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Una carrera contra el tiempo
POR JOAQUIN ORAMAS
LA
región latinoamericana y el Caribe, donde se acentúa
la pobreza en gran parte de la población, muestra la
paradoja del fenómeno del envejecimiento que
preocupa a los expertos porque no está acompañado
con una mejor calidad de vida en la gran mayoría de
los países.
Quizás
dentro de algunas décadas alcanzar los 120 años será
frecuente, si tenemos en cuenta que el
envejecimiento global de la población avanza en
América Latina y el Caribe.
En el
2000, sólo una de cada 12 personas en la región
tenía más de 60 años. Para el 2025 se estima que la
proporción va a cambiar a una de cada siete, lo que
significa que la población de adultos mayores en
esta parte del mundo crecerá un 138%, de 42 millones
a 100 millones. Dentro de 20 años, en cada país
latinoamericano al menos el 10% de los mayores de 60
estará incluido dentro del grupo que superó los 80
años; y para el 2050, en varios países esa franja
representará el 8% de la población. Los centenarios
se transformarán en un sector representativo, dentro
de la pirámide poblacional.
La expectativa de vida a comienzos
del siglo XX rondaba los 30 ó 40 años en la región,
y no obstante la pobreza e incultura presente en
millones de personas, los progresos de las ciencias
pronostican extender los límites de la vida humana a
120 años.
Sin
embargo, el contexto social no parece avanzar al
mismo ritmo en la gran mayoría de los países. “Lo
malo no es que la población envejezca, sino que las
sociedades no tomen conciencia del fenómeno”, dice
la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Evitar la muerte prematura y envejecer es un logro
de la salud pública, pero pareciera que condenamos a
la gente a que sufra ese logro porque no le damos
recursos ni atención para que viva con dignidad los
últimos años.
Cuba
es uno de los países donde la atención a las
personas mayores y desvalidos reviste prioridad
oficial. Nadie queda desamparado tanto por el
servicio de Salud Pública gratuito como la ayuda
económica directa y el cumplimiento de las funciones
de la Seguridad Social, a la que están acogidas más
de un millón de personas jubiladas, entre otros
casos. Labor en la que participan actualmente los
Trabajadores Sociales.
Aunque sigue siendo joven en comparación con el
resto del mundo, América Latina está envejeciendo
rápidamente. En Chile, Costa Rica, México y
Venezuela el porcentaje de ancianos se habrá
duplicado entre el 2000 y 2025. La rápida emigración
de trabajadores jóvenes a Estados Unidos está
acelerando esta tendencia.
A
algunos países el futuro ya los alcanzó. La nación
más envejecida del hemisferio occidental no es
Canadá o Estados Unidos, sino Uruguay, donde más del
17% de la población supera los 60 años. En un par
de décadas, más de la mitad de los ancianos del
hemisferio vivirá al Sur del Río Bravo, afirma la
OPS.
Los
expertos dicen que esta vertiginosa transición
provocará que las naciones en desarrollo tengan
graves problemas para atender a su población anciana
y enferma, una tarea ardua, incluso, para los países
prósperos.
Pero a
diferencia de Estados Unidos, Europa o Japón, que
intentan mantener la salud financiera de sus
sistemas de pensiones y atención médica, muchas
naciones pobres ni siquiera tienen sistemas básicos
de protección social para sus ancianos, advierte el
periódico La Jornada.
En el
año 2000, casi un tercio de los 511 millones de
latinoamericanos y caribeños tenía menos de 15 años,
pero la expectativa de vida es casi de 71. Mientras,
las tasas de fertilidad ha disminuido en América
Latina, de un promedio de seis hijos por mujer, a
mediados de los años 70, a 2,5 en la actualidad.
La
mayoría de los países latinoamericanos están
envejeciendo mucho más rápido. Esta carrera contra
el tiempo preocupa a los expertos, quienes opinan
que la mayor parte del mundo en desarrollo tiene que
correr contra el reloj para fortalecer la economía y
estar en condiciones de manejar las colosales
necesidades de gasto social de la población en
retiro. Sin programas e
infraestructura para atender a este sector en
aumento, se avizora una crisis demográfica en
América Latina por el envejecimiento poblacional.
(Más información redact2@granmai.cip.cu) |