todavía en su jardín, las flores de mariposa y el galán de noche perfuman el paradisíaco sitio de mi amigo: Ahola allí no cocino, poque lo mío es la leña y el cabon… no sé cociná con lo modeno.

 Su casa ahora es atendida por una empleada del Gobierno municipal. Toda su vida, hasta hace muy poco, la vivió descalzo pelo ahola yo pone zapato en el Asilo y pa’ paseal y quitá en choza pa’ consultá gente que vení hata de La Habana y tené allá ahijao Lazarito. Nunca se casó, no tiene hijos y tampoco familia alguna en Cuba.

Ya no conserva la hilera de dientes blanquísimos y sanos que tuvo hace diez años atrás. Pero sigue asombrando su fortaleza y lucidez. De vez en vez, para caminar se apoya de un bastón, pero si es para escaparse del Asilo de Ancianos e ir a bailar en los carnavales dejo el palo encondido debajo de cama; tampoco necesita espejuelos ni presenta la sordera tan común en los adultos centenarios, y muestra una enigmática longevidad que apenas deja huellas en la piel, pues en su rostro hay pocas arrugas. Es un hombre extraordinariamente simpático y alegre.

 Salvo este haitiano-cubano, nunca he conocido a otra persona con una casi perenne sonrisa en su rostro; una mirada tan pícara y nobleza a toda prueba. Cuando le pregunté por el secreto de la longevidad y la fuente de la salud me contó de la pobreza que rodeó a su larga existencia, durante más de un siglo, lo cual le obligó llevar una vida vegetariana en medio del monte, alejado de los ruidos y el estrés de la ciudad, y de cómo su buen carácter: yo me llevo bien con to e‘mundo, le ha servido para no tené enemigo y etá aquí felí.

 Apenas se alimentó con carnes rojas y blancas, la de pueco e la que má he comido y yo sembrá sagú que e‘bueno para lo niño y viejo, ñame, malanga, calabaza; ensalá de to tipo y mucha fruta, eso come yo. Sin embargo, atribuye al vivir con tanta salud física y mental la felicidad que toa la vida me acompañao. Por mi lado, recordé haber leído que los sabios chinos de la antigüedad aspiraban a la longevidad llevando una vida tranquila, sana y feliz con el santo remedio de reír 100 veces cada día, algo que sabe hacer muy bien Avión: Yo está contento y no pone bravo”. 

 El viejo centenario de Ciego de Avila más longevo que el japonés Schigechigo Izumi, quien vivió 120 años y 237 días, y fuera registrado en el Libro de los Récord Guinness espera ver cumplidos tres deseos: Ma o meno están cumplío —me dice— pelo todavía no il a mi tiela Haití, yo quele il y dipue volvé a Cuba; cochón que mandá Fidel es chiquito no cabé yo con mujé, y Fidel que e amigo mío, todavía yo no ve en pelsona. Si tú no lo conoces en persona ¿cómo dices que es amigo tuyo?: Tu no queré entendé: él manda p’a mí médico, cochón, manda a fabricá casa nueva con televisó, frío (refrigerador) y una mujé que atiende la casa: limpia, cocina y me cuida… Fidé e amigo de Avión, él sabé de mí y mandá a cuidá a Avión, pelo quielo dale gracia en pelsona.

LA OPINION DE LOS MEDICOS

Tres galenos del Complejo Geriátrico Camilo Cienfuegos de Ciego de Avila cuidan de la salud de Benito Martínez Abogán, quienes sueñan con ver algún día aparecer a este tesoro humano en el Libro de Récord Guinness, un asunto pendiente de la prueba científica que avale con exactitud su edad, de cuyo recurso no se dispone en esa provincia. Son ellos los doctores Noel López Viamontes (especialista de primer grado de Medicina General e Integral y diplomado en Geriatría); Héctor Reboredo Rodríguez (especialista en primer grado, geriatra y gerontólogo y jefe del Departamento de Adulto Mayor y Asistente Social de la Dirección Provincial de Salud de Ciego de Avila), y Armando Falcón (geriatra y especialista en Medicina Alternativa como la acupuntura y estudioso de la tradicional china).

