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¿Pudieron evitarse los muertos del tsunami?
Michel Collon
(Tomado de Rebelión)
Sí, dicen los
científicos. ¿Cómo? Colocando, como ellos habían
solicitado, dos 'tsunámetros' (unas boyas dotadas de
sismógrafos) para medir el impacto de estos
terremotos. Los riesgos del Océano Indico eran
conocidos. ¿Complicado? No. Desde hace cincuenta
años, los Estados Unidos tienen instalados seis
tsunámetros para proteger sus costas.
¿Caro? 250 000 $ la unidad (*). Es lo que cuesta la
maquinaria de guerra del Pentágono cada segundo (1
500 millones de $ diarios).
¿Demasiado caro, pese a todo? Sí. Los científicos no
habían obtenido los créditos. ¿Cuánto vale una vida
humana en nuestro sistema?
Eso no es todo. Parece ser que hubiera podido
avisarse a las autoridades de Asia. En efecto, los
científicos que trabajan para la National Oceanic &
Atmospheric Administration de los Estados Unidos sí
que avisaron con bastante antelación a la base
militar USA de Diego García, que no ha sufrido
daños. Pero parece que no han descolgado el teléfono
para avisar a los gobiernos de Asia, según las
acusaciones de dos estadounidenses (**). Al parecer
habrían enviado tan solo un mail a Indonesia, sin
ocuparse de más.
De haberlas avisado, las víctimas hubieran podido
retirarse hacia el interior o situarse en algún
lugar elevado: la diferencia entre la vida y el
desastre eran 10 o 15 metros. ¿Cómo explicar este
desprecio por las vidas del Tercer Mundo y de
simples turistas?
Por supuesto, los gobiernos locales y los gobiernos
de los países ricos también pueden ser señalados por
no haber financiado esos “tsunámetros". Y no es la
primera vez que se instala una industria turística
en una zona de riesgo.
En estos momentos trágicos, ¿qué va a hacer el
hombre más poderoso del mundo? Bush ha arrojado una
limosna de 15 millones de dólares [después de
escrito el artículo se supo que Bush aumentó
sustancialmente ese monto]. Es decir, la milésima
parte de lo que ha gastado contra el pueblo iraquí.
Claro está que la guerra da grandes beneficios a las
multinacionales; la guerra le permite intimidar y
mantener su dominio del mundo...
Este desastre nos invita a la reflexión:
1. Sí, las catástrofes son naturales, pero la mayor
parte de sus consecuencias podrían evitarse o
aminorarse. Es cuestión de prioridad en los gastos..
2. Una sociedad en la que la ciencia y la tecnología
están tan desarrolladas y no sirven, ¿no es acaso
una sociedad absurda?
3. ¿A qué hay que dedicar los miles de millones? ¿A
hacer la guerra o a salvar vidas?
4. ¿El saber puede seguir siendo monopolizado por
los países ricos? Porque los expertos y los
conocimientos necesarios existían, pero en el lugar
inadecuado; ya que los cerebros se compran y
monopolizan como vulgares mercancías...
5. Otro mundo no es sólo posible, sino
indispensable. El mundo que sustituirá las
dictaduras del máximo beneficio de las
multinacionales por la cooperación y la solidaridad
entre los pueblos
(*) Nota del
traductor: el coste de los dos sunámetros hubiera
ascendido a unos 500 000 $, es decir unos 360 000 €
o unos 60 millones de pesetas: ¡La macabra cantidad
de 3 € o de 500 pesetas por muerto!
(**) Sara Flounders y Dustin Langley. Comunicado del
International Action Center (USA), en versión
inglesa en nuestra web:
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