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El abrazo
POR
ARLEEN RODRÍGUEZ DERIVET
Fidel abrió los
brazos y Carlos Alberto se apretó a su pecho. El
gesto emocionado duró apenas unos segundos. Pero la
brevedad, honda y estremecedora como la sencillez
del acto, metió a todos los testigos, presentes o
distantes, en la trascendencia del homenaje.
Ninguno
de los dos estaba por primera vez allí, junto al
monumento que trae desde el cercano mar hasta la
memoria adolorida, el recuerdo de los 73 crímenes
perpetrados en un solo crimen. Pero era la primera
vez de los dos abrazados frente a los nombres que el
terrorismo nos arrebató de un aletazo vil, que aún
no ha sido castigado.
Dicen los que
estaban cerca que había lágrimas en los ojos del
joven creador cuando muchos minutos después del
abrazo, tocó las letras del nombre de su padre en el
monumento piramidal y repitió ante los periodistas
el reclamo de todos los que perdieron a un ser
querido en aquel acto bárbaro: "No queremos
venganza, sino justicia".
La presencia
solemne y el tributo conmovido de los líderes
caribeños en el acto, hicieron más palpable la
solidaria Declaración contra el terrorismo recién
aprobada en la Cumbre de los Jefes de Estado y
Gobierno. ¡Qué hermoso gesto! En ese abrazo que nos
conmovió a todos, también estaban ellos,
acompañándonos. |