|
Ibrahim Ferrer presentó su nuevo
disco en Barcelona
BARCELONA (NOTIMEX).—
El cantante cubano Ibrahim Ferrer presentó su más
reciente disco Mi sueño: a bolero songbook
este miércoles aquí, como parte de la gira mundial
en la que canta un compendio de sus boleros
favoritos y que saldrá al mercado en 2006.
Por
primera vez en su larga carrera, el artista de 78
años inicia una gira antes de grabar el álbum.
El
integrante de Buena Vista Social Club estuvo
acompañado por una banda de jazz de lujo con 10
músicos y un cuarteto de cuerda, donde se incluyen
figuras como Cachaíto López (contrabajo), Manuel
Galbán (guitarra) y Guajiro Mirabal (trompeta).
Dirigidos por Demetrio Muñiz y Roberto Fonseca,
pianista de 30 años procedente del jazz que se
encargó de organizar la actuación del sueño de la
vida de Ferrer, como manifestó cuando presentó en
esta ciudad su participación en el citado festival
musical.
Con
casi medio siglo dedicado a la música, Ferrer
aseveró que "mientras tenga vida voy a seguir
cantando, hasta con un bastón si hace falta",
adelantó lo que le gustaría abordar en su próximo
trabajo: "más boleros y quizá, canciones movidas, si
Dios quiere".
El
ícono del son cubano nacido en la oriental Santiago
de Cuba y afincado en La Habana desde hace décadas
mostró su felicidad por cantar en su último trabajo
en solitario boleros clásicos como Si te contara,
Dos gardenias, Quiéreme mucho o Perfidia,
entre otros.
Recordó su formación autodidacta, ya que "no tuve
maestros, si no gente con la que simpaticé, como
Antonio Machín -a quien considera el mejor cantante
de boleros- o Abelardo Barroso".
Sobre el bajage jazzístico que caracteriza a la
banda que le acompaña en su concierto en la Ciudad
Condal, Ferrer reveló que "sin darme cuenta puedo
cantar filin y jazz, pero yo no formé parte de eso,
ni siquiera estudié música".
Sobre el álbum Buena Visita Social Club que le dio
la fama internacional y le dio a actuar en
prestigiosas salas como la Opera de Sydney
(Australia) y el Royal Albert HAll de Londres
(Inglaterra), reiteró que "ese disco lo cambió todo,
antes no se oía música nuestra".
Cuando Ry Cooder viajó a Cuba en 1996 para grabar un
disco con Ibrahim Ferrer y el resto de músicos que
le acompañaron antes en Buena Vista Social Club
—conocidos en la Isla como los Superabuelos—, el
cineasta Win Wenders le siguió con un equipo de
filmación.
Cooder observó a los músicos en el estudio y rastreó
sus vidas en La Habana, para después continuar
rodando en Amsterdam, Holanda, donde Buena Vista
Social Club ofreció dos conciertos, y finalizó en
Nueva York, con un recital en el legendario Carnerie
Hall.
|