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LA HABANA CELEBRA EL 216º ANIVERSARIO
DE LA REVOLUCION FRANCESA
Por primera vez en la Casa Víctor
Hugo
POR MIREYA CASTAÑEDA
/ FOTOS DE ALBERTO BORREGO —de Granma Internacional
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HUBIESE sido impensable de otra manera. La Casa
Víctor Hugo, inaugurada este año en la Calle
O´Reilly del Centro Histórico de La Habana, tenía
que ser el punto focal de las celebraciones
culturales por el 216 aniversario de la Revolución
Francesa.

Eusebio Leal, Historiador de la
Ciudad
(al centro). A su lado, el día de la
inauguración, Roger Grevoul, presidente de la
asociación francesa Cuba Cooperation, que
mucho contribuyese a la restauración.
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Es
que la Casa del siglo XVIII que lleva el nombre del
insigne escritor universal ha devenido símbolo de la
amistad cubano-francesa, sitio de numerosos
encuentros, exposiciones, conferencias, desfiles de
modas.
Ese precioso vínculo se hace palpable desde que se
traspasa el portón de la restaurada mansión colonial
(trabajos que comenzaron en el 2002, justo en el
bicentenario del nacimiento del autor de, entre
muchas, Los miserables). Allí triunfa la
luminosa pintura regalada generosamente por la
artista Marie Hugo (descendiente del gran
novelista).
Presente en la apertura de la Casa, Marie Hugo
reflexionó acerca del significado de su obra, de
gran tamaño: “Un árbol es un hermoso y verdadero
símbolo de la libertad. La libertad tiene sus raíces
en el corazón del pueblo, como el árbol en el
corazón de la tierra. Las ramas de este árbol-río
son como brazos tendidos unos hacia otros y el curso
de las aguas son los caminos hacia la libertad.
Espero que todas las corrientes se encuentren y que
esta Casa sea un puente entre la isla de Cuba y
Francia”.

Marie Hugo viajó a La Habana
para la inauguración de la Casa de su ilustre
antecesor. |
La
festividad por el 14 de julio comenzó con un
singular desfile de modas. El reconocido diseñador
cubano Abraham Rodríguez se inspiró en edificios y
monumentos franceses. Modelos de La Maison
recorrieron la improvisada pasarela evocando la
Torre Eiffel, el Moulin Rouge, la Pirámide del
Louvre, el Arco de Triunfo y hasta, quizás
paradójicamente, a la guillotinada María Antonieta.
Siempre hubo un instante de recogimiento. La visita
a la bóveda que acoge la mascarilla mortuoria (una
copia ciertamente) de Víctor Hugo. Es textual que la
mascarilla es celosamente guardada, pues dicha
bóveda era la caja de caudales del banco que radicó
en O´Reilly 311 desde 1861 a 1886.
En uno de los salones del segundo piso de la Casa
se expone ahora La revolution a l´affiche
(dos siglos de imaginería republicana), un préstamo
del Consejo de Val de Marne, que permanecerá hasta
el próximo septiembre.
La jornada cerró el propio 14 de julio cuando en el
Templete se colocó una ofrenda floral ante la urna
que guarda las cenizas de Jean Baptiste Vermay, el
pintor francés que cinco años antes de su muerte (en
1833) realizara los tres lienzos para el mural que
engalana hoy ese monumento neoclásico, erigido en la
Plaza de Armas para recordar la fundación de la
ciudad en 1519.
La
Habana, en su Casa Víctor Hugo, ha celebrado la
Revolución Francesa, la que ha dado uno de los
grandes documentos a la Humanidad (La Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano), ese cuyo
primer artículo comienza diciendo: “Los hombres
nacen y permanecen libres e iguales en derechos...”
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