¿Qué hay de cierto en la historia de este longevo?, le pregunto al geriatra Reboredo Rodríguez.

“No cabe duda que además de su buena herencia genética, las condiciones de aislamiento en que ha vivido la mayor parte de su existencia, bucólico, alejado del estrés y sin contaminación, donde él mismo cosechó productos que le obligaron a una alimentación vegetariana, influye sobre su actual buena salud. En ocasiones consumió carne y grasa de cerdo. Bebe alcohol muy poco, sólo en circunstancias festivas o de rituales, toma café y no fuma. Nunca lo hemos visto deprimido. Siempre trabajó duro, mucho y al sol.

¿Cómo es su salud?

 “En estos momentos su estado de salud es bueno, padece de una insuficiencia cardíaca compensada bajo tratamiento médico estricto y nunca ha hecho cuadro de neumonía. Cuando lo descubrí, en medio de un censo que se realizaba para saber el número de longevos en Ciego, le detectamos una desviación en la columna vertebral, una hernia inguinal izquierda y la malformación en los pies por haber vivido descalzo más de cien años. Pero es Noel quien puede opinar mejor que yo sobre la actual salud de Benito, ya que lo atiende directamente.

 En síntesis, le digo: Estamos en presencia de un longevo con bienestar biológico. Sobre él aplicamos un programa médico y atención esmerada, por lo que es muy posible que su vida continúe prolongándose con igual calidad de vida que la presente. Avión es un ejemplo para los demás ancianos del país y del mundo, ya que él mismo creó un estilo de vida sana y hábitos correctos; de ahí su longevidad satisfactoria. Y por supuesto, ante simples malestares, como los estomacales, él mismo indica la planta medicinal que debe tomar.

 Al respecto señala el doctor Falcón: “He notado que con la moxa o planta Artemisa (tabaquito de la medicina tradicional china que tonifica, saca humedad y frío), se le alivian sus dolores reumáticos; también le aplico acupuntura y con muy buenos resultados, especialmente sobre un tobillo, así como masajes, infrarrojos, etc. Avión dice que las agujitas y el tabaquito son curas maravillosas.

¿Rebasa los 120 años de edad?

 “De acuerdo con su documentación de extranjería, tiene ya 125 años. Pero la exactitud la ofrecería una prueba científica que no es posible hacerle en Ciego. Asimismo, sugerimos que con nuestros médicos colaboradores en Haití se haga una investigación de su lugar de origen, donde tal vez viva algún descendiente de un hermano o hermana suya o aparezca algún documento o libro que salve cualquier duda. En alguna parte debe haber quedado registrada en Haití su salida para Cuba, en 1925, su fecha de nacimiento y otros datos de identidad. 

 No obstante, la respetuosa manera científica y el cuidado a no ofrecer una cifra precisa, intuyo que los galenos están convencidos de que este haitiano-cubano es el hombre más viejo de Cuba y quizás del mundo, como diera a conocer el colega Joaquín Oramas en Granma Internacional, en la última edición de febrero del 2005, bajo el título Inusitado encuentro de centenarios, cuyo evento internacional fue celebrado en La Habana, con el auspicio del Club de los 120 años, adscrito a la Asociación Médica del Caribe, que dirige el doctor Eugenio Selman-Housein.

ESPERANZA DE VIDA EN CUBA ALCANZA LOS 77 AÑOS DE EDAD

 La población de Cuba el 12 de octubre del 2005 llegó a 11 241 291 personas (de ellas, más de 2 500 son centenarias).  La cifra de hombres, 50,03% supera muy discretamente a la de las mujeres, 49,97%, y la esperanza de vida alcanza a los 77 años de edad. La edad promedio de la población es de 35,1 años. El 80% de las personas que actualmente viven en la Isla, fallecen después de los 60 años. Un estudio realizado a un grupo de cubanos centenarios indica que el 80% nunca ha fumado, y que la mayoría no ha ingerido bebidas alcohólicas. Asimismo, la población cubana podría ser la más vieja de América Latina para el año 2025, con más del 25% de los cubanos mayores de 60 años.

 

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