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Resistencia del corazón, ventaja del ejercicio
POR
JOAQUIN ORAMAS
CON el envejecimiento
sobrevienen una serie de modificaciones en el
funcionamiento de los órganos y sistemas de nuestro
cuerpo. En las personas mayores, suele existir una
disminución importante de la fuerza y la masa
muscular, como consecuencia de permanecer en
inactividad por períodos prolongados.
Según especialistas, la
llamada tercera edad comienza alrededor de los 60-65
años, en ella se producen cambios físicos debido al
desgaste propio de las células, que requieren
voluntad, y la incorporación de ciertas prácticas
cotidianas que tal vez en etapas anteriores de la
vida pasaban a un segundo plano.
Una de ellas consiste en
priorizar la actividad física para posibilitar una
vida saludable desde todo punto de vista,
principalmente para ayudar al funcionamiento del
organismo en asuntos tales como los riesgos
coronarios y la presión arterial.
Mantenerse en actividad es
una condicional a tener en cuenta, porque el
excesivo reposo puede debilitar los músculos y hacer
más lenta la circulación sanguínea. Los médicos
advierten que ésta es una necesidad que no se limita
al gimnasio, pues se puede realizar la actividad
física adecuada con una caminata diaria de, al
menos, unos 40 minutos. Así ayudamos a controlar la
presión arterial y los problemas del corazón.
Los paseos en bicicleta, la
natación, la atención al huerto, son algunas
opciones para resguardar la salud.
El envejecimiento de venas y
arterias se caracteriza por el engrosamiento de los
vasos, lo cual provoca afectaciones en la
circulación sanguínea. Esto origina la
hipertensión arterial.
No olvidemos que la
hipertensión es un factor de riesgo en todo tipo de
enfermedades cardiovasculares, incluyendo el
accidente cardio y cerebrovascular.
No sólo los mayores
necesitan realizar un programa de entrenamiento,
apropiado a su condición corporal y edad. La
actividad física es importante durante toda la vida,
y sus beneficios son innumerables, pero la
resistencia cardiovascular es quizás una de las
ventajas más importantes del entrenamiento.
Cuando realizamos ejercicios
de cierta intensidad durante más de dos minutos,
nuestros músculos requieren un importante aumento
del aporte de oxígeno. Estas actividades obligan, a
quienes las realizan con regularidad, a aumentar la
resistencia cardiovascular, que consiste en
la capacidad continuada de la sangre para llevar el
oxígeno a las células.
Y supone, también, la
capacidad de los tejidos, de cada una de sus
células, de procesar ese aporte de oxígeno y
eliminar los residuos que provoca el proceso.
Llegada a cierta edad, y
sobre todo, cuando se ha llevado una vida sedentaria
y la alimentación no ha tenido en cuenta el debido
balance de lípidos, la capacidad puede descender,
con peligro de tener accidentes vasculares.
Como otros, el músculo
cardíaco es capaz de desarrollar resistencia cuando
lo enfrentamos al esfuerzo. Si logra funcionar
eficazmente durante un tiempo prolongado bajo
exigencias superiores a las normales, no tendrá
luego mayores problemas para acompañarnos con su
bombeo en nuestra vida cotidiana, mucho más
relajada. Pero tampoco se verá sorprendido ante
situaciones que requieran de su rápida reacción.
La realización de programas
de ejercicios, en forma constante y por períodos
prolongados, produce innumerables beneficios en
todas las edades.
En las últimas décadas el
crecimiento de los mayores de edad ha sido
significativo respecto al de la población total, y
esto ha generado una atención particular de los
científicos que orientan condicionantes como son la
alimentación adecuada, ejercicios físicos, ambiente
favorable, elevar el nivel cultural, tener voluntad
de vivir y motivación.
En conjunto, un estilo de
vida que busca prolongar la existencia, incluso a
120 años, con calidad.
(Más información
redact2@granmai.cip.cu).
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